Alas de Cenizas

33. ¿Eres Jesús?

Clara

_ ¿Por qué estás aquí?

_No quiero más guerras – me ayuda a levantarme y sonríe un poco con tristeza – Y por lo que veo tú tampoco.

            Asiento y dejo que me lleve a través del campus para sentarnos en una de las mesas techadas a las afueras del comedor. Me siento algo incomoda por su presencia y suspiro, esto no me lo esperaba.

_Lleguemos a un acuerdo, Clarisse – dice sonriendo – No más muertes.

_ ¿Cómo lograríamos eso? Ambos sabemos que tú padre sabe de mi existencia, pero el mío me da por muerta.

_ En la guerra ambos vamos a desaparecer. Tú irás con Lucifer y yo hablaré con mi padre, ya sabemos quién tiene más misericordia de los dos.

_Jesús – suspiro y cierro los ojos – Será difícil que yo entre al infierno, ni siquiera sé cómo hacerlo.

_Yo te llevaré – coloca sus manos sobre las mías y sonríe.

            Miro nuestras manos y frunzo el ceño. Las de él tiene unos agujeros y siguen sangrando mientras las mías solo tienen las estrellas de David y no sangran ¿Por qué somos tan diferentes?

_Yo morí para perdonar los pecados del hombre – dice respondiendo a mi pregunta sin formular.

_Yo nací para provocar guerras – coloco mis manos sobre mi regazo y suspiro – Sería mejor que muriera y así Dimitri y los demás vivirían en paz.

_Eso no arreglaría nada y lo sabes – toma mis manos con fuerza y frunce el ceño – Solo nosotros podremos detener esto, tú eres la hija del infierno, yo soy el hijo del cielo. Nosotros podemos reformular el tratado.

_Para eso necesitamos un hijo de la tierra  y ellos no saben sobre este mundo.

_Existe uno que es de los tres mundos – sonríe – Solo falta encontrarlo.

 

            Entre Jesús y yo entramos al infierno al amanecer, había quedado con Dimitri en que dormiría en mi casa luego de la fiesta, por eso él no está cerca de mí, fue algo bueno planear esto con alguien que quiere paz como yo.

_Lucifer no te creerá a la primera – dice el hijo de Dios mientras nos adentramos en los pasillos del castillo del infierno – Va a pensar que vienes en representación de mi padre, debes hacerle entender que eres su hija.

_ ¿Qué si no me cree?

_Es posible que te encadene al infierno, con solo quemar una pluma de tus…

_No tengo alas – digo seria y lo detengo al escuchar el ruido de dos demonios, tomo mi cuchillo de combate esperando cualquier ataque – Un demonios las arrancó antes de saber mi lugar de procedencia.

            Jesús lo bendice con unas cuantas palabras y cuando los demonios aparecen en mi campo de visión los dejo fuera de combate con dos cortadas en el costado. Guardo el cuchillo de nuevo en mi traje de combate y continúo caminando lado a lado con mi contrario.

_No debiste hacer eso – me reprende.

_El infierno no tiene reglas Jesús, tú debes defenderte o terminarás muerto.

_Yo ya estuve aquí – lo miro y ambos nos detenemos.

            Sí, la biblia dice que el bajo al infierno para perdonar nuestros pecados pero ¿eso fue hace cuánto?

_Las personas cambian – digo seria – Los demonios se crean de sus pecados, cuando llegaste a este lugar todo era diferente, ahora los demonios son peores que antes, si no te defiendes te mueres y si no los matas estás perdido.

            Doy media vuelta y sigo caminando con los sentidos alertas, cuando leí el libro negro todas las respuestas sobre este lugar eran claras, nunca te debes confiar del infierno, nadie es de fiar en este lugar.

_Samyaza está en los niveles superiores.

            Nos detenemos y no dudo en sacar el cuchillo de nuevo, esa voz es de Ana.

            Debí suponerlo, ella era un demonio, me asomo con cuidado para verla y sonrío un poco al verla en su verdadera forma, como una asquerosa serpiente de color carmesí. Frente a ella está Clark con su traje negro de combate, he vivido rodeada de demonios toda mi vida.



Laczuly0711

Editado: 22.11.2018

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