Alas de Cenizas

37. Es Hora de Pelear

Clara

            Mi hijo.

            Ese chico que me salvó en el infierno era mi hijo.

            No sabía cómo procesar la información, los recuerdos que fueron liberados por ese sujeto. ¿Cómo le hablas al hijo que siempre pensó en ti pero nunca recordabas su existencia por su seguridad?

– Esa familia de pescadores me cuidó hasta que murieron de forma natural – dice mi hijo apoyándose en la pared más alejada de nosotros. Sus padres. – Cuando intenté encontrarte entre los seres celestiales como yo a los pocos años de su muerte, supe lo que pasó contigo. Con mi madre.

            >>Habías muerto en la guerra por la daga de un Gardimor, del hijo de Samyaza. Y lo peor era que nadie te había vengado, no opusiste resistencia y tampoco pediste tiempo para ser ayudada. Enfrentaste a ese caído con una sonrisa y una despedida.

            >>Luego conocí a Marisol. Ella me habló de la maldición y de las reencarnaciones que habías tenido hasta ese entonces. Te busque sin decirle a ella sobre la razón por la cual eras tan importante y cuando te vi estabas con él – mira a Dimitri con cierto rencor y luego me mira – Recordabas todo, me recordabas. Pero no deseabas que estuviera cerca por la maldición. Por eso me hiciste sellar tus recuerdos sobre mí.

– Yo nunca quise matar a Clara – dice Dimitri colocándose en pie con el camino de lágrimas secándose en sus mejillas – Jamás la lastimaría de ese modo. Yo la amo y no la abandonaría si supiera que estabas en su vientre. Eres mi hijo.

– Pero eso ocurrió – termina Diclartrisse mirándolo severamente – No podemos cambiar el pasado, Dimitri. Pero podemos salvar el futuro, detener la guerra.

            Y allí lo supe.

            Dimitri jamás se perdonaría haber dejado a un hijo sin padre y madre. Mucho  menos al suyo.

            Y Diclartrisse nunca nos vería como sus padres. Esa mirada severa y la forma de hablarnos, para él solamente éramos unos soldados más en esta guerra.

            “Pero no por una guerra como esa iba a perderme el nacimiento de mi primogénita”. Esas fueron sus palabras, y aunque no lo ha dicho, iban dirigidas a nosotros. A los padres que lo abandonaron por una guerra.

– Olvidemos el tema del abandono por ahora – pide la tal Estrik escrutando documentos con Gabriel.

– Mientras volábamos hacía acá – dice el hombre que llegó con esa mujer extraña – Una horda de arcángeles nos abordó – mira a Dimitri que los mira aterrados y niega con la cabeza – Cronux se encargó de proteger a los muchachos antes de que llegáramos con ustedes, ahora mismo están preparando el campo de batalla.

– ¿Dónde será la guerra esta vez? – pregunté frunciendo el ceño.

            Ahora que recordaba las bases de mi padre estaban en mi mente, yo había peleado en su bando cuando Dimitri fue secuestrado, me uní a su ejército ganándome su confianza luego del nacimiento de Diclartrisse, siempre tiene siete demonios principales en su arsenal que lo mantienen protegido .

            El cielo actúa casi de la misma forma, con la diferencia que solo son tres ángeles y la que los protege de todo es la gloria de mi madre. Mi gloria.

– Si no me equivoco, se llevará a cabo en Creta.

– Creta ya no existe – gruñe Drake.

– El cielo es muy tradicionalista – le informo – Lo llevaran a cabo allí porque ya ganaron una vez, estarán confiados en esta también.

            El sujeto que me regresó mis recuerdos marcó unos lugares específicos en el mapa que poseíamos y tocó su barbilla analizando ambas fuerzas enemigas, todas las tropas de Lucifer ubicadas al norte, y las del cielo en el este. Nosotros estamos en el centro de todo sin notarlo.

– Tenían todo planeado – dice – Nos están acorralando ¿Cómo van a saber nuestros movimientos?

– Dinortak.



Laczuly0711

Editado: 22.11.2018

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