Acordes de pasta y soju

Hay que dejar las cosas claras

La terraza de "Mangiamo" era un oasis de aire frío y olor a tierra mojada. Desde allí arriba, Viamonte se veía como un mapa de luces titilantes, pero los ojos de Luca no estaban en el paisaje, sino fijos en la estructura moderna y desafiante del "Neon-Seoul", cuyas luces violetas manchaban la oscuridad de la calle peatonal.

Alessandra se abrazó a sí misma, sintiendo el contraste entre la adrenalina que todavía le corría por las venas y la seriedad casi fúnebre de su amigo.

—¿Por qué tanto misterio? —soltó ella, rompiendo el silencio que empezaba a volverse insoportable.

Luca se giró lentamente. La luz de la luna le daba un aspecto cansado, cómo si se hubiera pasado toda la noche pensando. —Hay algo que no me cierra de todo esto, Ales. —dijo, señalando con la cabeza hacia el bar de enfrente—. Te veo actuar como si estuviéramos en una película de acción, provocando a esa gente, y después te veo en el colegio, distraída, con la mirada en otra parte. Estás rara en los ensayos, estás rara con nosotros.— dice como si ya lo hubiera ensayado. — Yo sé que no tenemos mucha confianza, pero realmente lo estaba intentando hasta que vos... pusiste una pared entre nosotros dos. —

Alessandra suspiró, dejando que el aire frío le llenara los pulmones. —No quiero ocultar nada, en verdad, solo que las cosas estuvieron pasando muy rápido.— dice Ales cayendo en cuenta que hace bastante que no habla con Luca seriamente.

— Ni siquiera me preguntaste sobre mi padre. Simplemente... fuiste a hablarle. — dice cómo si las palabras se escaparan de su mente. — ¿Esa es tu manera de actuar?— indaga, algo ofendido.

— Luca, todo lo que fue pasando...— empieza a justificarse pero Luca la detiene.

— No pretendo que me cuentes ni me avises cada cosa que vas a hacer. — suspira. — No me corresponde nada de eso. Solo que... pensaba que estábamos intentando mantener un... vínculo.— se explica torpemente, pero al darse cuenta que no recibe respuesta, Luca se agarró la frente, despeinadose, nervioso.— Por tu boca me enteré que el círculo laboral de mi padre es... peligroso.— Luca le quita la mirada de encima y se apoya contra el barandal de madera, observando las luces de los negocios.

Algo le estaba pasando, acababa de bombardearla con muchas preguntas y ella no llegó a identificar la raíz de toda esta incertidumbre hasta que dijo aquello de su padre.

— ¿Te preocupa tu papá? — pregunta, intentando acertar la razón que lo tenía así de preocupado. Luca tan solo la miró. — A mi también, ¿sabes? — confiesa, acercándose hacia él. — Por eso actúe tan... impulsiva. — confiesa. — Perdón si sentiste que te estaba evitando o poniendo una pared entre nosotros, nunca pensé en hacer eso, simplemente me surgió actuar de esa manera.— se justifica alzando sus hombros.

— Siento que nos estás ocultando algo pesado. — dice Luca suspirando.

— No lo hago. Solo que hay cosas difíciles de explicar.— le contesta Ales, volviendo su mirada hacia las luces de los negocios.

—Entonces simplificalo —insistió Luca, dando un paso hacia ella.

Alessandra se sentó detrás en la baranda de madera, dejando caer sus piernas al vacío y Luca la imitó. Recordó las palabras de Leonardo, aquel encuentro que le había abierto los ojos sobre el pasado de Basilio y pensó en qué tal vez Luca tenía tanto miedo porque no conocía la verdad...

Así que empezó a contar, con la voz baja. —Antes de que naciéramos, mi viejo y Leonardo trabajaban en la empresa de la Alianza Goryeo. Cuando los Goryeo empezaron a expandirse, empezaron los manejos cuestionables y los despidos por "falta de confianza". A Leonardo lo reincorporaron porque tenía experiencia afuera, pero a mi papá... a él lo barrieron. No le perdonaron que intentara armar un sindicato para los que habían sido despedidos sin justificación. Quería defender a los empleados con familia, pero perdió el juicio y lo marcaron. Nunca más volvió a conseguir un trabajo formal.—

Luca escuchaba en silencio, procesando la magnitud de la injusticia. —Por eso el bar... —murmuró.

—Por eso el bar —confirmó Ales—. Pero el padre de Joon-ho es un hombre de tradiciones antiguas y castigos modernos. Para él, que mi viejo abra un local frente al suyo no es solo negocio; es un desafío personal. Leonardo me advirtió que no van a parar hasta vernos en la calle otra vez. Son pesados, Luca. Mucho más de lo que imaginamos.— explico agarrándose el pelo para quitarselo de la cara.

Luca pasó una mano por su nuca, visiblemente perturbado. —Entiendo Ales. Pero sigo sin entender por qué te la jugás así hoy. Llamaron a la policía, tocamos en la calle... estás tirando de la cuerda de un tipo que puede cortarnos el cuello a todos.— comenta confundido.

Alessandra se giró hacia él, y por primera vez, Luca vio el brillo de las lágrimas contenidas en sus ojos, mezclado con una determinación feroz. —Porque están en quiebra, Luca —confesó con la voz quebrada—. Mis viejos pusieron hasta el último peso que no tenían en este bar.— dice sin quitarle la mirada de encima.— Es nuestro único salvavidas. Lo pensaron para que yo tuviera un futuro, para que no tuviera que pedirle permiso a nadie para vivir. Si este bar fracasa, nos quedamos sin nada. Literalmente nada.—

— Pero...— intenta calmarla, poniendo su mano en la rodilla de ella.

— No voy a dejar que nos arruinen otra vez. Es mi única oportunidad en la vida y voy a luchar con todas mis fuerzas para mantenerlo a flote, aunque eso signifique molestar a Joon-ho todos los días de mi vida.— dice con la voz completamente cuerda pero con los ojos borrosos de agua.

El silencio volvió a reinar, pero esta vez era distinto. Luca se acercó a ella, suavizando su expresión. Ver la vulnerabilidad de Alessandra lo desarmó por completo. Extendió la mano y, con una ternura que detuvo el tiempo por un segundo, le acomodó un mechón de cabello rebelde detrás de la oreja.

—Te apoyo, Ales —le dijo en un susurro—. En lo que sea necesario, voy a estar ahí.— confirma, viendo cómo los ojos de ella dejan de estar acuosos.— Pero tenés que entender una cosa: voy a priorizar tu bienestar ante nada. Si veo que esto se pasa de la raya, si veo que te ponés en peligro real, no me va a importar el bar ni la música.— dice aprovechando la cercanía de su mano para colocar su palma en la mejilla y sentir el calor de su piel.



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En el texto hay: mafia, coreano, enemiestolovers

Editado: 09.05.2026

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