A través del semestre

Per un cafè

«Otro día sin inconvenientes.»

 

Yo también. Me responde Max a un Te amo que le mandé por chat. Me sabe amargo, "yo también, ¿solo eso?" 

 

Me pongo a ordenar la góndola de la heladera cuando oigo a Candela:

 

-Hola, ¿cómo estás? ¿Qué vas a llevar?

 

-En realidad he venido a hablar con ella. 

 

Entonces siento sus miradas en mi nuca. Volteo y ahí esta ese ojiverde mirándome. 

 

«Mierda» 

 

Me acerco al mostrador. Candela se ocupa de otro cliente, me da una palmadita en la espalda con disimulo. 

 

-¿Tienes un minuto? -el acento esta acentuado. Tiene los ojos rojos y llorosos, la nariz también la tiene roja y lleva una bufanda, además de dos camperas. 

 

-¿Estás bien?-le pregunto examinandolo. 

 

-Gripa. -hace un gesto a una mesa libre junto a la ventana. 

 

-¿Nos servirías dos cafés simples, por favor?-le pido a mi jefa que mira a Sebastià y asiente. 

 

Nos sentamos y esperamos en silencio al café, intento no verlo a los ojos, pero fallo terriblemente. Él me devuelve una triste sonrisa. 

 

Candela nos sirve el café, pero por suerte no vuelve a hacerme ningún gesto. 

 

-Bueno, -toma un sorbo -he venido a disculparme. -estornuda. -Lo siento -dice avergonzado. 

 

-Esta bien, pero ¿tú te das cuenta que deberías estar en cama?

 

-Sí sí, ya voy, esto es rápido. No -tose- no me interrumpas.

 

«No hace falta, tú lo haces solito»

 

No puedo evitar sonreír ante mi pensamiento y él me mira confundido. Tomo café para esconder mi rostro y le hago seña de que continúe. 

 

-Quiero disculparme por no haber llegado el otro día... 

 

Abro la boca para decir algo pero entonces me mirá serio y se me hiela el cuerpo. El vuelve a estornudar y luego continúa:

 

-La verdad es que me dormí, y para cuando he llegado, tú ya no estabas, te busqué y no te encontré...

 

-Suena familiar.-murmuró. -Mirá es muy lindo de tu parte que te quieras disculpar...

 

Otro estornudo, seguido de una dulce y tímida sonrisa.

 

-… pero la verdad es que no tiene importancia. -continuo y sonrio para intentar no sonar tan dura, la cruel es Alena, no yo.

 

Pero parece que no me funciona, porque su preciosa sonrisa desaparece en un instante. Veo sus ojos cambiar casi imperceptiblemente. 

 

-Vale. -dice ajustándose la bufanda. 

 

-Podrías haber simplemente enviado un mensaje, no había necesidad de que te tomaras la molestia en venir aún enfermo.

 

-Hay cosas que son mejor a la cara, los gestos, los tonos, las intenciones, y sobretodo los ojos de una persona, no son transmisibles a través de un chat. Una carita sonriente muchas veces es enviada por alguien que ni está sonriendo en lo absoluto. -sin esperar respuesta se levantó y se fue. 

 

Me dejó ahí sin saber como reaccionar. ¿Estaba bien que lo hubiera tomado así? ¿Era eso lo que yo quería? ¿Alejarlo? Sí. Claro. Por alguna razón sentía que debía tenerlo lejos, y que solo tendría paz cuando volviese Max.

 

-¿Qué fue eso? -me pregunta Candela, sentándose en el lugar que aún estaba tibio frente a mí. 

 

-Me estaba pidiendo los apuntes de clase. - dije secamente terminandome mi café. 

 

-Es claro que le dijiste que no.- afirma ella mirándome con atención. 

 

-Exactamente. 

 

-Y también es claro que no se lo tomó bien. 

 

-Eso parece. 

 

-Bueno, se qué no quieres hablar del tema, —asentí —al menos conmigo, es verdad que casi no nos conocemos, pero si necesitas algo, puedes contar conmigo. 

 

-Tienes razón, no quiero hablar de eso. 

 

Me levanto, pero estonces recuerdo algo. 

 

-Che Cande. ¿Cómo es que se llama tu amiga, la que estudia Ingeniería?

 

-Valeria -responde frunciendo el seño.

 

-¿De casualidad su novio se llama Ciro?

 

-Ex -especifica -sí, así se llama, ¿cómo sabes?

 

Me siento de nuevo. 

 

-Es mi hermano.

 

-Nooooo -me dice incrédula.

 

-Si y esta destruido porque ella le pidió un tiempo. 

 

-Bueno, no es para menos. Creo que yo reaccionaría igual si alguien me pidiera eso. 

 

-Yo reaccionaría así, si tuviera dudas de la relación. Creo que se podría haber solucionado. 

 

-En fin, eso no nos incumbe. - dijo como presionandome para dejar el tema. 

 

-No, pero es mi hermano y no me gusta verlo mal. El limbo no está bueno. 

 

[...]

 

Hace días que no me siento bien. Físicamente estoy cansada, me duele el cuerpo; psicologicamente estoy más agotada aún, hay momentos en los que me pierdo y las personas deben elevar la voz o tocarme para que les preste atención. Pienso en todo y en nada a la vez.

 

He estado pensando en Max, en cuanto lo extraño. Hemos estado hablando todas las noches sin excepción. Ha estado atento y dulce como siempre lo ha sido conmigo.

 

Ya arreglé una visita a casa de su madre, en el campo, con mis hermanos y padres, Alena no irá, claro. Aunque Max este lejos, tengo ganas de ver a su mamá y a su abuela, con quienes creció, ellas vivían relativamente cerca de nuestra casa, hasta que, no hace mucho, dicidieron que el campo era mejor. 

 

No las veo muy seguido por la distancia pero las quiero como si fueran mi abuela y madre. Y ellas nos quieren a todos nosotros, a mi hermano Benja en especial por ser el mejor amigo de Max.

 

También he pensado en mi carrera. Estoy avanzando bien en Medicina, me va bien en las clases, tengo buenas notas, pero no sé. Me falta algo. 



Aislinn Martin

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En el texto hay: mafia, romance, amistad

Editado: 17.10.2020

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