—Que intuitiva —Hyaker salió de entre la oscuridad.
—Puede que sí, puede que no —alzó una ceja —¿Por qué me sigues? Sabes, eso es ilegal.
—Lo sé —le dio la espalda e inició a caminar colina abajo alejándose de ella.
—¿Entonces su alteza el segundo príncipe no va a decirme por qué me seguía?
Hyaker se detuvo y se giró hacia ella —Vigilancia —musitó.
Leone alzó una ceja y rio levemente—¿Te parezco peligrosa?
Hyaker la miró arrugando el entrecejo —Si fueras demasiado inocente seguramente nadie cuidaría lo que haces.
Leone dejó de reír, se quedó seria y centró sus ojos sobre los de él —¿Con qué objetivo me "vigilas"?
—No lo sé —respondió luego de una pausa —Eres una Ílios, podrías estar tramando algo malo.
—¿Vas a matarme? —preguntó con el corazón en la mano. Leone aún desconocía quienes asesinaron a aquel hombre dentro del palacio, y aunque no tenía fundamentos para pensar que el responsable era el segundo príncipe, tampoco podía negarse a la posibilidad.
Él presionó sus cejas y dejó salir el aire por una abertura entre sus labios voluminosos —¿Por qué haría eso?
—¿Por qué no lo harías? —La voz de Leone salía ansiosa de entre sus labios.
Hyaker notó como Leone presionaba su dedo índice con fuerzas sobre su pulgar. Ella tenía miedo de él —¿Está todo bien?
Ella no respondió.
—No te mataría, aunque yo fuera un verdugo y tú una condenada a muerte —dijo viéndola directamente. Él no era un monstruo y no toleraría ser visto como uno.
—Si claro —soltó con ironía.
—¿Qué traes ahí? —señaló con los ojos la canasta.
—Las estudiantes lo envían para ti —Él la miró sin entender —Deberías ser más discreto si planeas "vigilar" a tu enemigo.
Hyaker rodó los ojos con impaciencia y agarró la canasta —¿Dulces?
—Una de ellas cumplió años ayer.
—¿Por qué me lo das? ¿No vas a comerlo?
Ella asomó una sonrisa agridulce —No, yo, estoy bien así.
Desde hace unos días se le dificultaba comer con la misma comodidad de antes. Últimamente la imagen del muerto aparecía sobre su plato y volvía el aroma de los alimentos una mezcla de órganos que se movían sin pudor alguno.
Hyaker la escudriñó de arriba hacia abajo, la chica usaba un vestido rojo que le hacía resplandecer la piel pálida, se veía bastante bien, era diferente a las mujeres de Lunhae, esbelta pero no en los huesos, su rostro tenía ciertas mejillas redondas y sonrosadas, una postura que denotaba superioridad pero no arrogancia, se veía sana y viva. No entendió el punto de la jefa de los sirvientes en hacerla perder peso, a menos que deseara convertirla en un cadáver, claro estaba —No deberías dejar que la opinión de gente que no te conoce te afecte —dijo sentándose en un tronco con la canasta en manos.
Leone se giró hacia él, lo miró con ternura, seguramente creía que su falta de apetito era por los insultos de la jefa de los sirvientes, pero mentiría si pretendía que su malestar era debido a eso. Leone no estaba acostumbrada a presenciar asesinatos, pero no podía decir lo mismo de los insultos. Los conoció en todas las formas, disfrazados de reproches por parte de su padre y de consejos por parte de Helena. Se había llegado a familiarizar tanto con ello que lo transformó en una parte de su crítica personal hasta convertirlo en odio hacia sí misma.
"Eres una bastarda ¿Lo sabías?" "Arráncate la cara, deja de avergonzar a tu padre" ¿Cómo Helena con una voz tan hermosa podía transportarla al mismo infierno?
Buscar paz en ese momento era caminar descalza sobre negras espinas llevando en sus brazos a la parte de sí misma que todavía pensaba que en el futuro olvidaría ese dolor.
—Leone —llamó Hyaker sacándola de sus ideas. Le extendió un dulce.
—La verdad no quiero.
Él hizo su expresión característica en la cual achicaba los ojos rasgados y arrugaba la nariz.
—Voy a comerlo solo porque insistes —se sentó al lado de él en el tronco —¿Pero sabes que definitivamente no quiero?
—No me interesa jugar a las adivinanzas —dio un bocado.
—No quiero que me persigas más. Ya has de saber que hago fuera de palacio, te aseguro que no soy una espía.
Hyaker alzó una ceja mientras masticaba —¿Cómo podría confiar en alguien que dice q.. no quie... —empezó a toser con fuerza.
—Seguro el segundo príncipe iba a decir alguna mentira.
La tos de Hyaker no se detuvo, al contrario, se intensificó a tal grado que inició a respirar con dificultad.
—¿Alteza? —Leone le golpeó la espalda tratando de ayudarlo, creyó que se ahogaba con parte de lo que había comido —¡Calma! Ponte de pie y trata de respirar.
—Queee tenaaa... teníaahh el aghhhh dulce—intentó hablar mientras Leone le ayudaba a ponerse de pie.
—¡¿No lo sé?! ¿Estaría envenenado? —ella también inició a alterarse —¡Eran simples dulces de mandarina!
El joven abrió los ojos con sorpresa y miedo.
—Soy, aler ughhh alérgico a —jadeó —las mandaaggrinas.
—¿Qué? —Leone no sabía nada de alergias ¿Existía acaso una alergia cómo esa? Tenía que llevar al príncipe al palacio, o al menos hacerlo expulsar lo que había comido —¡Trata de vomitar! ¡Sí, eso! ¡Vomita lo que te comiste!
Hyaker la escuchó e inició a forzarse a escupir el corto bocado del pastel que había ingerido, luego de un par de intentos, logró provocar el vómito, y sacó no solo el bocado de pastel de mandarina, sino todo lo que había consumido durante la tarde también.
Sus piernas se debilitaron, y Leone prácticamente ganó su peso en el aire, lo recostó sobre su regazo y le presionó el pecho y la espalda tratando de calmar su agitación, luego de un par de minutos, Hyaker inició a respirar con menor dificultad, pero los rastros de la alergia no desaparecieron, sus mejillas se pusieron rojas y sus manos se notaban algo inflamadas.
—Ve por Galen —le dijo una vez pudo modular la voz.
—¿Eh? No voy a dejarte en medio del bosque.
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Editado: 15.02.2026