El norte de Lunhae era una zona montañosa de espesos bosques, la festividad de caza real, en la que participarían los nobles, se llevaría a cabo en dicho lugar. Los asistentes habían viajado todo el día anterior desde la capital, durante la noche, se instalaron en una serie de mansiones en la ciudad más cercana.
Al día siguiente por la mañana, todos partieron de inmediato hacia el campamento en las montañas donde se llevaría a cabo la festividad. Leone iba de mala gana, el rey personalmente le pidió asistir, ni siquiera tuvo la oportunidad de negarse, su única motivación es que An Chae confirmó su asistencia, y a pesar de que sentía una contradicción hacia su cercanía con Jin Ah, saber que ella asistiría la tranquilizó un poco.
Viajaba en el carruaje junto a Kyun, a pesar de que Helio parecía ser un invitado al evento, decidió quedarse en su papel de escolta, y montaba su caballo en la marcha.
El clima en el norte era más templado que en Selinia, sin embargo no lo suficiente como para que Leone fuera casi totalmente cubierta .El atuendo era un vestido marfil de múltiples capas que caían en ondas. La falda, decorada con volantes, se extendía hasta el suelo; las mangas abombadas y el cuello de encaje cubrían casi toda su piel. Completaban el conjunto los guantes largos y el sombrero de alas amplias. Todo en ella parecía una muralla de seda. Por si fuera poco, pidió a Kyun traer un chal y una sombrilla.
—¿Seguro que no tienes calor?
—Ya te dije que estoy bien.
—Pero ese atuendo es algo que normalmente se usaría en otoño, aún podemos volver y—
—Ya te dije que estoy bien —respondió malhumorada.
Kyun sabía que Leone trataba de ocultarse detrás de toda esa ropa gracias al segundo príncipe. No quería verlo, y como no podía evitarse entonces eligió cubrirse con un caparazón de múltiples capas de tela.
Llegaron al sitio, los eunucos los condujeron a una carpa privada, les explicaron que al inicio de la actividad se ubicarían en a la carpa del rey, donde una serie de asientos se disponían. Helio también fue invitado a sentarse al ir como representante de su familia.
Un rato después los participantes y asistentes llenaron las carpas cercanas, todos los alrededores estaban repletos de nobles, líderes de gremios, caballeros y otros invitados. Según los rumores el rey era el último en llegar y no permanecería mucho tiempo en la carpa debido a su salud.
Comenzaron a anunciar a nobles y personalidades importantes de la corte, en el momento en que Leone fuera anunciada debía acercarse a la carpa del rey y sentarse en el lugar correspondiente. Escuchó nombrar a nobles que recordó gracias a las clases con Jin Ah, pero su ansiedad fue apresurada en el momento que anunciaron la llegada de los príncipes.
—Kyun pásame el chal —habló nerviosa.
—Leone vas toda cubierta y apenas se ve tu rostro gracias al sombrero, si te doy el chal vas a parecer una exagerada, además te ves bien así.
—Alteza real, princesa Leone de Cartalia e Ílios —nombraron en el exterior.
Instintivamente Leone se cubrió el rostro con ambas manos. Sus imperfecciones serían vistas —Por favor dame el chal —susurró una súplica.
Kyun sintió un piquete de compasión, Leone estaba realmente mal.
—Señora ya han anunciado su nombre —informó Helio desde la entrada de la carpa.
—Por favor Kyun —pidió Leone con la expresión aterrada.
Kyun se rindió y le entregó el chal. De nuevo fue anunciada en el exterior.
—Alteza real, princesa Leone de Cartalia e Ílios —nombraron en el exterior.
Leone salió de la carpa, avanzó con la postura firme y el mentón elevado, el sombrero, el abanico y la sombrilla llevada por Kyun la protegían de las miradas curiosas, el chal alrededor de sus hombros le brindaba calidez, pero a medida que se acercaba a su destino, un frío escalaba desde sus pies.
Subió a una gradería baja de una especie de tarima sobre la que se cernía la carpa, la isóptica jugó en su contra y su rostro no pudo seguir siendo ocultado, por educación tuvo que cerrar el abanico. En el momento en que se posicionó frente a las personas, una serie de murmullos se extendió. A su izquierda sentía la pesada mirada de Hyaker, se le clavaba como estaca en el cuello, él desde su lugar no podía ver su expresión en lo absoluto, pero ella sí que podía sentirlo, y también observar como todas las mujeres (de todas las edades) se lo devoraban con los ojos.
El rey fue el último en llegar a la carpa, dio palabras de bienvenida, bendijo la temporada de caza y anunció los premios. Hubo un descanso luego de las palabras del rey, su majestad inició a saludar a sus invitados, el público se disolvió en círculos de conversación. Los príncipes (a excepción de Hyaker) abandonaron sus sitios y se acercaron a sus amistades.
—Su excelencia Leone, señor Sera Min Har —saludó Kairos con una reverencia acercándose —señorita Kyun —guiñó disimuladamente a la aludida que respondió con un tierno sonrojo —Espero disfruten esta maravillosa actividad, es una tradición de la cual los lunhayenos estamos muy orgullosos.
—Estamos emocionadas de ser parte de tan magnífico evento—respondió Leone fingiendo excelentemente tranquilidad. Mentir, eso si lo hacía a la perfección.
—Nos sentimos muy honrados con su presencia.
—¡Leone! —gritó una reconocida voz chillona a unos pasos de distancia.
La hija del archiduque se giró hacia quien le llamaba. Dion Yi se acercaba acompañada del general, después de todo si parecía ser su tío.
—Leone. Es un gusto verla —dijo sin notar al tercer príncipe —Oh Dios mío, su alteza príncipe Kairos, es un día bendito al gozar de su cercanía —se reverenció.
Kairos se aclaró la voz incómodo —Bienvenida señorita Dion Yi, saludos general.
—Su alteza tercer príncipe —se reverenció Lee Hoon Ka —su alteza Leone —se acercó peligrosamente con intención de tomar su mano.
—Tiempo sin verlo general —Helio se interpuso entre el hombre y la hija del archiduque.
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Editado: 15.02.2026