Nuevo Codigo De Sangre

Dragona innombrable

2. Dragona Innombrable

Hacia frio en Córdoba. El clima podía congelar incluso el agua.

Me desperté en la habitación cincuenta y dos donde estaba Naiara, debajo de varias sabanas.

Naiara estaba asustada por los truenos y la lluvia.

Estaba en un rincón de la habitación envuelta con sus cuatro tentáculos.

¿Por qué decidió dormir en el rincón de la habitación?

Me había llamado porque tenia miedo a la tormenta.

Estaba profundamente dormida y calentita.

¿La despierto, la dejo dormir o la subo suavemente a la cama?

Elegí la ultima opción.

Me levante de la cama descalza.

Agarre suavemente a Naiara y la cargue en mis brazos.

La coste de nuevo en la cama. Sus tentáculos dejaron de moverse y se volvieron a meter en su espalda.

Me volví a acostar a su lado pensando en la genialidad de los tentáculos.

-Fascinante… cuatro bolsas de líquido simbióticos en su espalda. Podría convertir, puede moldear esos tentáculos en lo que ella quiera, solo que aún no lo sabe.

La miro acariciando su mejilla.

-Podría convertirse en una de esas heroínas de las series.

No la moleste más.

Me dormí en poco tiempo en la cama de Naiara.

Me gustaban las mujeres, pero no estaba dispuesta a hacerle lo mismo que esos hombres.

Ella debía quererlo.

Naiara era muy bonita, inocente y pequeña.

Me gustaba verla dormir. Podría ser uno de mis nuevos pasatiempos.

No perdí más el tiempo.

Decidí dormirme a su lado.

Cerré los ojos y todo se volvió oscuro.

Soñé con el pasado.

Mi madre, Zaira Radith siendo maltratada por Johan.

Los golpes en el estómago que yo sentía cuando estaba adentro de ella.

Yo tenía secretos. Nací con una hermana gemela y siamesa.

Los doctores tuvieron que separarnos a la fuerza. Una tuvo que morir y no fui yo.

Todavía tengo la cicatriz detrás de mi cabeza, tapada con mi cabello.

Mi hermana María ya está en un lugar mejor... o superior.

Me adentre en otra dimensión mientras dormía.

Era el mundo inteligible de las ideas, un lugar de dónde vienen y permanecen las ideas, los recuerdos y los conceptos del universo. Todo lo que existe, existió y existirá.

Aparecí con mis botas en el lugar, como si me hubiera vestido.

El césped era rojo, el vacío era oscuro y había burbujas de colores en el cielo que simbolizaban conceptos abstractos.

Sentí el olor a azúcar al instante. Era el olor del ambiente.

Camine un rato por este espacio.

¿Seré la única que tiene acceso a este plano superior?

Ella apareció detrás de mí.

-Mari rota... María...

Era una versión infantil mía, iba descalza con un camisón blanco. No tenía boca ni nariz, solo unos ojos oscuros que podían robarte el alma.

Ella me miro fijo con ese rostro inexpresivo.

-Hasta que al fin llegas. Veo que hiciste a una nueva amiguita.

Me volteo.

-Hermana... ella está durmiendo al lado mío ahora mismo.

María agarraba un osito de peluche. Lo llevaba siempre con ella.

-Te felicito... pero hay más marchitas por ahí que necesitas investigar. No será tan fácil como contestar una simple llamada.

-¿Te olvidas que resuelvo crímenes desde los quince añitos?

-Yo lo sé todo, lo veo todo y estoy en todos lados.

-Me gustaría ser como tú, María.

-No puedes controlarlo todo siendo una mortal...

Respondo.

-No soy una mortal... soy Marina Radith, hermana de una mentalista.

Todo se volvió oscuro otra vez.

Desperté abrazada de Naiara.

Me pareció raro. Seguramente ella se había acurrucado conmigo.

Me levante poniéndome mis botas. Acomodando mi suéter y mi falda.

Vi la hora y era las seis de la mañana.

Ayer nos habíamos dormido muy temprano, sin embargo, Naiara seguía durmiendo plácidamente.

Naiara abrió sus ojitos y se levantó.

-Buenos días, Marina...

Conteste.

-Buenos días... parece que llego el invierno.

Naiara se cubre con sus manos y tentáculos.

-Qué raro... no siento frio.

Menciono.

-Es porque las marchitas tienen más resistencia al frio y al calor. Puedes andar con tus prendas cortas en invierno como si nada.

Naiara le pregunto.

-¿Qué es exactamente ser una marchita?

Le explico.

-Es una mutación universal. Una mujer que sufre desmedidamente se vuelve una vampira marchita, y un hombre que hace sufrir desmedidamente se vuelve un marchito.

-¿Porque sucede eso?

Respondo en tono de broma.

-Parece que el universo es una feminazi. A lo que voy es que eres una especie evolucionada. Algo que los científicos no pueden explicar, pero yo sí.

Veo a Naiara como si fuera mi versión infantil.

María...

Recuerdo cuando mate a mi madre en el parto, desgarrándola con mis cuernos.

Mis cuernos fueron la causa de todo, pero podía solucionarlo.

Caminé hasta la cocina e hice un café para mí y para Naiara.

Ella lo tomo mientras sonreía al ver su nueva vida.

Saque unas medialunas de una bolsa y las comimos juntas.

Estábamos satisfechas.

Naiara me miraba con amor.

-Gracias, Marina...

Salimos de la habitación.

Naiara camino al lado mío hasta llegar al ascensor.

Presione el botón para ir a la planta baja.

El ascensor bajo. La música mejoraba el ambiente.

Naiara pregunto.

-¿Quieres fueron los responsables de experimentar contigo?

Respondí con la cabeza abajo.

-Este gobierno fue el responsable. Están desde que yo nací. Me hacían controlar la sangre de los cuerpos muertos para revivirlos, o modificar su ADN para crear monstruos.

Hizo otra pregunta.

-¿Alguna vez te tocaron sin tu consentimiento?

-Por suerte no... solo pusieron cables en mi cuerpo o me encerraban en lugares científicos.




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