Tres Principes, un Castillo

Capitulo 31: una vez mas

Michelle

 

 

—¿Qué paso aquí?

El peludito zorro miro al igual que yo a mi alrededor y sus orejas se cayeron, el resto de las chicas estaban a lo lejos con los animales a su alrededor.

 

¿Qué pasara ahora?

 

El zorrito bajo de mis brazos al suelo, comenzando a rascar el mismo.

 

Yo en cambio mire la puerta por donde habíamos salido y allí esta comenzó a agrietarse, Blake me tomo de la cintura cargándome y alejándonos de la piedra, los animales se acercaron formando un circulo alrededor.

 

En el viento se escuchó un susurro extraño, eran tantas voces que no se rabia de dónde venían.

 

—¿Qué hacen?

Con horror mire como el peludito zorro sacaba algo enterrado de la tierra y lo llevaba en su hocico cubierto de tierra.

 

—creo que… sellaran al zorro.

El asombro que salía de la boca de Roseline me hizo sentir miedo.

 

—después de todo para eso nacieron.

Mire con enojo a mi supuesto suegro, las chicas se acercaron para mirar hasta que la puerta de un momento a otro exploto y Blake me cubrió.

 

Todos estábamos allí mirando como esa bola de humo verde con negro no podía salir de la roca, sus gritos me llegaron hasta el fondo del cerebro y creo que no fui la única.

 

La barrera impedía que saliera no que no nos hiciera daño; las nubes grises regresaron bastante rápido.

 

—Blake!, Kyle! ¡Aquí!

El hombre grito y ambos chicos se acercaron a su padre, me quede allí como piedra intentando no volar con el viento que empezaba a agitarse.

 

El pequeño zorro le dio algo a Roseline y ella lo tomo en sus manos recitando algunas palabras; los tres hombres se colocaron en los espacios vacíos que dejaron los animales la barrera antes blanca ahora comenzaba a tornarse como un arcoíris.

 

Escuche a Roseline gritarme y como pude me acerque a ella, en sus manos tenía una gema verde clara.

 

—necesitamos volver a meterlo dentro.

Cuando me la entrego en mis manos esta tenía una grieta, mire sus ojos rosados y ella solo asintió.

 

Comenzó a recitar una oración y yo la imite, esas nubes se volvieron de nuevo en un gran zorro en la piedra, sus ojos verdes me miraron con angustia.

 

—no lo hagas…no te atrevas…

Gruño enseñando sus dientes afilados.

 

—¿dejaras de querer asesinarnos?

Sus ojos verdes brillantes me miraron con odio e intento atacarme, pero choco contra la barrera.

 

—¡No!... la naturaleza necesita un equilibro… ustedes son una abominación!

La mire sin entender.

 

—¿abominaciones? ¿Cuál es tu historia para querer culpar a personas inocentes?

Mire a Roseline quien, bajo la mirada avergonzada, mire al “rey” y este tenía una mirada suplicante.

 

—deje… dejamos todo para unir a nuestros reinos, para vivir en paz…. ¡Ustedes no nos dejaron!

La mujer tenía lágrimas en sus ojos.

 

—por eso deben morir.

Gruño con desprecio el zorro intentando de nuevo.

 

Miré la piedra en mis manos y comencé a recitar de nuevo escuchando que el susurro en el viento aumentaba, los animales cerraron los ojos de manera natural y su pelaje comenzó a brillar en todo blanco excepto el de mi zorro, este era un color azul más claro que el de Blake.

 

Seguimos repitiendo aquella oración hasta que la piedra comenzó a tomar un color verde muy vivo y brillante; el zorro comenzó a ser absorbido por la esfera hasta que por fin quedo dentro, la esfera brillo un momento y luego se volvió una roca completamente lisa, esta tan pesada que Roseline me ayudo a cargarlo.

 

Entre el gran lobo y el zorro comenzaron a ayudar a hacer un nuevo espacio entre las rocas que estaban alrededor de la gran mesa de piedra.

 

La colocamos con cuidado, fue como si la tierra se lo tragara y de ella comenzó a salir el pasto comenzando a volverse verde bastante rápido.

 




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