Amalia

Capítulo 36

-Amalia - es lo primero que oigo al despertar.

-Seas quien seas, déjame dormir - digo dándome la vuelta y poniéndome la almohada en la cabeza.

-Vale, más comida para mí.

-Si aprecias tus manos, más te vale no jugar con la comida y conmigo - digo soltando un pequeño gruñido, a lo cual oigo su risa.

-Se supone que el lobo soy yo.

-Cuando se refiere a comida, yo también soy loba, así que mantén tus manos fuera de mi comida - lo vuelvo a oír reír.

-Entonces levántate vaga.

Con mucha pereza, le hago caso y retiro la almohada de mi cabeza. Me levanto y voy al baño, y, como me lo esperaba, al mirarme al espejo puedo apreciar que tengo una cara de zombie que me va a costar quitar, por lo que me pego una buena ducha con el fin de espabilarme y tener una cara "decente" para el día de hoy.

Al salir y volver al dormitorio me doy cuenta que Amón no está aquí, por lo que imagino que ya ha bajado a desayunar, más le vale no tocar mi comida, por lo general no soy permisiva, pero hoy con el sueño que llevo, lo soy todavía menos; por lo que voy rápidamente al armario, cojo lo primero que pillo, me lo pongo, me calzo, y me voy a toda velocidad hacia el comedor.

Al ir corriendo hacia el comedor casi me estrello con una chica del servicio, por suerte pude esquivarla y pedirla perdón sin dejar de correr, ya sé que ahora mismo debo de parecer una chiflada que recién acaba de escapar de un manicomio, pero así soy, y todos los que me conocen lo saben y lo respetan, o al menos lo aceptan.

-Más te vale no haber tocado mi comida - digo nada más entrar al comedor, a lo cual Mazikeen y Amón me miran y se ríen.

-Tranquila, nadie ha tocado tu comida, es más, como no sabía cuánto ibas a tardar, no han sacado tu desayuno - me dice Mazikeen.

-Si llego a saber que ésto te hacía levantarte y prepararte en tiempo récord, tal vez lo hubiera hecho antes - dice Amón aún riéndose ligeramente.

-Mejor no te respondo - le digo mientras me siento, a lo cual deja de reír y me mira sin entender, a lo cual yo le sonrío.

-Ay hermanita - dice Mazikeen negando con la cabeza y con una sonrisa - nunca cambiarás.

-¿Para qué cambiar lo que ya es perfecto? - le digo con una sonrisa.

Al poco traen mi desayuno y lo como contenta mientras Amón no deja de mirarme con el ceño fruncido, imagino que aún preguntándose el significado de mis palabras. Por parte de Mazikeen, en el desayuno nos siguió contando cosas acerca de la fiesta que va a haber, esta vez sí presté atención a lo que decía.

La fiesta es para celebrar mi vuelta, nuestra reconciliación, y en cierta forma, nuestra despedida, ya que es consciente de que debemos volver a la manada para que no haya problemas, tanto en la manda como con el resto de alphas, con los cuales Amón habló por teléfono mientras estaba inconsciente, y les informó de cuál era la situación, pero aún así quieren hablarlo con nosotros en persona.

-¿Llevarás vestido? - me pregunta Mazikeen.

-Claro, aunque tendré que ver cuál me pongo, te pasaste a la hora de pedirme vestidos - digo y Mazikeen se ríe.

-No te preocupes, yo te ayudo a buscar el vestido perfecto para la fiesta - me dice y me guiña un ojo.

-Y tú con traje - le digo a Amón - pero espera a ver cuál de mis vestidos elegimos, y así vamos conjuntados.

-Me parece bien.

-No - protesta Mazikeen - el vestido será sorpresa, quiero que no sepas qué llevará, así que no, lo único que sabrás será el color que debes usar en el traje.

-¿En serio? - pregunto incrédula - ni que fuera mi vestido de novia, el cual ya vio todo hay que decirlo.

-Y el cual no te pude ayudar a elegir ya que no estaba invitada a tu boda, así que digamos que ésta es mi compensación - dice y yo miro a Amón.

-Por mí no hay problema, si mi cuñada lo quiere, puede hacerlo.

-De acuerdo - digo en un suspiro.

-¡Bien!, esta tarde empezamos a probarnos vestidos, ya que yo también debo buscar el mío, me gustaría empezar ahora, pero tengo una reunión en una hora y me llevará bastante tiempo, por lo que no nos veremos hasta después de la comida.

-No te preocupes, entiendo que tienes cosas que hacer.

Mazikeen asiente y cada uno se va por su lado, mi hermana se va a preparar para la reunión, Amón dijo que iba a llamar a Tony para saber cómo van las cosas en la manada, y yo...no voy a mentir, no tengo nada que hacer y tampoco es que tenga muy claro a dónde voy, sencillamente estoy yendo de un lado para otro sin prestar mucha atención a dónde voy.

-Mira a quién tenemos aquí - oigo decir detrás de mí, por favor, este tipo otra vez no - ¿no vas a saludarme?

-¿Es necesario saludar a alguien que te cae mal y desearías no volver a ver?

-Por educación.

-Es por educación que no te mando a la mierda directamente, no esperes mucho más - digo sin darme la vuelta para no verlo, pero aún así puedo oír claramente como se ríe.

-Sabes, me encanta tu forma de ser, gatita - ¿me acaba de llamar gatita?

-Vuelves a llamarme gatita y no respondo de mis actos - digo con la mandíbula tensa y los puños apretados.

-Me gustaría verte intentándolo, gatita.

Él se lo ha buscado, me giro y puedo ver su asombro, lo más seguro es que ahora mismo tenga un aspecto demoníaco de primera, pero sinceramente no es algo que me interese, ya que ésto no va de aspecto, sino de lo que le voy a hacer por llamarme gatita, lo va a lamentar este imbécil engreído.

Antes de que le dé tiempo a reaccionar, le asesto un golpe que lo estrella contra la pared, otra vez utilizando mi velocidad demoníaca me acerco y lo golpeo una y otra vez, básicamente como si fuera un saco de boxeo, solo que en vez de solo darle puñetazos, también le doy patadas y rodillazos por...prácticamente todo su cuerpo, hasta que al final se podría decir que lo dejo medio muerto.

-Para que aprendas a no llamarme gatita - digo, aunque no sé si me habrá oído, lo más probable es que esté inconsciente.



AAACantabra

#190 en Fantasía
#158 en Personajes sobrenaturales

En el texto hay: licantropos, amor, demonios

Editado: 25.01.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar