Judith
Apesto, sé que lo hago y definitivamente un día que debía ser especial a pesar de todo, ha sido un infierno, sé que todos comentan y sé que odiaré las fotos, ahora solo quiero que el juez acabe de hablar y es que no he escuchado nada de lo que ha dicho, solo quiero que la ceremonia acabe y poder irme a mi habitación a darme una ducha. En cuanto a los niños, ellos me la pagarán, aunque aún no tengo ni una idea en mi cabeza, pero algo se me ocurrirá, algo haré porque pienso hacer que paguen, si no puedo lograr que me quieran, al menos conseguiré que me respeten o que me teman, para este punto, ya me da igual.
—Judith —escucho mi nombre y miro a Adrien.
—Perdón, no escuché —algunos ríen y no entiendo las risas
—Ya pueden besarse —dice el juez y me quedo solo mirando sus ojos en silencio, ahora mismo, no recuerdo ni cuando dije que sí, luego miro a Adrien, abro y cierro mi boca sin saber qué decir y luego sonrío.
—¿Dónde firmo? —cuestiono, pero Adrien me sigue mirando
—Primero el beso, mi amor —la voz de Adrien taladra mis oídos, ¿estará hablando en serio? Él quiere que todo parezca real, pero... cuando le miro, sé que habla en serio y mi garganta se cierra.
—Adrien —medio sonrío nerviosa
—Mi casi esposa es un poco tímida —dice este sonriendo y entonces se inclina un poco hacia mí, hay silencio, todos esperan, seguro Adrien quiere hacer esto por los niños, para molestarlos y ahora pensando en eso la idea no me parece tan mala, mi mirada va hacia los niños, los tres nos miran tensos y entonces sonrío, una sonrisa triunfal, luego miro a Adrien, llevo mis manos a su rostro, cierro los ojos y pego mi boca a la suya, al principio el beso es algo tímido, pero luego Adrien profundiza este y siento como toda mi piel se eriza, las mariposas en el estómago de las que hablan por primera vez las siento y ahora mismo es como si todo hubiera desaparecido a mi alrededor, me doy cuenta de lo que acaba de pasar cuando el beso acaba y al abrir los ojos me topo con la intensa mirada de Adrien, una mirada que me confunde mucho más que su beso y solo los aplausos me sacan del estado en el que estaba.
La música se escucha alto, pero dejo todo atrás cuando entro a la casa, los invitados bailan y beben, pero yo solo pienso en darme una ducha y claro, en ese beso que aún está en mi cabeza y que ha mantenido mi corazón acelerado demasiado tiempo.
—Demonios —susurro pegada a la puerta de mi habitación y al sentir mi teléfono sonar voy hacia este, me tenso cuando miro la pantalla y veo el rostro de Max en ella —tiene que ser una broma —susurro, luego respiro hondo y como ya no puedo ignorarle más tomo la llamada.
—Debería felicitarte, ¿no? —es lo primero que escucho y suspiro
—Pues sí, acabo de casarme —él ríe y podría jurar que ha bebido.
—¿Te gustó el beso? —me tenso por completo, ¿cómo sabe de eso? Él no estaba aquí.
—Sabes que debo fingir Max y
—Fingir —él ríe —claro
—Has bebido, mejor llama cuando estés sobrio
—Judith ya estás casada y dentro de esa casa, eso sí, no intentes dejarme, estamos juntos en esto para destruir a Adrien, no lo olvides, porque Adrien es mi enemigo y quien esté de su lado también lo será —aprieto mis dientes
—Max —este cuelga la llamada antes de que pueda decir algo y sus palabras no me han gustado nada, solo lanzo mi teléfono a un lado y luego voy hacia el baño.
Me muevo entre todos recibiendo halagos y felicitaciones con una sonrisa y luego camino hacia Adrien, el cual está en una esquina bebiendo mientras Alfred le dice algo, al instante Alfred se aleja cuando yo llego.
—Adrien creo que subiré, me duele algo la cabeza y
—Te dije que debería parecer real Judith, tienes que quedarte —tenso mi mandíbula —y por cierto, ¿ya hablaste con tu amante? ¿Le gustó el beso? —frunzo el ceño
—Le enviaste el video —caigo en eso y Adrien sonríe
—Apuesto a que se molestó y
—No tienes ningún derecho Adrien —mascullo enojada —te dije que demostraras lo que decías, pero eso no te da derecho a
—Mi hermano está al llegar —me interrumpe —mantente en la fiesta y forma una sonrisa, finge como en el beso —él pasa por mi lado y se aleja de mi mientras aprieto con rabia mis puños, ahora entiendo el enojo de Max y Adrien no debió haber hecho lo que hizo, además, ahora quiere que disfrute de la ridícula fiesta. Cuando uno de los empleados pasa por mi lado tomo una de las copas que trae y bebo de esta.
No sé cuanto tiempo ha pasado, pero ya estoy cansada de bailar y los pies me duelen, además, diría que he bebido hasta de más, así pienso mientras vuelvo a llenar mi copa y bebo de esta, respiro hondo y entonces decido buscar a Adrien, no seguiré un segundo más aquí porque ahora mismo lo único que necesito es una cama. Comienzo con lentitud a buscar a Adrien entre la multitud y entonces le veo, sonrío dando pasos hacia él, pero cuando me acerco un poco veo su risa y luego a ella, mi hermana está sentada junto a él y una de sus manos toca su hombro con cariño mientras Adrien solo le ríe la gracia. Los veo juntos, la rabia me consume y siento mucho odio sin saber la razón exacta de qué es lo que en verdad me molesta, sé por qué ella lo hace, nunca he sido de su agrado, lo que no entiendo es que ve él en ella. Adrien se da cuenta de que los estoy mirando y parece ver mi enojo en mi mirada porque comienza a venir hacia mí así que solo me alejo y entro a la casa de forma rápida, dejo la copa que traía en cualquier lado y justo en ese momento lo veo, el hermano de Adrien parece haber llegado y camina hacia mí con sus brazos abiertos.
—Cuñada déjame felicitarte —hacia mí viene Lion con una sonrisa —Cuando supe que tú eras la novia quedé paralizado —ríe —debo decir que mi hermano tiene suerte.
—Ni tanta, todo es falso —río y su ceño se frunce deteniéndose cerca de mí.
—Judith —sonríe confundido —¿de qué hablas? —no lo pienso, no sé si es la bebida o si sé que Adrien me ha seguido, pero solo llevo las manos al rostro de Lion y lo beso, a él también le conozco desde hace años, pero nunca fuimos amigos como Adrien y yo. Lion no me aleja, no se aparta, solo corresponde al beso y segundos después termino este sintiendo que mi cabeza da vueltas. Lion me mira perplejo y al girar me topo con la mirada cargada de odio de Adrien.