La Princesa Vampiro (sds#5)

Prólogo

Oscuridad... Frío... Aguas revueltas...rugiendo como mil leones... Giro y giro sin parar... Golpeó contra las rocas... Protejo mi rostro con mis brazos... Encojo las piernas para hacerme aún más pequeña, exponiendo lo menos posible. 

 

Soy lanzada contra un puñado de raíces... Me aferro a ellas... Me resbalo... Las húmedas raíces son como dedos muertos que tratan de agarrarme... Hay poco espacio entre el agua y el techo del túnel... Respiro en rápidos jadeo... La corriente vuelve a atraparme... Las raíces se desprenden de mis manos... Soy arrastrada. 

 

Vueltas y más vueltas... Una roca golpea mi cabeza... Veo estrellas... Casi me desmayo... Lucho por mantener la cabeza erguida... Escupo el agua pero trago aun más... Siento que me estoy tratando medio río.

 

La corriente me arroja contra una pared... Rocas afiladas hacen cortes profundos en mis caderas y muslos... El agua fría, glacial, adormece el dolor... Detiene el flujo de la sangre... Un descenso repentino... Me precipitó en un profundo estanque... Abajo, abajo, abajo... La fuerza del agua al caer me mantiene sumergida... Me invade el pánico... No consigo encontrar el camino hacia la superficie... Me ahogo... Si no respiro enseguida yo... 

 

Mis pies golpean la roca y me propuso hacia delante... Subo flotando lentamente y me alejo del estanque... Aquí el flujo es suave... Hay mucho espacio entre el agua y el techo del túnel... y puedo mantenerme a flote y respirar... Un aire gélido que se clava en los pulmones, pero que aspiro ávida y agradecidamente. 

 

El río desemboca en lo que parece ser una gran cueva. Suenan rugidos desde el extremo opuesto: el agua vuelve a caer abruptamente por allí. Me dejo llevar hacia un lado antes de enfrentarme a un nuevo descenso. Necesito descansar y llenar de aire mis pulmones. Mientras me mantengo a flote junto a la pared de la Oscuridad, algo intenta agarrarse a mi cabeza. Parecen ramitas. Me agarró a ellas para estabilizarme, y entonces me doy cuenta de que no son ramitas... ¡Sino huesos!

 

Demasiado exhausta para asustarme, agarro los huesos pensando que fueron parte de algún salvavidas. Aspiro larga y profundamente, y exploro los huesos con mis dedos. Están unidos a una muñeca, esta a un brazo, este a un cuerpo y este a una cabeza: Un esqueleto completo. En el pasado, el río de utilizaba para deshacerse de los vampiros muertos. Este debió llegar hasta aquí para pudrirse en este sitio durante décadas. A ciegas busco a otros esqueletos, pero no encuentro ninguno. Me pregunto quien fue este Vampiro, cuando vivió y cuanto tiempo estuvo aquí. Que horrible quedar atrapado en una cueva como esta, sin tener un entierro apropiado ni un lugar de descanso final. 

 

Sacudo el esqueleto, con la esperanza de liberarlo. La cueva estalla en chillidos agudos y aleteo. ¡Alas! ¡Docenas de cientos de pares de alas!

 

Algo se estrecha en mi cara y se aferra a mi oreja izquierda. Araña y muerde. Lanzo un grito y me lo quito de un manotazo.

 

No consigo ver nada, pero siento un torbellino de objetos volantes pasando sobre mi y a mi alrededor. Otra de esas cosas choca conmigo. Esta vez la agarro y la palpo: ¡Un murciélago! La cueva está llena de ellos. Deben tener sus nidos aquí, en el techo. El ruido que hice al sacudir el esqueleto ha debido molestarlos, y han echado a volar.

 

Me tranquilizó. No me están atacando. Solo se han asustado y no tardarán en calmarse. Dejo libre al que he cazado para que vaya a unirse a la ráfaga que me sobrevuela. El ruido disminuye al cabo de unos minutos y los murciélagos retornan a sus perchas. Silencio. 

 

Me pregunto como entran y salen de la cueva. Debe haber un agujero en el techo. Durante unos segundos me imagino encontrandolo y trepando hacia la salvación, pero mis dedos entumecidos ponen fin rápidamente a esos pensamientos. No podría trepar, aunque encontrase el agujero y fuera lo bastante grande como para permitirme pasar. 

 

Empiezo a pensar de nuevo ene le esqueleto. No quiero dejarlo aquí. Tiro de el, esta vez con cuidado para no armar jaleo. Al principio no cede, esta firmemente encajado. Lo agarro aún más fuerte y vuelvo a tirar. Se suelta, todo de una vez, y cae sobre mi, hundiendome. El agua entra a borbotones por mi garganta. ¡Ahora me entra el pánico! Siento el peso del esqueleto sobre mi, empujandome hacia abajo. ¡Me voy a ahogar! ¡Me voy a ahogar!

 

¡Me voy a... ! 

 

¡No! Tengo que calmarme. Usar el cerebro. Me abrazo al esqueleto y giro lentamente. ¡Ha funcionado! Ahora el esqueleto está debajo y yo encima. El aire es delicioso. Mi corazón se apacigua. Unos cuantos murciélagos vuelven a dar vueltas, pero la mayoría se ha calmado.

 

Suelto al esqueleto y lo dirijo hacia el medio de la curva con los pies. Siento como la corriente de apodera de él,y luego se lo lleva. Me agarro a la pared, manteniendome a flote, dando tiempo al esqueleto a que se aleje de mí. Empiezo a pensar mientras espero: ¿Fue una buena idea liberar al esqueleto? Un bonito gesto, pero si los huesos se atascaran en alguna roca más adelante, bloqueandome el camino... 

 

Demasiado tarde para preocuparme ahora por ello. Debería haberlo pensado antes. 



SiVeLa123

Editado: 31.03.2019

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