Maldito Amor "Dos fuerzas opuestas unidas"

PROLOGO

La noche se encontraba helada, acompañada por una espesa neblina, recubriendo a Liverpool, una enorme ciudad ubicada al noreste de Inglaterra, y en aquel entonces importante. Reinaba un silencio escalofriante que solo era interrumpido por uno que otro perro a la distancia y de vez en cundo un coche tironeado por caballos.

En una enorme mansión, ubicada en el centro de la ciudad, ocurría una celebración. Solo ingresaban los de la aristocracia, se encontraba el conde Francis, un hombre que resaltaba su sabiduría gracias a su cabello blanco,era bien conocido por los alrededores debido a que había participado en diversas guerras, para conservar la sangre pura, ganándose así el respeto de todo el circulo se encontraba aconpañado por su gran amigo, Enrique, un hombre alto, canoso y envidioso del poder que poseía el conde. Siempre ha querido sobresalir, pero nada le ha resultado, se rumoreaba de que planeaba crear su propio circulo de sangre pura, pero el conde negaba dichos rumores ya que confiaba plenamente en él.

Justo en ese momento ingresaba un joven, era alto, de cabello negro como el carbón, ojos negros y penetrantes que eran capaz de provocar un gran miedo a quienes lo miraban, su tes era clara, las facciones perfectas, su andar firme y decidido, poseía esa capacidad de tener todo el control. Al ingresar atraía las miradas de todas las mujeres, sin importar la edad, a medida que avanzaba era capaz de percatar los diferentes olores que desprendían las hormonas de dichas mujeres.

"Estaría bien tenerla por el momento" decía mientras pasaba al lado de una, se acercó a ella y besó su mano y ella mantenía una mirada seductora hacia él, acto seguido él se le acercó al oído -esta noche frente detrás de la catedral- su voz hizo que temblara aquella mujer, él gozaba de eso -si no asistes tu esposo e hijos pagaran las consecuencias- dicho eso se alejó de ella sin mirarla y se acercó al mejor amigo del duque.

-Hola Enrique- le dijo, con esa voz que atemorizaría a cualquiera que la oyera, al momento que él se alejaba del duque, se trasladaron a un rincón para tener una conversación en privado.

-aún no me haz cancelado la deuda, ya sabes lo que ocurre cuando no lo hacen- el hombre se espantó, temió por su vida, ya sabía lo que ocurrió hace meses atrás a unos hombres que no cumplieron, con aquel joven no se podía negociar.

-Solo necesito tiempo - le respondió mirando esos ojos atemorizantes - te prometo que la buscaré- la mirada fría, que estaba puesta sobre el, no se despegaba. Enrique necesitaba al hombre con el que hablaba, sería aquél que lideraría su circulo, su gran fuerza y la potente firmeza que desprendía al hablar lo hacían perfecto.

El joven de ojos negros lo miraba directo a los ojos, con una postura desafiante y decidida -Se acabó tu tiempo, te di un siglo para encontrarla- su voz era grave, gruesa, única.

- Mis hombres buscaron por toda Inglaterra e incluso por fuera, pero no han encontrado nada- se encontraba atemorizado, pero no revelaría su paradero hasta que él aceptara trabajar y liderar su circulo, sabía que la chica, a quien necesitaba, se encontraba en alguna parte de los Estados Unidos dormida e inconsciente - dame más tiempo, quizás aún no aparece, posiblemente no sea de ésta época- sabía que no le creería tan rápido, pero se relajó al descubrir como desviaba la mirada dando a entender que se rendía, pero luego volvió a su postura original con esos ojos de carbón. Enrique había adquirido una gran seguridad por un momento pero cambió al ver una sonrisa escalofriante de aquel joven, lo vio acercarse mientras lo miraba fijamente. Al observarlo se dio cuenta que de la boca crecían los caninos, mientras que sus ojos se tornaban rojos como el fuego, no podía creer lo que estaba ocurriendo, ¿quien era este hombre?, ¿por qué hizo trato con él?, todo era para obtener el poder del duque junto a los sangre pura, pero que podía hacer un simple humano ante una criatura de las tinieblas, pese a que había interactuado con muchas de ésta clase nunca había visto una similar a aquel hombre. De repente algo negro penetró su mente, era como si alguien quisiera invadirla, escuchó una voz en su interior "tu sangre será un gran aperitivo en mi boca, luego vendrá tu familia" solo pudo recordar a sus pequeños nietos gemelos, corriendo por la sala de estar y disfrutando de la playa.

En la sala se encontraban bebiendo, conversando, riendo y escuchando una melodía cautivadora. Todo esto se vio alterado al escuchar un enorme grito de terror -¡Ayuda!, proveniente de la última sala. Los guardias fueron corriendo hasta abrir la puerta, al hacerlo se encontraron con un hombre despedazado, con los ojos bien abiertos reflejando terror y probocandolo a los espectadores. Nadie sabia que ocurrió.

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-¿Era necesario la muerte?- preguntó su mejor amigo, un poco más bajo que él, tes igual de pálida, ojos cafés pero de carácter un poco más relajado, exceoto cuando realmente estaba furioso, mientras que desde el tejado observaban llevarse al cuerpo que pertenecía a Enrique.

-No cumplió su acuerdo- la noche creaba en él un aura poderosa, como si fuera una madre queriendo proteger a su bebé recién nacido - además planeaba que liderara su repulsivo circulo-

-Entonces, ¿que harás ahora?- le preguntó algo inexpresivo, ya que sabía la respuesta, pero quería escucharlo de aquel no muerto ubicado a su lado izquierdo.

-haré su última voluntad, lideraré a sus inmundo seguidores, voy a necesitar de tu ayuda-

-estare a tu lado-

Las personas del interior comenzaban a disiparse para retornar a sus casas, entre todas salio la muchacha que se encontraria con el frente a la catedral, una sonrisa de boca cerrada y pícara apareció en su rostro, sin apartar los ojos rojos lleno de lujuria y hambre de ella su amigo le habló mientras igual miraba la presa que pertenecería a su amigo esa noche.



BastebSun

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En el texto hay: fantasia, decepción, vampiros y amor

Editado: 30.07.2019

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