Porters Original

Capítulo 13 Mi pequeña Lessie

1 de marzo del año 2046, 6 horas después de la catástrofe.

​Reporte Militar #234, Capitán Germán:
Se inició la incursión hacia el núcleo del problema en UBICACIÓN CONFIDENCIAL.
Tomamos en cuenta las sugerencias estratégicas del comandante Sanz y nuestra patrulla de incursión tomará el frente táctico para realizar la limpieza del perímetro de impacto...

​—Bueno, ya escribí el inicio del reporte militar. ¿A cuánto estamos de la zona de impacto, cabo Arthur? —solicitó el capitán.

—Ya casi llegamos. Aunque la zona parece deshabitada, no hay registro de alguna persona o actividad sospechosa dentro del área —contestó el cabo Arthur.

—Perfecto, ahora solo hay que...
​El piloto del helicóptero interrumpió:
—Entrando en la zona del accidente, prepárense.

​En ese momento, una niebla densa inundó el ambiente.

—¡¡Joder!! Qué es esta niebla, me cuesta bastante respirar —jadeó el Capitán—.
Sargento Belial, ¿hay algún reporte sobre la niebla?

—Al parecer no, pero no te dejes intimidar, debe ser la altitud a la que estamos —respondió el sargento, firme y déspota.

—Bueno, no hay más que discutir, nos acercamos al núcleo, prepar...

​Todo se volvió completamente blanco para Germán de un momento a otro. Las imágenes pasaron rápido: cómo caía lentamente al vacío, el helicóptero siendo destruido como si se hubiera topado con un muro de acero...

​Todo parecía una pesadilla, pero cuando desperté yo preferí que hubiera sido eso. El cabo Norial me despertó y la escena que vi fue aterradora: ¿soldados luchando contra "Soldados"? No podía entender, ¿no se supone que no había rastros de enemigos en la zona?

​—Norial, ¿qué está pasando? —dijo Germán intentando procesar la situación.

—El helicóptero chocó; no sabemos cómo fue que sobrevivimos de ese choque letal sin ningún rasguño —dijo Norial bastante extrañado—. Y lo peor de todo es que los soldados de otras patrullas abrieron fuego contra nosotros.

—Esta situación no es normal, ahora ya comprendo por qué la NASA se interesó en estas cosas —afirmó Germán.

—La NASA sabía desde el principio sobre esto y se beneficiaría de ello —se entrometió Belial.

—Bueno, no es hora de discutir eso —se alzó Germán—. Cubran el frente y abatan a todos los traidores; nos tenemos que abrir paso por todo el desastre.

​Tras esto, mis soldados y yo nos abrimos paso hacia el núcleo del problema, pero mientras más avanzábamos, esa niebla del inicio se volvía aún más pesada.

—¿Lo ves, Sargento Belial? La altitud no era el problema, aquí hay algo —corregía Germán—. Usemos las máscaras de gas, este aire no es seguro de respirar.

​Al usar las máscaras mi respiración mejoró, pero aun así la atmósfera era aplastante, casi como subir a una montaña.

—Me cuesta creer que tengas la razón, "Capitán" —dijo Belial bastante fanfarrón.

—Calma, Sargento Belial, no es momento de pensar en cosas que no sean la misión —dijo Germán con un tono serio.

—Tsch, da igual —se quejó Belial—. De ese lado hay una ¿casa?

—No deberían haber casas en esta zona —pensó Germán.

​Una explosión a lo lejos nos interrumpió a todos.

—¡¡¿Pero qué carajo?? ¿Un misil táctico?!! —gritó Belial tras la explosión.

—Ya no entiendo, estamos ante un ataque terrorista o ante un impacto de meteorito —se cuestionó Germán—. Un momento, ¿y los cabos?

—Es cierto, ¿dónde están estos cabos holgazanes? —dijo Belial enojado.

​A lo lejos estaban los cabos, pero su aura no era la característica de siempre.

—¡James! ¿Qué sucede con ustedes? —avanzó Germán—. ¿No sabes que es peligroso separarse? Debemos estar como una patrull...

​Casi al instante un golpe sacudió el lugar. Una fuerza inhumana y una onda de choque me lanzó para atrás; afortunadamente no logró encestarme el golpe.

—Casi creí que lograría matarte, supongo que debí mejor copiar al más tonto —dijo ¿"James"?.

​Casi como si esto fuera una película de horror, James empezó a cambiar de forma de manera grotesca.

—¿Quién eres? —gritó Germán.

—Mis disculpas, alguien de la realeza debe tener más modales —de esa forma se transformó en una silueta de oscuridad profunda—. Soy el príncipe Darker, mucho gusto, mortal —una sonrisa se formó en su cara.

—¿Qué buscas aquí? —dijo Germán apuntando con su arma a Darker.

—¿Yo? Claramente reconstruir mi imperio en la colonia fallida —dijo Darker con calma—. Ah, sí, y no te molestes en apuntar, esos juguetes son inofensivos.

—Deja de decir tonterías y quédate donde estás —Germán lanzó una ráfaga de balas a Darker.

—¿Lo ves? Como nuevo —dijo Darker mientras hacía el gesto de limpiarse el polvo.

—Qué carajos eres... Espera, ¿y dónde está Belial? —se desconcertó Germán.

—Sabes, a ustedes los humanos les gusta ver a animales pelearse, ¿no? —dijo Darker.

—¡Oye! Responde mi pregunta —se ponía más nervioso.

—Me pregunto cómo sería al revés —decía Darker mientras llevaba a la fuerza a Germán a aquella casa.

​No estaba entendiendo nada, ni la fuerza inhumana de este ser, ni por qué de la nada empezó a hablar de peleas de animales. Todo eso se aclaró cuando entré a la casa y vi un ring de pelea: en una esquina estaba Belial y en el suelo los tres cadetes.

—¿Qué pasó acá? —preguntó Germán.
—Digamos que tu amigo aceptó matarlos para conseguir la gloria —dijo Darker mientras reía.

—Espera, ¿qué sign...?

—Shh, que empiece el espectáculo —interrumpió Darker.

​Mientras una multitud de sombras celebraban, yo entré en el ring y lo primero que vi fue a Belial con unos ojos de odio.

—¿Disfrutaste tu premiación, Germán? —lanzó Belial.

—¿Aún no logras superar eso? Me ascendieron por mi desempeño y porque tu actitud siempre dejó que desear, Belial —contestó Germán.

—Bueno, eso ya poco importa, este buen hombre me ofreció un buen trato —señalando a Darker—. Si acababa con ustedes, me daría la gloria para ascender a Capitán.




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