1. Jamás: El comienzo (borrador)

CAPÍTULO 39

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

—¿Por qué quieres que me calle? Sabes que lo que digo es cierto y por eso no quieres oír la verdad, ¡abre tus ojos, Katy! Mira el mundo no es lo que tú crees, este mundo está lleno de mierda —dice Javier poniéndose de pie. Se nota que está nervioso y lo comprendo, comprendo perfectamente por lo que está pasando—. Yo sé que tú quieres y vives en un mundo que dice ser mejor, pero sé que puedes entender de lo que hablo ¡No eres una maldita estúpida!—Exclama él tomando mis manos con tal fuerza que tuve que ponerme de pie—. ¡Tienes que ver la verdad!

 

Mi ceño se frunce inmediatamente por las palabras que salieron de sus labios. No comprendo nada de lo que me está diciendo. Suelto con brusquedad las manos de Javier y niego sin saber lo que él quiere, me resulta muy difícil de entender lo que él quiere. No puedo soportar más todos estos problemas, ni siquiera comprendo porqué sigo aquí junto a una persona que me trata horrendo.

 

—¡Déjame en paz! ¡Vete, muerte haz lo que quieras!—Exclamo comenzando a correr con rapidez sin mirar atrás.

 

Me percato de un gran y viejo bosque en la misma mansión, solo debo dar unos cuantos pasos hacia adelante para adentrarme en ese lugar, la persona que vive allí debe ser rica y me gustaría conocer al propietario.

 

No puedo creer que tantos problemas surgieron en esta noche. Si no hubiera venido a la fiesta, seguramente estaría en casa cómodamente durmiendo en mi cama y ahora ya no sé si voy a poder ir a la casa. Tengo miedo de que ahora ya no tenga nada, porque eso es justamente lo que siento, siento que ya no tengo nada porque luchar.

 

Continúo caminando adentrándome en el bosque, parece que no estoy sola y eso lo logro sentir. Siento la presencia de otras personas, mejor dicho, la mirada sobre mí. No me agrada demasiado, aunque no puedo ver a nadie más que pequeños animalitos como ardillas y mosquitos que andan por la zona.

 

Sigo caminando adentrándome aún más a la oscuridad de la noche, oigo el sonido de una rama partiéndose y giro con el ceño fruncido visualizando lo que parece ser una persona alta y de ojos rojos intenso.

 

Niego con la cabeza tan solo una vez y no dudo en salir corriendo una vez más, cuando siento unas manos sobre mis hombros me doy cuenta que no vería a la persona o lo que fuera, ya que el miedo me está consumiendo internamente.

 

No quiero saber, no quiero ver esos ojos rojos y saber que eso acabara con mi propia vida y yo no hago nada por sobrevivir, por eso, no quiero abrir mis ojos y no lo haré.

 

 

 

                                                        

 

 

 

 



Byther

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En el texto hay: amor, primer amor, amor dolor sufrimiento

Editado: 04.12.2020

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