1. Jamás: El comienzo (borrador)

CAPÍTULO 47

 

 

 

 

 

 

Caminamos hacia la entrada del hotel, por suerte, no es demasiado lejos del estacionamiento. El cielo está completamente negro, muy pronto lloverá. Detesto con toda mi alma la lluvia; siempre me pone algo melancólica.

Solo espero que no llueva cuando hagamos el viaje a casa de mis padres: ellos no dejarían ni en sueños que Javier se quede. Me gustaría que lo dejen, ya que él no es una mala persona, es el único me está apoyando.

Al llegar al mostrador, Javier pide su llave, es la número dos. La llave es amarilla, con un pequeño tono naranja. Muy bonita, me gusta. A pesar de todo, el lugar no luce tan mal.

El joven se la entrega con el ceño fruncido, no parece ser muy cortes o quizás no está para nada feliz con la visión que tenía sobre nosotros dos, y lo comprendo perfectamente, ya que yo me veo como una prostituta barata.

Quiero creer que ese hombre no piensa lo que yo, pero, de un segundo al otro, sé que ese hombre piensa exactamente lo mismo que yo. Que mala suerte la mía.

Me mira fijamente a los ojos con una gran sonrisa sobre sus labios. No quiero verlo, pero cuando se pone de pie y se lleva su mano hacia su entrepierna, siento como Javier toma con rapidez mi brazo para comenzar a subir las escaleras con rapidez, visualiza al hombre negando con la cabeza, Javier posee un gesto de asco en su rostro.

—¡Asqueroso! —Exclama subiendo las escaleras y mostrándole al hombre su dedo medio.

Una pequeña sonrisa se dibuja sobre mis labios.

—Gracias... No puedo creer que ese hombre pensará que soy una prostituta, imagina a mis padres...  —Niego con la cabeza subiendo.

No tuve palabras para defenderme a mí misma. No puedo creer que me sienta de ese modo… Realmente, creo que ese joven tiene razón.

Soy una prostituta barata.

Al terminar de subir al pasillo que posee el color de la llave, caminamos con cuidado hacia la habitación. Javier ya no dice nada más y abre la puerta con una pequeña sonrisa sobre sus labios.

Deja que yo entre y me asomo a la ventana, ya está lloviendo y sé que muy pronto todo comenzara a inundarse.

—Tú y yo sabemos que no eres ninguna prostituta —dice entregándome una toalla.

—Lo sé, pero... —Murmuro agarrando la toalla con una pequeña sonrisa sobre mis labios—. Gracias.

—Ve a bañarte, comamos algo y te llevo a casa de tus padres.

—Gracias... Muero de hambre.

—¿Qué te gustaría comer? Hay servicio al cuarto —comenta señalando con la cabeza el baño.

—¡Pizza! —Exclamo abriendo la puerta del baño.

—Pizza será —murmura tomando el teléfono.

Lo dejo pedir la pizza y me dirijo dentro del baño. No me gusta la situación, detesto todo lo que está sucediendo en mi vida.

No puedo creer que esté en la habitación de un sujeto que no conozco demasiado: ni siquiera sé si su nombre es en verdad Javier. Quizás es un impostor, aunque nunca me dijo que lo es. Simplemente, yo lo asimile.

¿Había hecho bien? ¿Javier es quién dice ser? ¿Qué es lo que sucede conmigo que Paul me dejó por Laby? ¿Qué tiene Laby que yo no tenga o no supere?

 

 

                                                                         

 

 

 

 

 



Byther

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En el texto hay: amor, primer amor, amor dolor sufrimiento

Editado: 04.12.2020

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