Aliados de la Noche (sds#7)

Capítulo 16: No Hay Resultados

Pov Becca

Casi había amanecido antes de irnos a la cama (Debbie despidió a su vigilante a primeras horas de la noche). Todo el mundo se apretujó entre las dos habitaciones del hotel. Harkat, Vancha y yo dormimos en el suelo, Mr. Crepsley en su cama, Steve en el sofá junto a Cate quien ya no se separa de su padre, y Debbie en la cama de la otra habitación con sus hijos luego de recogerlos de un centro de acogida. Vancha se había ofrecido a compartir la cama con Debbie si quería a alguien que la mantuviera caliente.

-Gracias -había dicho ella tímidamente-, pero preferiría dormir con un orangután.

-¡Le gusto! -declaró Vancha cuando ella se fue-. ¡Siempre se hacen las duras cuando les gusto!

Al anochecer, Mr. Crepsley y yo pagamos la cuenta y nos marchamos
del hotel. Ahora que se nos habían unido Vancha, Steve, Cate y Debbie,
necesitábamos encontrar un sitio más tranquilo. El bloque de apartamentos casi desierto de Steve era ideal. Ocupamos los dos apartamentos contiguos al suyo y nos mudamos de inmediato. Tras un rápido y breve adecentamiento, las habitaciones estuvieron listas para ser ocupadas. No eran cómodas (eran frías y húmedas), pero bastarían.

Entonces llegó la hora de ir a cazar vampanezes.

-Cate tiene que venir con nosotros -dije mientra me cruzaba de brazos.

-¿Porqué? -preguntó Cate confusa. Sabía que mi pequeña ya estaba en la edad de la rebeldía.

-Es peligroso que te quedes aquí sola cuidando a Urcha y Lilia-afirmé.

-No si me sé cuidar bien. Vanez me a enseñado todo este tiempo -reprochó.

-Ese tiempo no es suficiente para pelear con un vampanez.

-¡Puedo yo sola!

Luego de tanta discusión, Steve aceptó que Caterina se quedara cuidando a los niños afirmando que si era hija suya sabría cuidarse. Mr. Crepsley aceptó porque dijo que era más seguro quedarse que ir con nosotros al peligro. Además, también afirmó que yo tenía esa misma edad que aparenta ella cuando aprendí a pelear.

Al final, a regañadientes, acepte que ella se quedara con los niños, con un arma y un teléfono. Steve le regaló un arco y también le dio un teléfono móvil con la condición de que llamara si notaba algo extraño, fuera lo que fuera.

Nos dividimos en tres equipos. Yo quería ir con Debbie, pero Mr. Crepsley dijo que sería mejor que la acompañara un vampiro completo.

Inmediatamente, Vancha se ofreció para ser su compañero, pero yo
rechacé la idea a toda prisa (no iba a dejar que se acercara a ella ni a sus hijos ante la ausencia de Evra). Al final acordamos que Debbie iría con Mr. Crepsley, Steve con Vancha y Harkat conmigo.

Además de nuestras armas cada uno de nosotros llevaba un teléfono móvil. A Vancha no le gustaban los teléfonos (un tam-tam era lo más cercano a los medios de telecomunicación modernos que conocía), pero le convencimos de su utilidad: con ellos, si alguno de nosotros se topaba con los vampanezes, podría llamar rápidamente a los demás.

Descartando los túneles que ya habíamos explorado y los que eran
utilizados con regularidad por los humanos, dividimos el terreno
subterráneo de la ciudad en tres sectores, asignando uno a cada equipo, y descendimos hacia la oscuridad.

Una noche larga y frustrante se extendió ante nosotros. Nadie
encontró indicio alguno de los vampanezes, aunque Vancha y Steve
descubrieron un cadáver humano que había sido abandonado por los
chupasangre muchas semanas atrás. Anotaron dónde estaba, y Steve dijo
que más tarde informaría a las autoridades, cuando hubiéramos
terminado de buscar, para que el cuerpo pudiera ser reclamado y
enterrado.

Debbie parecía un fantasma cuando nos encontramos en elnapartamento de Steve a la mañana siguiente. Tenía el pelo mojado y sucio, la ropa rota, las mejillas arañadas y cortes en las manos, producidos por piedras afiladas y viejas cañerías. Mientras le limpiabanlos cortes y le vendaba las manos, ella miraba fijamente la pared, con unos cercos oscuros alrededor de los ojos.

-¿Cómo hacéis esto, noche tras noche? -preguntó con voz débil.

-Somos más fuertes que los humanos -respondí-. Mejor preparados y más rápidos. Intenté decirte esto antes, pero no me habrías escuchado.

-Pero Steve no es un vampiro.

-Él se ha entrenado. Y tiene años de experiencia.

Hice una pausa, estudiando sus cansados ojos marrones.

-No deberías haber venido con nosotros -dije-. Podrías coordinar la búsqueda desde aquí. Serías más útil aquí que...

-No -me interrumpió con firmeza-. Dije que iba a hacerlo, y lo haré.

-De acuerdo -suspiré.

Acabé de cubrir sus heridas y la ayudé a llegar hasta la cama.

Cate había cuidado muy bien a los niños, y esta atenta a todo cuando llegamos. Steve la felicitó. Ahora se encontraba profundamente dormida. Le cubrí muy bien con la frazada mientras le depositaba un beso en la mejilla y salía. Seguía dudando que ella pudiera con esta carga al igual que Debbie.

Mr. Crepsley sonreía cuando volví.

-Lo harán -dijo.

-¿Usted cree? -pregunté.

Asintió.

-Si, Caterina es fuerte, y puede luchar contra los vampanezes, no se rinde, y aprende rápido. La vi entrenar y debo decir que para tener esa edad, es mucho más fuerte que tú cuando iniciaste. En cuanto a Debbie, no le di tregua. Mantuve un paso firme y constante, y aún así, aguantó sin quejarse. Eso le ha pasado factura (es natural), pero se encontrará más fuerte después de un buen día de descanso. No nos fallará.

Debbie no parecía encontrarse mejor cuando despertó a última hora de la tarde, pero se animó después de una comida y una ducha calientes, y fue la primera en salir por la puerta para recorrerse las tiendas y comprarse un par de guantes resistentes, unas botas de agua y ropa nueva. Además, se hizo una coleta y se puso una gorra de béisbol, y, cuando partimos esa noche, no pude evitar ver lo fiera que parecía. ¡Me alegraba de no ser yo a quien persiguiera con la pistola de flechas que le había prestado Steve!



SiVeLa123

Editado: 04.07.2019

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