Odio ser niñera

Prólogo

—¡Mamá! —exclamo indignada—. No puedes hacer eso.

—Yo soy la autoridad en esta familia.

—Los Williams están locos.

—Te aseguro que eso no es verdad.

—Me conoces muy bien y sabes que odio socializar, me pone incómoda —dije cruzandome de brazos.

Mi nombre es Katya Smirnov, de ascendencia rusa y lo único que me ha enseñada este sucio mundo es que me causa repulsión la sociedad. Llámenme  ansiosa, simplemente una antisocial o  monstruo como prefiere mi dulce madre, la verdad es que no me importa.

—Ese es tu castigo por rechazar a Miles.

Miles...Maldito Miles.

—Una relación con el vecino, no es lo más conveniente y mi vida amorosa no es de tu incumbencia.

—Claro que sí, todo sobre tu vida me concierne.

Miles es mi vecino de enfrente. Su padre ha planificado toda su vida y unas de sus metas era convertirse en mi novio. ¿La razón? Pues claro, el dinero de mi madre. Que no crea que no conozco sus intenciones. 

—Tuve mis motivos para decir que no.

—¿Y cuáles serían esos?

—¡Su padre es un interesado!

—Miles es un chico dulce.

Okay, no lo podía negar. El chico era prácticamente un pan de Dios y era muy popular en la universidad a la que asistíamos, sin mencionar que es guapo. Vaya que esta vez había dejado pasar al paquete completo.

¿Arrepentida?

Solo un poco.

—Si lo sé pero no busco ninguna relación podría ser Brad Pitt tocando mi puerta y aun así me habría negado.

—Hija, Brad Pitt es demasiado mayor para ti.

—Estamos hablando de un caso hipotético.

—No me importa.—Me mira con sorna—. El punto aquí es que dejaste ir a un partidazo y ahora sufrirás las consecuencias.

Se preguntaran de qué está hablando mi progenitora. Dejenme les digo.

¡Quiere que cuide a la bendita familia Williams! De esos hay a montones.

—Ya basta de tonterías. No lo haré y es mi última palabra.

—¿Es esto un desafío?

—Hablar contigo es como hablar con un sordo.

—¡Katya Smirnov! Un poco de respeto, ellos leen los labios.

Definitivamente la señora se había vuelto loca.

Me decido a subir hasta mi habitación y evitar la conversación hasta que veo los ojos malvados de mi madre y su sonrisa del diablo.

Ya me asusté.

—Si te rehusas una vez más, sacaré tu puerta y sé que la privacidad es lo más importante para ti.

Por la santa Beyoncé, esto va a terminar mal.

Y así fue como terminé cuidando a 6 bendiciones, dos ancianitas y tres perros.

++++

Esta es una novela de humor por lo que no se la tomen tan enserio, tendrá romance y salseo. Si no entienden algún modismo solo comenten y si les gustó el prólogo dejen su voto, pronto haré banners.

Nos vemos <3

 

 

 

 

 

 

 



Monserrat Jorquera

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En el texto hay: humor, juvenil, romance

Editado: 04.06.2020

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