Aliados de la Noche (sds#7)

Capítulo 20: El Secreto Oculto

Pov Becca

No. No fue así como ocurrió.

Desearía que lo fuera. Desearía con toda mi alma y mi corazón que lo hubieran rescatado y derrotado a nuestros enemigos. En aquel terrible e
imposiblemente prolongado momento de su caída, me imaginé media docena de fantásticas escenas, donde Mika, o Arrow, o Mr. Tall
intervenían para desviar el curso del destino, y todos nos marchábamos
sonriendo. Pero no fue así. La caballería no llegó en el último momento.

No hubo rescate milagroso. Vancha no había ido cometeando a la Montaña de los Vampiros. Estábamos solos, como tenía que ser, como el destino quería que fuera.

Mr. Crepsley cayó. Quedó empalado en las estacas. Murió.

Y fue espantoso.

Ni siquiera puedo decir que fue una muerte rápida y misericordiosa, como lo fue para el Señor de los Vampanezes, porque no murió
enseguida. Las estacas no lo mataron instantáneamente, y aunque su alma no demoró mucho tiempo su partida, sus gritos mientras estaba allí retorciéndose, sangrando y agonizando, ardiendo y chillando, me acompañarán hasta el día de mi muerte. Y puede que hasta me los lleve conmigo cuando me haya ido.

Debbie y Cate lloraban amargamente. Vancha aullaba como un lobo. De los
redondos ojos verdes de Harkat manaban lágrimas verdes. Hasta la Inspectora Jefe volvió la espalda a la escena, suspirando tristemente.

Yo no. No podía. Mis ojos permanecieron secos.

Avancé tambaleante hasta el borde del foso y contemplé las estacas con los dos cuerpos, a los que las llamas despojaban velozmente de su carne. Allí me quedé, como montando guardia, sin moverme ni un ápice ni apartar la mirada, sin prestar atención a los vampanezes y vampcotas que, silenciosamente, abandonaban la caverna en fila. Podían habernos ejecutado, pero su líder había muerto, sus sueños se habían esfumado, y ya no les interesaba luchar... ni siquiera para vengarse.

Fui apenas consciente de que Vancha, Debbie, Harkat, Cate y Alice Burgess se habían situado junto a mí.

-Deberíamos irnos ya -murmuró Vancha al cabo de un rato.

-No -respondí con voz apagada-. Quiero llevarlo con nosotros, para hacerle un funeral apropiado.

-Pasarán horas antes de que el fuego se extinga -dijo Vancha.

-No tengo prisa. La caza ha terminado. Tenemos todo el tiempo del mundo.

Vancha suspiró profundamente y asintió.

-Muy bien. Esperaremos.

-Yo no -sollozó Debbie-. No puedo. Es demasiado horrible. No puedo quedarme y...

Rompió a llorar. Quise consolarla, pero no pude. No se me ocurría nada que decirle para hacerla sentirse mejor.

-Yo me ocuparé de ellas -dijo Burgess, haciéndose cargo de Cate también-. Subiremos por el túnel y os esperaremos en la caverna más pequeña.

-Gracias, Alice -dijo Vancha. 
Burgess se detuvo antes de irse.

-Aún no estoy segura -dijo- de que seáis realmente vampiros. Y no tengo ni idea de lo que voy a decirle a mi gente acerca de esto. Pero reconozco el mal cuando lo veo, y me gusta pensar que también reconozco el bien. No me interpondré en vuestro camino cuando llegue el momento de marcharos. Y si necesitáis ayuda, sólo tenéis que llamarme.

-Gracias -repitió Vancha, y esta vez compuso una débil y agradecida sonrisa.

Las mujeres se fueron, Debbie llorando mientras se aferraba a Cate quien también lloraba desconsoladamente y Burgess sosteniéndolas. Se abrieron paso entre las filas de vampanezes y vampcotas en retirada, que dejaban pasar sumisamente a la pareja que había contribuido a la caída de su Señor.

Pasaron los minutos. Las llamas se agitaban. Mr. Crepsley y el Señor de los Vampanezes seguían ardiendo.

Entonces, una pareja de extraño aspecto se acercó renqueando a enfrentarnos. Uno no tenía manos, aunque llevaba un par de garfios colgando del cuello. El otro sólo tenía media cara y gemía lastimeramente. Eran R.V. y Morgan James.

-¡Ya os cogeremos, puercos! -gruñó R.V. con fiereza, señalándonos amenazadoramente con el muñón izquierdo-. Gannen dio su palabra de que os dejaría ir, así que ahora no podemos hacer nada, pero ya os atraparemos más tarde y os haremos lamentar haber nacido.

-Será mejor que vengas bien preparado, Garfito -le advirtió Vancha secamente-. ¡Porque tendremos un verdadero mano a mano!

R.V. lanzó un siseo ante aquel chiste y quiso atacar al ex Príncipe.

Morgan lo contuvo, farfullando entre dientes (la mitad de ellos destrozados por la bala de Burgess):

-¡Ámo'oh! ¡O me'ceh a pea!

-¡Ja! -replicó Vancha, con una risita despectiva-. ¡Para ti es fácil decirlo!

Esta vez fue R.V. quien tuvo que contener a Morgan James mientras este se esforzaba por alcanzar a Vancha. Maldiciendo y peleando entre sí, se dieron la vuelta y se unieron a las filas de sus anonadados colegas, alejándose sin rumbo fijo en busca de algún lugar donde lamerse las heridas y tramar su mezquina venganza.

De nuevo estábamos solos ante el foso. Ahora la caverna estaba más
silenciosa. Ya habían salido casi todos los vampanezes y vampcotas.

Sólo quedaban algunos rezagados. Entre ellos estaban Gannen Harst y
un exultante Steve Leopard, que no pudo resistir la tentación de acercarse caminando tranquilamente para soltar una última y burlona carcajada.

-¿Qué se está cociendo al fuego, chicos? -preguntó, extendiendo las manos hacia las llamas como si quisiera calentarlas.

-Vete -dije con voz neutra-, o te mataré.

El rostro de Steve se ensombreció y me miró con furia.

-Es culpa tuya -protestó-. Si no me hubieras traicionado...

Desenvainé mi espada, con la intención de cortarlo en dos.

Vancha la apartó de un manotazo antes de que llegara a herirlo.

-No -dijo, interponiéndose entre nosotros-. Si lo matas, los otros volverán y nos matarán. Déjalo así. Ya lo cogeremos más tarde.

-Sabias palabras, hermano -dijo Gannen Harst, acercándose a Vancha. Su rostro estaba demacrado -. Ya ha habido bastantes muertes. Nosotros...



SiVeLa123

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En el texto hay: vampiro, guerra y amor, vampiro vs vampiro

Editado: 04.07.2019

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