#1 Criada por el vampiro.

Capítulo 16

Después de un par de segundos, en los que ya me he logrado calmar del todo, Adrien se aleja de mí y con su pulgar me limpia las lágrimas.

—¿Ya te sientes un poco mejor? — asiento con mi cabeza y le sonrió levemente para que todo sea más convincente — Shayla… — el tono de voz que utiliza es suave, pero a la vez te deja en claro que lo que te tiene que decir es algo serio — mira, si que no es el mejor momento para sacar este tema a flote, pero siento que debemos hablarlo. Yo se que es lo que siente tu corazón, presiento el dolor que ejerce en ese lugar — se pasa una de sus manos por su cuello, nervioso — y ahí se encuentran tus sentimientos hacia el vampiro de esta mansión. Yo se que en tu corazón se halla Dante.

Bajo la mirada avergonzada, pero no por el hecho de que se haya percatado de que me encuentro enamorada del chico, sino porque sabe el dolor que estoy sintiendo en estos momentos. Al parecer, todos en esta mansión saben lo que siento por Dante ¿él ya se abra dado cuenta?

—¿Hace cuánto tiempo lo sabes?

—Me entere el mismo día en el que tu supiste que él era tu mate — me toma el mentón y me hace mirarlo, tiene una sonrisa en sus labios, una cariñosa — ¿Qué es lo que piensas hacer al respecto?

—Alejarme — las palabras salen con impulso, pues es algo que he pensado en varias ocasiones, pero no lo había dicho en voz alta. Es más doloroso que solo pensar en hacerlo.

—Mi niña… bien sabes que eso es algo prácticamente imposible — susurra y me pasa su pulgar por mi mentón, acariciándolo — es tu mate después de todo. Dante no es un simple flechazo fugaz como sucede que los adolescentes de hoy en día. Jamás sentirás lo que sientes por el con alguien más.

—¿Y tú como sabes de eso?

—Nosotros también pasamos por eso, pero a diferencia de ustedes, nuestra pareja de por vida que nos pone el destino la llamamos Alma… y yo ya tuve la mía. Se de lo que estoy hablando mejor que nadie.

—¿Qué le paso?

—Ella falleció hace muchos años ya… — su mirada se vuelve melancólica — y aunque estuve con algunas personas más luego de ella, jamás sentí esa conexión con ninguna.

Un pinchazo de dolor se instala en mi pecho al pensar en estar con alguien más que no sea Dante. Obviamente él ya tuvo su alma y esa chica es la misma que se encuentra retratada en el cuadro que se encuentra en el desván de la mansión. Siempre me prohibieron subir, pero los lobos somos muy curiosos e igual que un niño cualquiera que le dicen que no debe hacer algo, lo hice. Tenía seis años cuando me atreví a subir. Aparte de estar rodeado de muebles viejos, había un enorme cuadro que llamaba la atención de cualquiera que entrara. Era un retrato de una mujer realmente hermosa, de cabello negro largo, unos hermosos ojos verdes y de piel blanca, en sus labios había una sonrisa hermosísima, una llena de amor y bondad. Hermosa y perfecta. El cuadro debía tener siglos de antigüedad, pero pareciera que solo lo habían pintado segundos antes de mi entrada.

—Él jamás va a sentí lo mismo que mi corazón siente…

—Tal vez tengas razón, pero eso quiere decir que no sienta absolutamente nada — me interrumpe — él te quiere y lo sabes bien. Pero debes entender a Dante, ha sido un vampiro que ha sufrido mucho, él tiene muy en cuenta que no puede estar contigo y sobre todo, no darte ilusiones. Si es que lo llega a hacer, te pondrá en grave peligro, lo que menos quiere él en estos momentos es que eso ocurra.

—Estas muy equivocado… él me cuida porque soy su responsabilidad, no porque me quiera. Dante aun siente cosas por la chica de su pasado.

—La que está mal aquí eres tú — sonríe y deja mi mentón — Dante tiene una chica nueva en su presente y su corazón.

—Y esa es Mailen.

—Claro que no — niega con la cabeza — él no siente absolutamente nada por ella, pero si aún se encuentra en la mansión es solo para complacer el estúpido capricho de Drácula.

Me acomodo mejor en el asiento y me lo quedo viendo unos segundos, aunque mi mente se encuentra bastante lejos del presente. Ese mismo día que desobedecí una de las reglas más importantes de la mansión, Dante me encontró ahí, pues a decir verdad llevaba un buen tiempo viendo el cuadro. Tal vez en otra circunstancia, una en donde no me hubiera encontrado tan hipnotizada ante la imagen, me hubiera dado bastante nervio de tener una autoridad tan grande como lo es el vampiro.

—¿Shayla, que se supone que estás haciendo tu aquí?

—Dígame señor ¿Quién es la hermosa mujer del cuadro? — aun puedo recordar esa mirada que me estaba dando aquel día, una en donde se podía apreciar el enojo que estaba sintiendo de que yo me encontrara en un lugar tan íntimo como lo es el desván de la mansión, sobre todo para él.

—Eso no es de tu…

—¿Ella es acaso su novia? — Lo interrumpí — ¿es ella la persona que le ha robado el corazón?




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