Noche de Navidad

Los gemelos

Rod y Tod nacieron cuando mamá tenía 18 años, fue el mejor día de su vida. Ver por primera vez a sus hijos, sus bebes, sus primogénitos, sumándole el hecho de que llegaron un 24 de diciembre, justo como regalo de navidad. Aparentemente, a papá le encanto verlos, hasta lloro de la emoción (según cuenta mamá), pero yo no lo creo.

Los dias siguientes a la llegada de los gemelos a casa, las cosas se tornaban extrañas: mientras mama le daba la atención al cuidado de los bebes, papa se alejaba cada vez más, se le veía pensativo, ido, pero mamá no le dio importancia, igual como dicen “la llegada de un bebe cambia todo y a todos en casa”.

Durante todo el año papa se comportaba de forma “normal” con los gemelos, hasta entrado el mes de diciembre. Esa es la parte que menos entiendo.

Los dos hechos que marcaron la vida de mis hermanos, y supongo, son razones para que dejaran la casa tan abruptamente fueron:

1. En su quinta navidad (ya yo tenía 2 años), mamá salió de casa a medio día dejando a los gemelos con papá, mientras ella hacia las compras de navidad (todo a última hora). Cuando mama llego, a las 6 de la tarde se suponía que los cuatro deberíamos estar arreglados para la cena familiar, pero no fue así: yo estaba sucio, y desnudo caminando por toda la sala, metiendo en mi boca cuanto objeto encontraba. Y mis hermanos, estaban sentados a los pies de papa, completamente sucios, con la mirada perdida y los ojos llorosos, por más que mama trato de hacerlos hablar, no pronunciaron ni media palabra en toda una semana después de eso.

Sé que estaba muy pequeño, pero solo tengo un vago recuerdo de ellos llorando y huyendo de la habitación de papa, con el detrás, ebrio.

2. cuando ya tenían 10 años, a papá se le ocurrió la brillante idea de salir de compras navideñas con los gemelos, argumentando que ya era hora de conocer la ciudad, y que mejor manera de hacerlo que aprendiendo de tu propio padre, a como ser un hombre. Obviamente mama lo dudo, sobre todo después de ver la súplica implícita en la mirada de sus hijos, pero fue tan insistente y tan persuasivo que accedió. Fue su peor error. Cuando regresaron, tenían los ojos hinchados por llorar, la ropa desajustada como si hubiesen estado brincando y tirándose al suelo por horas y cojeando. Uno de ellos incluso tenía un pequeño moretón en su mejilla, papa se excusó diciendo que los llevo al parque donde ambos chocaron uno con el otro después de jugar a las carreras, pero mama no le creyó en absoluto, mas, sin embargo, no hizo nada.

Mis hermanos nunca fueron del tipo extrovertido, siempre fueron tímidos, introvertidos. Siempre me dio la impresión de que había algo que nos ocultaban a mamá y a mí, y tenía mi sospecha de que estaba relacionado con papá. ¿Saben por qué? Porque le tenían demasiado miedo, se les notaba en la forma de mirarlo, en la forma de hablarle, hasta en la forma en la que se estremecían cada vez que el los tocaba, pero mi mente de niño jamás pudo sospechar la verdadera razón.

Todas y cada una de las navidades, tanto papá como los gemelos, se comportaban de manera extraña, y sé que mamá sabia o sospechaba la razón, solo que nunca quiso admitirlo.



#12088 en Thriller
#6925 en Misterio
#28695 en Otros
#9120 en Relatos cortos

En el texto hay: suspenso, tragedias y muerte, navidad para todos

Editado: 19.11.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.