El Gran Maestro, acompañado de Lord y Búho, avanzaba por los corredores del palacio rumbo a la torre estelar, un recinto sagrado rebosante de sabiduría ancestral y magia cósmica. Cada rincón estaba impregnado de misticismo, y cada elemento del lugar poseía un profundo significado.
Al entrar, Lord recordó:
"¿Cómo olvidar este aire dulce y ligero, impregnado con aroma a vainilla, canela y roble? Siempre que estoy aquí siento que floto... y una nube mezclada de dulzura, amor y alegría acaricia mi corazón. ¡Ya, ya! Contrólate, Lord... concéntrate en las órdenes."
Este lugar tiene como propósito la creación de los accesos que conectan los diferentes mundos de los universos, combinando a la perfección cada elemento específico.
Entre los más destacados están el polvo estelar, de intenso color dorado y reflejos azulados; el polvo invisible, muy útil en cada mundo y universo; y los hilos de plata pura, creadores de conexiones vivientes. Todos están guardados en cristalinos contenedores con tapas de oro.
Las órdenes del Gran Maestro comenzaron a resonar con firmeza y rapidez:
—Empecemos... manos a la obra. Lord, ¿el caldero, la piedra angular y el polvo están listos? Esos moldes tienen que estar perfectos para que nazcan las creaciones que irán con Lucas.
—Sí, Señor, está todo listo —respondió Lord con firmeza.
—Búho, entrega las coordenadas a Lord. Él sabe qué hacer. Y tú mi adorada June, toma nota de todo lo que pase, no pierdas ningún detalle. —dijo el Maestro.
—Atenta y en obediencia, como siempre mi Señor — contesto June.
Mientras tanto, Búho observaba algo que le llamó la atención y pensó:
"¡Wow!... ¿Con este polvo invisible, qué travesuras sería capaz de hacer la ardilla? ¡Ay! Qué bueno que no está aquí... Mmm, seguro está afuera, suplicándole a los custodios de las puertas que le abran. ¡Uf! Pero con esas espadas de símbolos intrigantes, gigantes, flotando a cada lado, debe estar a cinco metros de distancia, toda impaciente como es su costumbre. Uhm... ni modo. Y lo peor es que, saliendo de aquí, me va a interrogar como la última vez. Yo no puedo decir nada de lo que hace el Maestro aquí."
—Búho, las coordenadas —dijo Lord con seriedad.
—¡Sí, sí, aquí están! —reaccionó inmediatamente Búho, después de su pequeña reflexión hacia su querida e intrépida amiga ardilla.
Mientras tanto, el Gran Maestro, frente a la gran piedra angular cubierta de moldes con formas de diminutas estrellitas, comenzó a vaciar el polvo estelar, seguido por los hilos de plata. Finalmente, Lord agregó el diminuto diagrama con las coordenadas, grabadas en algo tan pequeño como un diamante.
A medida que el proceso avanzaba, la atmósfera de la torre se transforma lentamente. Una luz cálida y vibrante se expande por el recinto, obligando a Búho a contener el aliento. Y a June escribir más rápido que nunca.
Estremecidos, contemplan el espectáculo: cientos de destellos dorados, amarillos y naranjas se entrelazan con matices lilas y rosados, tocando suavemente las tonalidades azules tenues, casi visibles en su conexión con las constelaciones. Los aromas son embriagantes, similares a flores de campo y prados recién regados.
Mientras tanto las estrellas dentro de la torre estaban atentas a las órdenes del Maestro esperando entrar en el momento preciso. Listas, cada una en su posición, solo aguardando la orden final.
Lord: — Gran Maestro, está todo listo —.
—Bien, voy a dar paso a la creación de accesos estelares. Todos a sus posiciones. Estrellas hagan el enlace y muestren su poder, ahora.
Mientras tanto Lord en su posición, tomo el manubrio en forma en forma de volante casi transparente hecho de destellos dorados y chispas de cristales magnéticos, canalizando la luz hacia la piedra angular.
Fue cuando vino a su pensamiento: Este momento me emociona mucho, es un majestuoso intercambio luminoso, todo es mágico, espectacular... Ver ese telar delgado, brilloso, con hilos mágicos y ancestrales de luz pura. Me erizan los pelos de mis patas, ¡Uff...! que bueno que traigo saco, estos enlaces cósmicos... ¡son formidables! esta creación es tan perfecta, todo es digno de su belleza. Espero el Maestro no lea mi pensamiento en este momento, que pena va a decir que soy un novato. ¡Mmm... ¿Lucas en verdad debe ser especial?! No había visto que dejara entrar a las estrellas cósmicas en pleno resplandor a la torre, para la creación de accesos. Me intriga un poco. Ya... Ya... Concéntrate.
En medio de esta contemplación, Búho en su posición listo con el saco azulado con plateado, pensó: "¿Qué pasará con Lucas? ¿Qué sombras lo estarán atacando a tal nivel que su brillo es tan tenue? ¿Y cómo lo ayudará el Maestro?"
Era inevitable para Búho hacerse estas preguntas constantemente, pero la expresión en el rostro del Maestro era decidida. No fallaría en su plan. Su semblante era pensativo, concentrado, decidido a llegar lo antes posible, con un deseo genuino de ir a rescatar a Lucas.
—Estrellas hagan el intercambio cósmico — Dijo el Maestro.
La conexión de luz cósmica se vislumbra, y una intensa iluminación es dirigida por Lord, recorriendo toda la piedra angular, mientras el Maestro inserta y gira su llave en la ranura.
—Búho, el saco. ¡Búho! ¡El saco, dije! —ordenó el Maestro con firmeza.
Búho corrió, esperando el momento para colocar las cinco estrellitas diminutas y puras dentro de él.
—Ay… sí, sí, señor, aquí está. Me distraje un segundo, estoy nervioso, Maestro.
—Búho, cálmate. Todo va a estar bien. Mete en mi sombrero lo demás que me voy a llevar.
—Maestro… también tomo nota de lo lento… ¿y distraído que se pone Búho en estos acontecimientos? Siempre es lo mismo con él —expresó June con un toque de ironía.
—¡Ay! No, niña, esas cosas no se apuntan. Sigue en lo tuyo —dijo el Maestro, esbozando una sonrisa apenas visible.
En ese instante, la llave emitió un zumbido profundo, y las estrellitas recién nacidas comenzaron a girar, brillando como si respondieran al pulso del Maestro.
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Editado: 21.11.2025