Un amor infernal

Capítulo 1

En el cielo están los ángeles y en el infierno se encuentran los demonios, ninguno podía tener contacto con el otro según el gran pacto de las superpotencias originales sin embargo esto no fue impedimento para que un sentimiento maravilloso naciera en medio de ambos entes completamente distintos.

Jofiel era el ángel más bello del paraíso y el más bondadoso que existía, se encontraba a cargo de llevar al humano a que este tuviera en su vida: sabiduría, comprensión y juicio. 

Aradia era la hermana de Lucifer se trataba de una ente sumamente diplomática y mucho más educada que su hermano, fue educada por su madre Diana con el arte de la magia y se le considero la primera bruja en la historia. Debido a la formación que tuvo desde pequeña tuvo muchas diferencias con su hermano mayor y dado que no le obedecía porque no tenía inclinaciones ni al bien ni al mal sino que tenía sus propias creencias ocasionaba que el amo del inframundo rabiara a niveles insospechados. 

Jofiel se encontraba en una misión en la tierra, Dios lo había enviado para que derrochara sabiduría en una familia que se encontraba a punto de caer en las garras del demonio ya que su situación económica no era la mejor y el progenitor pensaba venderle su alma al mismísimo demonio para salir de la dificultad. Una vez que le dio la iluminación a dicha persona se fue de regreso pero mientras pasaba por una hermosa cascada miro a Aradia bañándose en la misma, hubo algo en ella que le atrajo, una fuerza que no sabría cómo explicar pero la voz de su conciencia le dijo que avanzara y en el instante que iba a hacerlo miro como un demonio venía portando un arma para asesinarla. 

_ ¡Cuidado!_ grito Jofiel y salió volando al lado de Aradia para salvarla_ ¡Suelta eso!

El arma que el demonio portaba no era cualquier cosa sino que se trataba de una daga que podría asesinar tanto a un demonio como a un ángel y algo sumamente difícil de conseguir.

Aradia fue herida por la daga sin embargo el demonio no logro su cometido ya que Jofiel lo detuvo antes de que lograra matarla pero esto no quitaba lo débil que se encontraba. 

El demonio salió huyendo y Jofiel cargo a Aradia hasta una cabaña que se encontraba ahí, utilizo sus poderes para limpiar la misma y pronto estuvieron en condiciones. 

_ ¿Por qué me ayudaste?_ pregunto Aradia débilmente_ se supone que ambos somos de distintos bandos.

_ No sé_ respondió él mientras miraba su herida_ simplemente algo dentro de mí nació para ayudarte y así lo hice.

Jofiel supo que la herida aunque era superficial lograría que ella estuviera débil por algún tiempo, tomo su túnica y la rasgo entonces le vendo la zona lastimada.

_ Encenderé la chimenea, hace frío.

Jofiel encendió la chimenea con sus poderes y cuando miro a Aradia esta se encontraba dormida, decidió poner una protección en la cabaña tanto para ángeles como para demonios siendo él el único que podría entrar para verla y ella la única que pudiera permanecer dentro sin ser lastimada con dicho campo.

_ Me tengo que ir, prometo venir mañana cuando el atardecer se haga presente.

Jofiel por una atracción rara le dio un beso a Aradia en su frente y se marchó. Al llegar al paraíso reporto su misión y se iba a ir al lugar que le habían designado pero fue detenido por el arcángel Miguel.

_ ¿Por qué tardaste tanto en la tierra Jofiel?_ le pregunto sonriendo_ ¿acaso hubo algún problema?

_ No ninguno simplemente me detuve en una cascada para contemplarla, el paraíso es sumamente bello pero los paisajes que se encuentran en la tierra son hermosos y dan ganas de contemplarlos por toda la eternidad.

El arcángel Miguel aunque poco convencido de la explicación de Jofiel la acepto ya que confiaba en él y sabía las prohibiciones que existían entre ellos.

_ Me iré a mis aposentos así que si me disculpas me retiro.

Jofiel se marchó y en sus adentros se decía que había hecho mal, que era una completa locura haber ayudado a Aradia y que lo peor que hizo fue mentirle al arcángel Miguel jefe de los ejércitos de Dios pero que más que eso se trataba de un gran amigo sin embargo una fuerza desconocida dominaba su razonamiento y obviaba todas las alertas que sonaban en su cabeza.

Al día siguiente como le había prometido a Aradia llego cuando el atardecer se hizo presente, iba con comida y varias cosas que consiguió en medio de los humanos, se encontraba en forma humana algo que requería de un poder enorme y que por suerte él poseía ya que no todos lo dominaban.

_ Hola_ dijo entrando a la cabaña_ ¿Cómo sigues?

Aradia se encontraba en cama mientras miles de pensamientos se cruzaban en su cabeza y a la misma vez rabiaba por haber sido lastimada por un demonio inferior a ella, la temple que la caracterizaba se había ido en el instante que esa daga la lastimo. 

_ ¿Qué haces aquí ángel? Déjame en paz.

_ Prometí venir cuando el atardecer se hiciera presente y aquí me encuentro, ¿Cómo sigues?

_ Furiosa ¿acaso no lo ves?

_ ¿Sabes que demonio fue él que te hizo esto?

_ Sí y en este instante iré a acabarlo.

Aradia se levantó de la cama sin embargo aún se encontraba débil por lo que iba directo al suelo pero no lo toco ya que Jofiel la sostuvo entre sus brazos, ambos miraron sus ojos tan distintos, mientras los de ella eran de color amarillo vivo los de él eran grises casi blancos.

_ ¿Te encuentras bien?

Aradia se sumergió en esos hermosos ojos y algo la empujo para que besara a Jofiel, sus labios se unieron y aunque en su cabeza se lanzaban miles de alarmas simplemente las ignoraron. Las cosas que él llevaba en una canasta se vinieron al suelo para sujetarla y pegarla más a su cuerpo, ellos se separaron en el instante que sintieron que les faltaba el aire.

_ Maldición ¿Qué demonios acabamos de hacer?_ pregunto un alterado Jofiel_ se supone que esto está prohibido.

_ Se supone que tú eres un ángel y no puedes maldecir_ Aradia se sentó en la cama_ nos besamos, eso fue lo que hicimos.




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