Conmigo estás a salvo…

Capitulo 1

Capítulo 1

Toda historia de princesa inicia con el típico <<hubo una vez, hace mucho tiempo, una joven muy bella, tan bella que no había palabras para describirla, que vivían atormentadas por su madrastra y hermanastras o por una temible bruja y rescatadas por un príncipe>> o es lo que plasman en los libros infantiles.

Desde que tengo memoria mi madre me leía cuentos como estos antes de acostarme a dormir y siempre me parecía lindo como el príncipe rescataba a la princesa, mi madre falleció cuando yo tenía 16 años y me quede a la custodia de mi padre, hubiera deseado que se casase y tener una madrastra mala y esas cosa pero no fue así, mi padre empezó a apostar todo lo que teníamos, por despecho de que mi madre falleciera empezó a tomar, drogarse y a solicitar la compañía de mujeres por la noche.

Hasta que se quedó de dinero y fue cuando empezó mi infierno, mi padre me retiro del instituto, no culmine mis estudios y menos me gradué, los amigos que llevaba a la casa me miraban, pero esas miradas estaban llenas de deseo y lujuria. Uno de sus amigos le propuso un intercambio el cual acepto, y si mi padre empezó a prostituirme por un poco de dinero. Mi padre empezó a reclutar jóvenes y nuestra casa en unos meses se convirtió en un prostíbulo y yo era una de sus chicas. No podía creerme que mi propio padre me hiciera eso no hallaba una explicación lógica, lo empecé a odiar.

Al comienzo no dejaba que ninguno de sus clientes se me acercara, lloraba, gritaba les lanzaba cualquier objeto, pero lo único que conseguí fue que mi padre me golpee, empecé hacerle caso no porque quisiera solo que no podía hacer nada ni huir de ese infierno, me mantenía encerrada incomunicada con el mundo exterior, a las otras chicas no las trataba así, bueno ellas se dedicaban a eso y por mas que pedí ayuda ellas solo me ignoraban.

Entonces empecé a tener sexo por un poco de dinero que Leandro (mi padre) me quitaba, logre reunir un poco sin que se diera cuenta quería largarme de ese maldito lugar y empecé a ganarme la confianza de Leandro, poco a poco logre que no me tuviera encerrada en un diminuto cuarto ahora podía caminar por la casa, aun no me dejaba salir, pero ya era algo.

A los 17 años, me quede embrazada, no quería traer un bebe en el entorno que me encontraba Leandro se entero y me llevo a una clínica para que abortara, fue en lo único que coincidimos el no querer un bebe. Nunca me permitió salir de la casa sin compañía, Leandro empezó a ganar cada vez más y empezó a contrato a hombres para que cuidasen las entradas de la casa y si yo quería salir me mandaba en compañía de ellos.

A mis 19, Leandro me compro demasiada ropa, era de estilo hípster, además ropa para “el trabajo”, disfraces de enfermera, policía o de bombera, me había desarrollado bastante bien no tenía demasiado pero si lo normal para ponerme esa clase de ropa, era un supuesto regalo por mis 19 <<era un completo idiota>>, no me queje además tenia un cuarto para mí, lo único que me prohibió fueron los celulares o cualquier cosa con la que pudiera comunicarme con la policía.

Entonces llego el día que planee escaparme guarde un poco de ropa y el dinero en mi mochila con la que siempre salía, igual que las anteriores veces Leandro me mando con “guardaespaldas”, entramos a comer en un restaurante, salí por la ventada del baño y corrí un par de cuadras entonces empecé a buscar algún policía, al ver uno corrí hacia él, pero antes de que pudiese llegar a él Leandro se paró enfrente mío, me quedó totalmente paralizada

-que haces aqui?. Se quito las gafas y me quedo viendo fijamente<<este es mi fin>>

-yo solo- entonces vi un puesto de donas- quería donas, los muchachos no me dejan comer eso. Gracias a dios Leandro era el que me mantenía con una dieta de frutas y verduras para que no engordase. Regreso a ver el puesto de donas detrás de él<<ojalá y se la crea>>

-y con qué dinero iba a comprarlas

-saque un billete del bolsillo de mi jean. lo sacudí de lado a lado con una sonrisa en el rostro.

-vamos por las donas, pero no quiero que te vuelvas a escapar de esta manera. <<se la creyó>> llegamos al puesto de donas y compro una caja.

Nos dirigimos a casa, al llegar corrí a mi habitación y escondí el dinero, antes de que pudiese guardar mi ropa entro Leandro.

-crees que soy un idiota? <<no por favor>>

-que quieres decir? <<No se la creyó>> Me arrancho la mochila de las manos

-de donde sacaste el dinero Jade?

-se lo quite a uno de los muchachos



J.K.Daka.

Editado: 15.12.2018

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