Amor En Combate

CAPÍTULO 11

Scarlett

Mi teléfono vibró por quinta vez en menos de un minuto apenas crucé la entrada principal de Blackwood.

Mensajes.

Notificaciones.

Etiquetas.

Fotos.

Videos.

Todo relacionado con el beso de ayer en la cafetería.

Otra estudiante pasó junto a mí mirando su pantalla antes de levantar los ojos hacia mi rostro con expresión incrédula. Después aceleró el paso para reunirse con sus amigas.

Perfecto.

Ahora oficialmente era tendencia dentro de la academia.

Guardé el celular en el bolsillo del blazer y seguí caminando por el corredor central. La luz de la mañana atravesaba los enormes ventanales del edificio académico, formando reflejos dorados sobre el piso de mármol. Los casilleros metálicos estaban cubiertos de anuncios de eventos deportivos, clubes estudiantiles y convocatorias para el torneo de otoño.

Aun así, nadie parecía prestar atención a eso.

Todo el mundo hablaba de Ryder y de mí.

—Te juro que pensé que se odiaban.

—Dicen que llevan semanas viéndose a escondidas.

—Madison casi mata a alguien cuando los vio.

—No puedo creer que Scarlett Vale bese así...

Giré la cabeza con una mirada helada apenas escuché eso último.

Las dos chicas cerca de los casilleros se quedaron mudas al instante.

Seguí antes de terminar expulsada por homicidio.

Chloe apareció doblando el pasillo con un té helado en la mano y una sonrisa enorme en el rostro.

—Buenos días a la enamorada favorita de Blackwood.

—Voy a empujarte por las escaleras.

—Pero admítelo. El plan está funcionando.

Me mostro la pantalla su teléfono.

Varias cuentas de estudiantes habían subido fotos del beso desde distintos ángulos. Incluso existía una encuesta absurda titulada:

“¿Ryder y Scarlett son reales o solo buscan venganza?”

Casi ochenta por ciento había votado “reales”.

Idiotas.

—Esto se salió de las manos.

Chloe tomó mi brazo mientras avanzábamos entre la multitud de estudiantes.

—Bueno… tal vez el beso cinematográfico ayudó un poquito.

Sentí calor subir por mis mejillas inmediatamente.

—No fue cinematográfico.

Ella soltó una carcajada ahogada.

—Scarlett, prácticamente dejaron a medio campus perdiendo la cabeza..

—Quiero desaparecer. —Me pasé las manos por la cara con desesperación.

—Mentira. Quieres volver a besarlo.

Abrí los ojos de golpe.

—Chloe.

Ella levantó ambas manos con falsa inocencia.

—Solo digo que parecías bastante comprometida con la actuación.

Antes de responder, varias voces emocionadas comenzaron a escucharse más adelante.

Giré automáticamente hacia el corredor principal.

Y ahí estaba Madison.

Caminaba rodeada por tres amigas mientras hablaba animadamente, como si siguiera siendo la reina indiscutible de Blackwood.

Llevaba el uniforme azul marino impecable, como recién salido de catálogo: falda perfectamente acomodada, blazer ajustado y ni una sola arruga visible. Su cabello rubio caía en ondas suaves sobre los hombros, cuidadosamente peinado, y el brillo claro de su labial hacía que su sonrisa pareciera encantadora a primera vista.

Pero apenas sus ojos encontraron los míos, su expresión cambió.

La sonrisa perdió naturalidad.

Y después apareció esa mirada afilada que conocía perfectamente.

La misma que usaba cuando algo la irritaba.

Ella se acercó despacio.

—Vaya —comentó observándome de arriba abajo—. Todavía me sorprende que te gusten mis sobras.

Chloe soltó un indignado:

—Oh, ni siquiera...

Levanté una mano para detenerla.

No iba a darle el gusto de verme perder la calma.

Sostuve su mirada sin apartarme.

—¿Todavía te crees dueña de Ryder después de lo que le hiciste? —pregunté con frialdad.

Madison cruzó los brazos.

Sus uñas perfectamente pintadas golpearon suavemente la tela de su blazer.

—No. Solo me sorprende lo rápido que encontraste reemplazo.

La indirecta sobre Luca fue tan evidente que sentí un nudo incómodo en el pecho.

Porque sí dolía.

Más de lo que quería admitir.

Madison inclinó apenas la cabeza hacia mí.

—Aunque supongo que tiene sentido. Tú siempre necesitas competir con alguien.

Eso fue suficiente.

Apreté los puños a los costados de mi cuerpo.

—Y tú siempre necesitas atención masculina para sentirte importante.

Las amigas de Madison intercambiaron miradas incómodas.

Su mandíbula se endureció.

Bien.

Por primera vez parecía haber encontrado un punto sensible.

—Ten cuidado, Scarlett —murmuró con una sonrisa fría—. Ryder se aburre rápido.

Y después siguió caminando sin esperar respuesta.

Observé cómo se alejaba por el pasillo rodeada otra vez por su pequeño séquito.

Chloe soltó aire dramáticamente.

—Necesito palomitas para sobrevivir este semestre.

Pero yo ya casi no la escuchaba.

Porque aquella frase seguía dando vueltas dentro de mi cabeza.

“Ryder se aburre rápido.”

Odié el hecho de que me molestara.

Odié todavía más que una parte de mí quisiera demostrarle que estaba equivocada.

Para la hora del almuerzo, los rumores ya habían empeorado.

Había fotos nuestras circulando por todas partes.

Capturas del beso.

Videos.

Incluso una imagen donde Ryder me sostenía de la cintura mientras yo seguía sujetando su chaqueta como una completa idiota.

Entré a la cafetería intentando ignorar las miradas.

Mala idea.

Varias conversaciones disminuyeron apenas crucé la puerta.

Algunas personas sonrieron descaradamente.

Otras fingieron normalidad.

Y unas cuantas directamente sacaron el celular.

—Esto ya parece acoso colectivo —murmuré.

Chloe señaló una mesa del centro.

—Bueno… ahí está tu novio falso.




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