Academia de Asesinos (parte 2)

Capítulo VIII: La Batalla Milenaria Parte I

Un ruido metálico se escucha por los pasillos de la sede de la orden de los Mercenarios.

En el suelo, una enorme alcantarilla es quitada y apartada, dejando el agujero destapado. De allí dos figuras salen casi empapados de líquidos nauseabundos del sistema cloacal.

Luego de varias horas, Kebutso y Maia llegan a la clínica donde yace la hermana del mercenario, internada y en estado muy grave.

El mercenario se acerca a una esquina, y apenas asoma su cabeza para observar en los pasillos si hay algún compañero de orden o alguno de los malditos, para su buena suerte no hay nadie.

Todo parece indicar que todos están apostados afuera del edificio, lo cual es una buena noticia para que Kebutso pueda infiltrar a Maia, una enemiga pero también doctora para que ayude a la joven.

En voz baja la llama para que lo siga a través de los pasillos grises y fríos, pero no deja de ser a los ojos de ella, algo impresionante, su infraestructura, su calidad de vida como sociedad, algo que ella no había imaginado jamás, y que por supuesto le llena de preguntas.

Mientras caminan, Maia se pone a la par de Kebutso y en voz baja le pregunta curiosa, además de poder sacar algo de información:

 

—Me impresiona cuan imponente resulta este edificio. Como es que lo han conseguido? — Maia

—No fue fácil, además de que se tardaron cientos de años lograr algo así, y para serte sincero, la mayoría de lo que ves destacable, fue hecho en menos de tres años— le responde tranquilamente y sin esconder nada— Kebutso

 

Maia se sorprende ante la respuesta tan franca del mercenario, así que apuesta a más y le pregunta:

 

—Que ha pasado en estos tres años para lograr esto? Es decir, mejorar la calidad de vida a un desarrollo inusual en apenas esos años, algo debe de haber sucedido— Maia

 

Cuando Kebutso está por responder, una voz lo interrumpe, este se percata y se da vuelta aumentando aun más su sorpresa, mientras que Maia se mantiene en guardia sin iniciar pelea alguna en un hospital:

 

—Por alguna razón sabía que harías algo así, pero no que serias tan imprudente como para no esperar, podrías explicarme que sucede…Kebutso? — Zahel

—Zahel…— exclama en shock— Kebutso

 

Maia mantiene su mirada en Zahel, mientras ella piensa muy nerviosa:

 

—No lo sentí venir, este debe ser su Líder. Pero no puedo presentir su poder, lo estará ocultando? — Maia

 

Zahel da un pequeño paso y exclama:

 

—No me hagas preguntártelo otra vez— Zahel

 

Para sorpresa de Zahel, la asesina se acerca hasta delante de Kebutso, interponiéndose entre su líder y el. Con mirada firme y brazos extendidos, exclama:

 

—Que crees que haces…Ley Viviente? — Pregunta con cierto tono molesto— Zahel

—Créeme, no estoy contenta con estar aquí, y tengo más ganas de romperte el cráneo…pero aquí dentro hay una jóvenes que merece una oportunidad de vivir…si no estás de acuerdo me da igual…piensa en tu gente—  le responde con mirada agresiva— Maia

—No hables por el…Mujer!! — Zahel

 

Rápidamente la atmosfera se torna oscura y pesada, las piernas de Maia se debilitan hasta que cae de rodillas al suelo apenas sosteniéndose con estas.

Kebutso da apenas un paso pero Zahel dirige su mirada hacia su colega, intimidándolo a un nivel increíble que este no logra mantenerse de pie y cae al suelo asustado.

El Líder de los Malditos vuelve a preguntar, sin embargo antes de que lo haga, Maia logra pararse de nuevo con un gran esfuerzo y le dice:

 

—Así es como tratas a tus aliados? Me das asco! Es por eso que somos diferentes, nosotros luchamos por los nuestros! — Maia

—No quieras engatusarme con esas palabras, no tienes idea de lo que mi pueblo ha pasado! Guerra tras guerra tan estúpida, a caso nunca se han puesto a pensar? Siempre nos dejamos llevar por lo que los adultos decían, que ha sucedido que no se han desligado de…— Zahel

 

En ese momento Zahel nota algo raro, una sensación de triste y nostalgia, ante un recuerdo que regresa a su mente de cuando ordenaba asesinar y experimentar con quien sea, el mercenario se detiene y con su puño apretado hasta sangrar, exclama:

 

—Vaya, hasta nosotros fuimos parte de esos adultos tan irresponsables— Zahel

 

El mercenario detiene su Haki del Rey Invencible, se acerca a Maia y posa su mano en la cabeza de ella mientras le dice con un tono más relajado:

 

—Seamos aquellos que derrumbaran esta guerra tan histérica y molesta—  Zahel

 

Los ojos de Maia muestran su sorpresa abriéndose muy grandes, algo ha hecho calmar y recapacitar al mercenario que lo lleva a tener un contacto muy amigable con ella, inclusive se desvía y extiende su mano a su compañero mientras le pide disculpas una y otra vez.

Después de eso, vuelve con Maia acercándose hasta su oído y susurrarle algo, que provoca una expresión aun mayor de impacto del que ya había tenido momentos atrás.

Zahel  retrocede unos pasos y en un tono amigable exclama:

 

—Bienvenida Joven Asesina, espero que estés cómoda aquí…—Zahel

 

El líder de los Malditos se retira con total calma, aunque por dentro sabe que una tormenta inevitable se acerca a una velocidad terrible, y deben prepararse para contenerlos.

Kebutso retoma su camino y le dice a Maia que siga mirando a Zahel muy sorprendida:

 

—Ven Doctora, la habitación de mi hermanita esta por aquí— Kebutso

 

Maia se recupera de la sorpresa, vuelve en sí y sigue al mercenario hasta una puerta con un número arriba, “302”.

Al llegar a ese lugar, Kebutso empuja despacio la puerta, encontrándose con un paramo desolador que jamás había imaginado vivir. La habitación está completamente vacía y sangre desparramada por el suelo y la cama.



Monkey D Nickman

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En el texto hay: asesinos, poderes, manga

Editado: 10.10.2020

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