Amor En Combate

capitulo 18

Ryder

Lo primero que hice al entrar a Blackwood fue buscarla.

Y el simple hecho de darme cuenta de eso ya me estaba fastidiando .

Atravesé el corredor principal con el bolso de entrenamiento colgando de un hombro mientras estudiantes cruzaban alrededor hablando demasiado alto para las ocho de la mañana. El ruido de casilleros cerrándose, zapatillas rechinando sobre el piso y teléfonos sonando llenaba todo el edificio académico.

Normal.

Todo completamente normal.

Excepto por el hecho de que mis ojos seguían moviéndose automáticamente entre la multitud intentando encontrar cabello oscuro y una expresión permanentemente amenazante.

Ridículo.

Mason apareció a mi lado sosteniendo dos cafés.

—Da miedo lo obvio que eres últimamente.

Tomé uno de los vasos sin mirarlo.

—No sé de qué hablas.

—Claro. Porque definitivamente no acabas de escanear medio pasillo buscando a Scarlett.

—Voy a lanzarte por una ventana.

Él sonrió ampliamente.

—Eso significa que tengo razón.

Antes de responder, escuché una voz conocida más adelante.

Scarlett.

Giré la cabeza casi por reflejo.

Ella estaba cerca de los casilleros junto a Chloe, revisando unos apuntes mientras discutía algo con expresión frustrada. Llevaba una sudadera gris enorme sobre el uniforme deportivo y el cabello oscuro todavía ligeramente húmedo, como si hubiera salido apurada esa mañana.

Y ahí apareció otra vez.

Esa sensación rara en el pecho.

Incómodamente cálida.

Scarlett levantó la vista apenas sintió que la observaba.

Sus ojos verdes encontraron los míos entre toda la gente del pasillo.

Y automáticamente frunció el ceño.

—¿Por qué me estás mirando así?

Una sonrisa apareció en mi boca antes de poder evitarlo.

—Buenos días para ti también, princesa.

Chloe soltó una risa mientras Scarlett rodaba los ojos.

—Te ves sospechosamente de buen humor.

—Dormí ocho horas. Estoy evolucionando.

—Milagro nacional —murmuró ella.

Mason levantó una mano dramáticamente.

—Yo fui testigo. Hasta dejó de responder amenazas violentas en el chat grupal.

Scarlett me miró con falsa sorpresa.

—¿Quién eres y qué hiciste con Ryder Knight?

—Descubrí los beneficios psicológicos de dormir.

—No te creo ni un poco.

La conversación siguió mientras caminábamos hacia el edificio deportivo.

Y el problema era que… se sentía fácil.

Natural.

Como si lleváramos haciendo esto muchísimo más tiempo del real.

Scarlett iba a mi lado revisando distraídamente sus apuntes mientras discutía con Chloe sobre un examen de literatura. Mason seguía hablando estupideces detrás de nosotros. El sol de la mañana atravesaba las ventanas altas del pasillo iluminando partículas de polvo suspendidas en el aire.

Todo se sentía extrañamente tranquilo.

Y quizá por eso empecé a notar cosas pequeñas otra vez.

La forma en que Scarlett mordía distraídamente la tapa del bolígrafo cuando intentaba memorizar algo.

Cómo arrugaba apenas la nariz cuando Mason decía idioteces demasiado grandes incluso para él.

La manera en que se acomodaba el cabello detrás de la oreja cada vez que se ponía nerviosa.

Detalles mínimos.

Ridículos.

Detalles que no debería estar observando tanto.

—¿Estás escuchando algo de lo que digo? —preguntó Scarlett de repente.

Parpadeé apenas.

—Claro.

Entrecerró los ojos.

—Mentira.

Mason soltó una carcajada.

—Estaba mirándote como protagonista de drama romántico.

—Mason —gruñí.

—¿Qué? Estoy describiendo hechos.

Scarlett ocultó una sonrisa bajando la vista hacia sus apuntes.

Y maldición.

Últimamente empezaba a hacerlo demasiado.

Entrenamos durante casi dos horas antes de que el resto del equipo comenzara a abandonar el gimnasio. El sonido de pasos y conversaciones fue desapareciendo poco a poco hasta dejar solo el eco lejano de algunos sacos de boxeo golpeándose al otro lado del recinto.

Yo estaba guardando las vendas dentro del bolso cuando noté que Scarlett seguía sentada en una de las gradas bajas del gimnasio auxiliar.

Sola.

Con expresión distraída.

Me acerqué sin pensar demasiado.

—¿Vas a quedarte viviendo aquí o cuál es el plan?

Ella levantó apenas la vista.

—Estoy descansando.

—Tienes cara de estar resolviendo una crisis existencial.

—Tal vez porque mi vida se convirtió en un circo desde que apareciste.

Tomé asiento junto a ella.

—Tú empezaste esto.

—Y claramente fue una pésima decisión.

Una sonrisa pequeña apareció en mi boca.

Scarlett estaba descalza sobre la grada, con los brazos rodeando una pierna doblada y varias hebras oscuras escapando de su coleta después del entrenamiento. Seguía respirando un poco agitada por el ejercicio.

Y otra vez ocurrió eso.

Me quedé mirándola más tiempo del necesario.

Ella lo notó casi inmediatamente.

—¿Qué?

Negué apenas con la cabeza.

—Nada.

Scarlett soltó aire por la nariz.

—Últimamente dices mucho esa palabra.

El gimnasio permaneció en silencio unos segundos.

Después ella habló otra vez.

Más bajo esta vez.

—¿Tu madre iba a tus torneos?

La pregunta me tomó completamente desprevenido.

Giré la cabeza hacia ella automáticamente.

Scarlett seguía mirando al frente.

Como si no quisiera presionarme demasiado.

Como si me estuviera dando espacio para ignorar la pregunta si quería.

Pero no quería.

Y eso fue todavía más raro.

Apoyé ambos antebrazos sobre las rodillas soltando aire despacio.

—Sí.

Mi voz salió más ronca de lo normal.

—Iba a todos. Aunque yo peleara horrible.

Scarlett finalmente me miró de reojo.

No había lástima en sus ojos.

Solo atención.




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