7 torres

Las fiestas del día

Ella escucho las puertas del Castillo abrirse en cuanto el sol desdibujo las siluetas del cinturón de lunas de Sapiencia, la música llego de todos lados, multitudes comenzaron a llenar los espacios, los dragones llenaban el cielo y todos parecían un poco más felices.

Estaban a mitad de año y era el día de celebración de la creación de los mundos. El único día festivo, y las puertas estaban abiertas a todo público. Uno de los dos días en los que Peter y los Cervus tenían más trabajo.

El pase libre era un buen momento para un atentado. Celeste ya tuvo la oportunidad de vivir uno en primera fila cuando el Capullo de Lucifer emergió y casi acabo con David.

_ ¿Qué pasa hoy?

_Deberías pedirle a Taiyo y a Dasan que agilicen sus clases_ vocifero Clara.

Adiezel estaba sentada en la parte más alejada del cuarto, y se encogió aún más ante las palabras de la hermana de Lucas.

_No le hagas mucho caso_ aconsejo Celeste. Clara solía dirigir su enojo a todo lo que estaba cerca _Hoy celebramos la creación de los mundos ¿Recuerdas la invitación de ayer?

Adiazel asintió sin mirarla.

_Son las actividades de hoy, primero la lucha en La Jaula, la carrera y luego el baile _concluyo Celeste.

No le gustaba hablar con nadie que no la mirara, y Adiazel se había encargo de vitarla lo más posible desde que se enteró cómo murió la madre de Celeste.

_Deberías haber dejado que peleara en La Jaula, para ver si le pierde el gusto a besar el suelo_ bufo Clara.

Adiazel había destacado en el entrenamiento con William, pero no por tener excepcionales habilidades, sino porque era fácil hacerla caer.

A Celeste le sorprendió que Clara dijera eso, porque habían experimentado de primera mano la violencia de la arena de La Jaula.

_No la molestes tanto, nosotras no éramos mejores cuando comenzamos.

_Pero no éramos patéticas.

_Apenas estoy iniciando y dejen de hablar como si no estuviera aquí_ discutió Adiazel.

Clara miro a Adiazel como si apenas se hubiera dado cuenta de que estaba presente en la habitación. Celeste conocía de primera mano el desastre que podía causar el temperamento de la hermana de Lucas.

_A mí no me importa si estás aquí_ vocifero Clara.

_Pues tú no eres tan importante.

_ ¿No? Sólo soy una de las Séptimas y líder de nuestro mundo…

_ ¡Ya es suficiente!_ irrumpió Celeste.

Aunque era evidente que no se llevarían bien, Celeste quería ahorrarse todas las discusiones.

Ninguno de ellos necesitaba un problema hoy. El año pasado Diego había discutido con Demothi y tuvieron que amenazar a mucha gente para que no se convirtiera en una noticia exagerada, y el año anterior a ese el Castillo había sido víctima del ataque del Capullo de Lucifer. No habían tenido buena racha y esperaban que ese año no pasara nada malo.

_No necesitamos tener problemas hoy_ continúo Celeste.

_Como digas_ dijo Clara, aunque no dejaba de sonreírle a Adiazel de la misma manera en que le sonreía a Lucas cuando terminaba dañando una de sus pinturas.

_Hablo en serio, Clara no quiero problemas. Amenazar y pelear no son cosas que quiero hacer este año.

_ ¿Por qué? ¿Qué paso el año pasado?_ pregunto Adiazel.

_ ¿Has pasado tiempo con mi hermano?_ pregunto Clara. Ignorando a Adiazel por completo.

Celeste tampoco quería responderle.

_ ¿Has hablado con Diego?_ le pregunto Celeste.

No es que le interesara, solamente llevaba la conversación a un tema mucho menos escabroso. Pero al mirar el rostro de Adiazel se arrepintió de inmediato.

Celeste sabía que Adiazel había pasado mucho tiempo con Diego, pero jamás creyó que sintiera una afinidad hacia él. Todos allí eran atractivos, podía haberse fijado en cualquiera.  Ahora la molestia de Clara era más simple de entender.

Diego no era el mejor para mantener una relación, jamás se lo tomaba en serio, al igual que Clara, y por eso ellos dos funcionaban. Adiazel sólo estaba buscando una decepción.

La puerta se abrió dejando entrar a Umi junto con dos hadas Cervus.

_Ya todo está listo, las llevaremos a La Jaula_ aviso Umi.

Salieron de la habitación, normalmente el flujo de personas en la Torre Hogar era grande, pero ese día los pasillos estaban casi vacíos. El ruido de la calle retumbaba como eco.

Siempre era intimidante, todos esos extraños dentro de las murallas. Algunos tratando de llegar a Celeste para decir que pudieron tocar a la Elegida, y otros trataban de llegar para arrancarle el corazón. De cualquier forma era un blanco, y ahora no sería sólo ella y los Séptimos, sino también Adiazel por ser su Gemela de Sangre.

_Pase lo que pase no te separes de nosotros_ le advirtió Celeste a su prima _si quieres ódiame mañana, pero hoy quédate cerca. Hay mucha gente afuera y no es seguro.



Lexiz Vene

Editado: 13.09.2020

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