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The Adventure of Spring

Capitulo 1: "Aquellos que no debieron sufrir"

I

"Los dos niños"

Era una fría noche de invierno en el reino del viento, las fuertes brisas azotaban las grandes ciudades al igual que los pueblos pequeños sucumbían ante la fuerza de una estremecedora tormenta. El granizo caía junto con la espesa nieve mientras la densa neblina se unía al ambiente inhóspito de aquellas épocas del año.

En medio del bosque un niño merodeaba sin rumbo bajo la ráfaga de hielo cargando a su hermana en brazos con un aspecto bastante deplorable.

-Por favor alguien, ayúdenme... Necesito llegar a Kuraudo, tengo que salvar a mi hermanita por favor -clamó

El pequeño se postró de rodillas, mientras lágrimas de frustración recorrían sus mejillas, el peso de responsabilidad que cargaba era excesivo para un niño.

-No te preocupes hermanita, todo saldrá bien de lo prometo.

 Pero pese a todo se puso de pie, respiró profundamente, limpió sus lágrimas, tragó su angustia y siguió adelante.

El camino era bastante pedregoso, provocando que sus pequeñas y agotadas piernas no soportaran más y tropezara al instante.

La ironía de la vida.

Spring había caminado durante días soportando todo obstáculo sin contar el daño físico que consiguió en el trayecto, pero en ningún momento sintió algún tipo de dolor. El furor y anhelo de querer proteger a su hermana lo mantuvo de pie, sin embargo un pequeño tropiezo provocó que sus piernas, no respondieran más.

-¿Qué sucede? ¿Por qué no puedo levantarme? -preguntó inocentemente- ¡Vamos Reaccionen! ¡No pueden hacerme esto ahora! -excalmó mientras sacudía sus piernas con las manos.


 


 

El tiempo se agotaba, a este paso ambos quedarían sepultados sin oportunidad alguna de avanzar hacia Kuraudo.
 


-¡POR FAVOR! ¡POR FAVOR REACCIONEN! ¡TENGO QUE SALVARLA! ¡TENGO QUE SALVAR A JENNIFER! ¡POR FAVOR, ESTO NO PUEDE ACABAR ASÍ!

La desesperación estaba escrita en su rostro, se sentía agobiado al no poder hacer nada por su hermana, no había nada ni nadie que pudiera auxiliarlo o extenderle una mano.

-No no no no no no no, esto no puede estar pasando -tragó saliva- ¡POR FAVOR, AYUDENMEE!

Estaban solos.

La vida era injusta.

¿Por qué razón un niño inocente tenía que estar bajo esas circunstancias? Una criatura que debía estar jugando con otros niños, disfrutando su inocencia se encontraba en una situación de vida o muerte.

Derribado en el suelo, recibía de forma directa la lluvia de granizo. Su rostro, estaba bañado en sangre, su cuerpo lleno de moretones y cortes, mientras que sus brazos mostraban grandes indicios de estar quebrados, pero su hermana estaba casi ilesa.

-Te prometo Jennifer que te salvaré, así cueste mi vida, se lo prometí a nuestra madre, no permitiré que nada malo te pase -exclamó casi sin voz.

En ese instante Spring intentó arrastrarse por el suelo, pero esto era imposible para él en las condiciones que se encontraba.

-Es absurdo seguir intentándolo, mi cuerpo llegó a su límite desde hace mucho -afirmó- pero, eso no me impedirá avanzar, no voy a decaer, te salvaré, te salvaré, ¡TE SALVARÉ!

Determinado, comenzó a arrastrarse pero levantando levemente su torso para no lastimar a su hermana al arrastrarla por el suelo.

Lamentablemente al ser algo físicamente imposible para un niño, cayó, pero Spring no se rindió y siguió avanzando hasta que un gran trozo de hielo dió un golpe certero en su cabeza, dejándolo aturdido y delirante.

-Yo... No te dejaré morir... -exclamó mientras jadeaba repetidamente.

Frustración y decepción, era poco para describir el sentir de Spring, dentro de sí odiaba ser alguien incapaz de proteger lo más importante para él.

¿Qué más podía hacer un niño de tan solo 8 años? Un ser que dependía de otros al no ser capaz de valerse por sí mismo, ¿Cómo podría alguien así llevar una vida entre sus manos?

A este paso, no tuvo más opción que abrazar a su pequeña hermana y protegerla del peligro exterior, usando su cuerpo como un escudo.


 

 

-Lo siento madre... Te fallé.

La vida, el destino, el mundo pudieron contra él, incluso hasta lo imposible no fue suficiente para cumplir su promesa.

Algunas veces, la vida es dura cuando menos lo esperas, pero es en ese instante cuando demuestras tu capacidad, que pese a no ser suficiente, dar todo de ti refleja el tipo de persona que eres.

La tormenta no cesó, ambos quedaron varados durante horas hasta que afortunadamente un viajero que se trasladaba por la zona pudo observar un bulto de nieve muy peculiar.

-Esto es muy extraño- exclamó intrigado.

El ver como dicha protuberancia respiraba, le generaba gran curiosidad.

-Acaso... ¿Hay alguien bajo ese montón de nieve? ¡Eso sería una locura! ¿Quién está lo suficientemente demente para salir en medio de esta tormenta?

El hombre se quedó en silencio durante unos segundos.

-... -suspiró- Claro, a excepción de mi.

Luego del sarcástico comentario prosiguió a disipar toda la nieve acumulada, y quedó atónito ante el resultado.

-No es cierto...


 

 

Muchas veces, no todo lo que encuentras es oro.

El mundo puede ser más cruel de lo que puedes imaginar, nunca creas que lo has visto todo, cuando en realidad, no has visto nada.

-¿Cómo es posible? ¿Quién tiene el corazón tan podrido como para dejar a dos niños a la merced de esta tormenta y en ese estado? ¡ES UNA LOCURA!

El viajero no asimilaba lo que estaba viendo, era algo surrealista, ¿realmente esto es real?




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