Storie dell'anima

"Trapped"

Tap, tap.

 

 

 

Tap, tap.

 

Las pisadas cesan y tomas una bocanada de aire, entrecortadamente.

 

Puedes notar tu cuerpo tensarse en la silla, las cuerdas irritando tu piel... Sientes tus manos sudorosas a tu espalda, agarrando el aire etéreo mientras tu cabeza trata de buscar más sonidos que te permitiesen averiguar algo... ¡Lo que fuera, maldición!

 

Todo te sabe o te huele a sangre, desde tu saliva hasta tu propio aliento. Tu garganta estaba en sus últimas de tanto gritar los últimos días y tu cuerpo temblaba ahora sobre el asiento; si era de frío o de miedo, no sabías distinguirlo. Pasas tu lengua por los labios por un momento, mojando lo agrietado y lo áspero.

 

TAP, TAP.

 

 

TAP, TAP.

 

Esta vez, los pasos se oyen más cerca y contienes un pequeño sollozo que amenaza por salir de tu garganta, como si tuviera vida propia.

 

«Por favor, por favor...» pides al silencio «Que sea la ayuda, que pueda salir de aquí...»

 

Clac.

Y la puerta se abre. Los pasos esta vez se oyen en donde te encuentras y notas como las lágrimas te bajan por las mejillas, el miedo en tu cuerpo y el corazón en tu garganta.

 

Los pasos se detienen frente a ti, puedes notarlo. Quieres hablar, pero no tienes fuerzas para hacerlo. Abres tu boca en un intento amago y un frío dedo se posa sobre tus labios.

 

—¡Chsss! Está bien... No hay que preocuparse... Estás conmigo... Ahora podemos ser felices y estar juntos... Para siempre.

 

Tu respiración se paraliza por un segundo y la voz te congela todos los huesos en menos de un segundo. Tu corazón se enfría y notas el pulso fuerte contra tus venas...

 

«Mierda, mierda, mierda... No, no, no...» Esta vez, no puedes evitar un sollozo.

 

Algo frío se posa sobre tu mejilla, como una suave caricia que pretende acunarte y hacerte sentir a gusto. Lentamente, lo sube un poco para pasar por encima de la venda que te cubre los ojos, la cual se cae a su paso.

 

El lugar es pequeño, lúgubre... Una diminuta luz a tu espalda ilumina la minúscula sala en la que te encuentras. No hay nada allá donde mires... Las paredes están vacías, el color es gris, la puerta de metal... Todo te transmite un frío irrevocable, golpeando tu alma sin remordimientos.

 

Tus ojos miran hacia donde se posa aquella cosa fría, divisando el brillo del metal levemente. Notas tus lágrimas formarse sobre tus ojos y ves pasar el cuchillo bajo tus párpados con suavidad. Las gotas manchan el frío metal de inseguridad, miedo, incertidumbre... La llama en tus ojos ya no está tan viva como antes...

 

Percibes su sonrisa macabra, pero no te atreves a mirarle... No obstante, un calor repentino sobre la pierna te hace mirar al frente y ahogar un grito.

 

—No... Por favor... Suéltame... Suéltame... —repites sin parar, como en una invocación.

 

Tus sollozos golpean las paredes, retumban en la sala, pasan por encima de tus ojos... Pero no llegan jamás a la persona que se encuentra frente a ti, quién te sonríe aún más macabramente.

 

Bajas tus ojos para observar como la sangre empapaba tu pierna, resbalando hasta tus tobillos y mojando en pequeñas gotas el suelo de mármol a tus pies. Vuelves a subir la mirada y te encuentras con un ser sin alma, sin remordimientos y sin empatía alguna.

 

—Vas a estar conmigo por siempre, ¿verdad? Tú no me abandonarás... Tú me quieres... —afirma; una sonrisa fría que te pone los pelos de punta.

 

Tu cara palidecía por momentos, tu cuerpo te pesaba más que nunca...

 

—Yo... necesito... descansar... —consigues pronunciar—. ¿Puedo... me puedes...?



Angellovix

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En el texto hay: paranormal, fantasia oscura, fantasia

Editado: 29.12.2020

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