Humo

Un mes después

Laura Mirandel, al asentarse en la comodidad de su elegante despacho, enciende su ordenador, preparándose para el día laboral que tiene por delante. La luz suave del amanecer se filtra a través de las ventanas, iluminando sutilmente su espacio de trabajo. En su agenda, meticulosamente organizada, destaca una reunión con Marta, la responsable de recursos humanos, señalada como prioritaria.

            Esta reunión no es una más en su rutina diaria, sino que aborda un asunto de especial sensibilidad: el caso de un empleado que ha estado ausente por un periodo significativo debido a una depresión. Laura sabe que el manejo de esta situación requiere de un equilibrio delicado entre la empatía y la profesionalidad, entendiendo que el bienestar del empleado es tan crucial como su contribución al equipo y a la empresa.

            −Marta, gracias por venir. Me gustaría hablar sobre el caso de Alfredo. He estado revisando su historial y, dada su prolongada ausencia por motivos de salud, creo que debemos abordar su reintegración con especial cuidado. ¿Cómo ha sido tu comunicación con él hasta ahora?

            −Por supuesto, Laura. He mantenido algún contacto con Alfredo durante su ausencia. Se ha mostrado agradecido por el apoyo de la empresa, aunque también expresó ciertas preocupaciones sobre sus horarios y su capacidad para reintegrarse al ritmo de trabajo habitual.

            −Entiendo. Es fundamental que le brindemos el apoyo necesario para facilitar su regreso, quizás considerando un horario flexible o adaptando sus responsabilidades inicialmente. Además, podríamos explorar opciones de asesoramiento o soporte emocional externo si lo considera beneficioso.

            −Marta asiente, tomando nota de las sugerencias de Laura y reconociendo la importancia de una política inclusiva y de apoyo que no solo aborde la productividad, sino también el bienestar emocional de los empleados.

            −Quiero que Alfredo sienta que el Grupo Altivier no solo se preocupa por su contribución laboral, sino también por su salud y recuperación. Hagamos un seguimiento de su caso de cerca y mantengámonos en comunicación constante con él para ajustar nuestro apoyo a sus necesidades.

            Marta y Laura concluyen la reunión con un plan de acción claro, reflejando el compromiso de la empresa con un ambiente laboral compasivo y apoyando la reintegración de un empleado que ha enfrentado desafíos personales.

 

            Ese día, al mediodía, Martín ha quedado en recoger a su mujer a la salida del trabajo. Van a ir a comer juntos. Aparca el coche cerca de la salida donde trabaja Laura y va andando hasta la entrada.

            Su mirada ocasionalmente se desliza hacia la puerta, esperando el momento en que ella aparezca para disfrutar juntos de una pausa en su día. El cielo claro de mediodía crea un ambiente perfecto para lo que promete ser un agradable almuerzo en pareja. Mientras se pierde en sus pensamientos sobre dónde podrían ir a comer, algunas personas comienzan a salir del edificio, marcando el flujo habitual de la hora del almuerzo.

            Entre las figuras que se apresuran, tres hombres destacan, conversando animadamente mientras se acercan a la salida. Uno de ellos, con una presencia notable y una expresión de reconocimiento instantáneo, es Alejandro. Sus ojos se encuentran con los de Martín, y en un instante, el recuerdo del pequeño incidente del coche brota entre ellos.

            −Martín! Qué pequeño es el mundo, ¿no? No esperaba verte aquí.

            − ¿Ey, qué casualidad! ¿Creo que te llamabas Alejandro?

            −Alejandro, sí ¿Y qué te ha traído por aquí? Es una coincidencia increíble. Ha pasado tiempo desde lo del coche.

            −Estoy esperando a Laura, mi esposa, trabaja aquí.

            − ¿Laura? −pregunta Alejandro pensativo−. Creo que hay varias Lauras. ¿Cuál es su puesto?

            −Empezó a trabajar hace un año. Es sicóloga.

            − ¿Te refieres entonces a Laura Mirandel?

            −Sí, la misma.

            Ambos comparten una sonrisa cómplice, el recuerdo del incidente automovilístico ahora es como una anécdota menor en el contexto de este encuentro fortuito.

            Justo en ese momento, cuando ya se están despidiendo, aparece Laura. Al ver a su marido dando la mano a Alejandro, se queda sorprendida.

            −Laura! Qué maravillosa coincidencia. Justo estaba hablando con tu marido.

            −No sabía que os conocíais −contesta Laura mirando a su marido.

            −Fue una sorpresa para ambos. Nos encontramos por casualidad mientras te esperaba. Recordarás a Alejandro del pequeño incidente con el coche hace ya un tiempo.

            − ¡Ah, claro! El mundo es realmente pequeño. ¿Cómo están las cosas desde entonces?

            −Todo bien, gracias. Martín y yo estábamos recordando ese día con una sonrisa.

            −Me alegra oír eso.

            −He quedado con Laura para almorzar. Si te apetece, estás invitado.

            −Agradezco mucho la invitación, pero tengo un compromiso.

            Tras un breve intercambio de cortesías, Alejandro se despide con un gesto cordial, dejando a Laura y Martín listos para disfrutar de su tiempo juntos.

            Durante el almuerzo, en la atmósfera acogedora de un restaurante seleccionado por su discreción y calidad, Martín y Laura se sumergen en una conversación íntima y reflexiva.

            −Es increíble pensar en cómo se entrelazan nuestras vidas, especialmente después de encontrarme con Alejandro hoy. Recordar nuestro accidente y luego ver cómo tú trabajas aquí... es increíble.



#3361 en Otros

En el texto hay: familia, ilusiones, seguridades

Editado: 22.05.2024

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