A Prueba.

ll. Compañeros.

Capitulo dos.

Han pasado tres días desde que entré a este colegio, aún no conozco a todos los profesores solo a los de música, deporte, literatura y biología. En estos momentos no recuerdo sus nombres.

No me he atrevido a hablar con tantos compañeros, ya tuve una primera mala experiencia. Sin tomar en cuenta que varios chicos me han pedido el número… Se los dije mal a propósito. No quise ser descortés al decirles un frío no... Si, sé que fue grosero de mi parte.

Apenas hoy me asignaron locker, si hoy. Cómo que se tardaron ¿eh? Bueno ya que, aunque sea me lo dieron. El número de mi locker es 27 y traje un candado muy bonito púrpura, que es con el que cerraré esto.

En el transcurso de guardar mis libros y cuadernos en el locker tras el altavoz comienzan a hablar.

—Buenos días estudiantes de ELI high, —comenta el Sr. Brown—les comunico que, desde este día hasta el resto del año escolar vamos disminuir los cursos. Explico; primer año con segundo año y tercer año con cuarto año, serán dos años nada más. Primer año irá a Literatura y segundo a Deporte. No pregunten por qué, gracias por su atención.

¿Así? ¿Nada más eso? Esto sí que está extraño, no creo que sea normal en los colegios, pero ya está. Quizás surgió algún preparativo.

Entonces nos toca literatura, okey. 

Los estudiantes abuchean, suena el timbre y cada uno se arregla para entrar a sus respectivas clases.

Camino, confundida, miro al suelo contando las blancas cerámicas.

Uno, dos, tres, cuat... ¡BAM!

Choqué. Me detuvo una espalda. Subo la mirada y lo veo. Antonio, no estaba solo. Un chico rubio se encontraba junto a él, tuve la mala suerte de toparme frente a su locker, frente al del que no me soporta sin conocerme. El castaño giró sobre su propio eje hasta que sus ojos encuentran los míos, al verme hace una mueca de desdén.

—Apártate —dice cerrando su locker y pasa por mis atrás.

Lo sigo con la mirada. Le dice algo al chico en el oído y se reúne con dos pares de chicos más, otro castaño y un pelinegro. Creo que está en una pandilla, no parece un chico de pandilla o quizás sí. Hay que esperarse cualquier cosa de la gente para estar preparado para lo peor.

Me gusta observar a las personas y tratar de leerlas, me han dicho unas veces que he acertado. Tal vez si observo a Antonio por unos días pueda “leerlo”.

Guao, que acosadora.

Dejando de lado eso. No había visto a Antonio desde aquel día que nos conocimos y tuvimos esa gran charla mientas me mostraba cada espacio del instituto.

Ya no hay nadie en los pasillos, corro ya que se me hace tarde. En lo que estoy por entrar, la clase apenas comienza.

—Para los que me conocen soy la señorita Juliana Fernández, su profesora de literatura.

Gracias, ya había olvidado su nombre.

Miro a la puerta y entra Tony arreglando su cabello hacia atrás.

—Bien —continúa la profesora— Ahora que estamos todos necesito que armen parejas. De preferencia uno de cada año. Sé que es un poco extraño esto de que los junten a los cursos, pero después les contaré el por qué.

Hablan, no sé quién fue porque hacia garabatos en mi cuaderno con un destacador. Pero si les aseguro que era un chico.

—¿Usted los elegirá?

—Así es, señor Walker —responde ella.

—A ver —hace una pausa larga— El señor Cook con la señorita Morris. Los señores Sánchez y Evans. La señorita López con el señor Hall. La señorita Speers con el señor Adams.

¡Qué! Él no. Por favor.

En cuanto la profesora termina de asignar las parejas miro a Antonio que está recostado a la silla, él está a dos puestos diagonalmente de mí.

Se aclara la garganta e interrumpe a la profesora.

—¿No hay alguna posibilidad de cambiar a mi pareja? No me siento cómodo con ella.

Miro a la profesora.

—No señor, siéntese junto a su compañera y pónganse a investigar lo que les anotaré en el pizarrón. Y olvidé decirles que será su compañero por el resto del año, espero se comiencen a agradar.

¡Vaya! Que molesta. Aunque siendo sincera su carácter me agradó.

Antonio me busca con la mirada y sus ojos encuentran los míos, no tiene expresión alguna. Toma su cuaderno y se acerca a mí. Siento que mi cara arde así que decidí bajar la mirada.

—¡Vaya! No seas grosera, aunque sea salúdame.

—Dijiste que no te dirigiera la palabra, ¿No es así? —le contesto con una mirada ingenua— Eso hago. 

—Si, claro. Escribe que te sale mejor.

—No debes mandarme qué hacer.

—Comienza a acostumbrarte.

No le tomo más atención y escribo.

"Investigar:
• Los crímenes más impactantes de la historia.
• Crímenes casi perfectos
• Leer el libro "Los Crímenes de Alicia".
• Escribir un informe, junto con su compañero relacionado al crimen casi perfecto."



Zori

Editado: 18.01.2021

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