Alas de Cenizas

15. El Castigo

Dimitri

            El tiempo se me agota y debo apresurar los planes para no quedar expuesto ante las miradas del cielo y el infierno; espero unos minutos de más antes de detener el coche fuera de la mira del centro comercial donde vi entrar a Clara y suspiro apretando mis manos en el volante.

– Tú decidiste esto – dice mi hermano mayor entrando al coche con media sonrisa.

            Lo miro por el rabillo del ojo y resoplo de forma baja, el odio que siento hacía mi padre es inmenso y conocer a mi hermano mayor con las características similares a las de mi padre y las mías es algo en sobremanera muy agobiante.

– ¿Le entregaste el libro que te dije?

            Será peligroso que Clara se enteré sobre la verdad, pero lo prefiero antes que todo esto decaiga en ella como una bomba de agua fría.

– Lo hice, Dimitri – me mira y suspira bajo escondiendo sus dudas – Nadie podrá controlarla si supera lo cometido, ya es lo suficientemente fuerte como para verme, no dudo en que podrá hacerle frente a todo sola.

– ¿Qué debo hacer ahora?

– Deberías pasar tiempo con ella, porque si esto no va como lo tenías planeado es posible que ya no la puedas ver.

– Es peligroso – lo miro y niego con la cabeza – ¿Y si la pierdo de nuevo? Además está comprometida con Salinas.

– A veces suenas como una chica, Dimitri – abre la puerta del coche con un chirrido y suspira al verme por última vez – Vive tu vida al máximo y nunca te lamentes.

            Y justo en ese momento tanto Neila como Clara salieron del centro comercial con risas y algunas bolsas en la mano; mire a mi hermano de nuevo en busca de alguna respuesta y él había desaparecido. ¿Qué hago ahora?

            Si yo fuera tú iría por ella.

            En sí, ya me he ido al infierno; abro las puertas del coche con decisión cruzando la calle lo más rápido posible y levanto la barbilla por los nervios en mi estómago, es estúpido sentir esto cuando ya han pasado muchos años desde que conociste al amor de tu vida, pero nada se compara con la primera mirada que le atribuyes a la mujer frente a ti.

– ¡Dimitri! – exclamó Neila al verme.

~***~

Clara

Tres Semanas Antes

            Dejo las bolsas de las compras en el suelo de mi dormitorio y suspiro, Neila me estuvo llevando de tienda en tienda probándome diferentes tipos de ropa, estoy agotada y además tener ese libro misterioso me mantuvo muy ocupada para ocultarlo, algo me decía que no era seguro tenerlo al descubierto. Era mi secreto tenerlo conmigo.

            Cierro la puerta con llave y me tiro en la cama de inmediato, mañana termino mis exámenes y tendré una parte de mi carrera terminada, estoy cumpliendo mi sueño por fin. Sonrío para mí misma y miro mi teléfono.

            Todo el día estuvo en modo no molestar y necesito ver si madrastra intento comunicarme, lastimosamente esta descargado, vaya supongo que ni siquiera el mundo quiere que yo esté cerca de esa mujer.

            Me siento en mi escritorio y comienzo a cargar mi celular, abro mi Mac pasada de moda y reviso mi correo, tengo dos entradas, bueno por lo menos este es el correo de Clarisse Sonort, si fuera el de Clarisse Reynolds ya estuviera lleno de entradas de periodistas y admiradoras por mi forma de ser.

            El primero era una notificación de redes sociales y los otros dos eran de lugares donde envíe una solicitud para trabajar y realizar unas cuantas pasantías para la universidad.

Abro el de las redes sociales y de pronto mi teléfono comienza a sonar con el tono de la madrastra, doy un respingo de miedo y lo coloco en mi oreja ¿Se enteró de mi salida con Dimitri y Neila?

_Despídete de la universidad – dice molesta por la línea – Mañana mismo Chad y Clark irán por ti para traerte a la casa.

_ ¿Por qué? – digo aterrada.

_Tu chistecito con ese joven esta por todas las redes sociales ¡Hay fotos, Clara, fotos! Y te reconocieron – grita.



Laczuly0711

Editado: 22.11.2018

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