Amor de contado

Capítulo 8

Sophie:

 

Cuando Ian me regaló la pulsera que había visto en esa tienda me gustó mucho, pero cuando me besó me gustó mucho más, sus labios eran tan suaves, delgados y muy ricos. Cuando esa voz que se escucho me asusté por el dueño de esa voz y me dio escalofríos.

—Parece que no soy el único cualquiera aquí, ya que veo que tu eres igual que yo, al parecer te sacaron de un prostíbulo —dijo una voz masculina detrás de nosotros.

Ian y yo nos separamos de golpe al escuchar esa voz, ya que pensábamos que era de Daniel, pero cuando la escuche mejor y cuando vi a la persona, era el papá de Daniel. Ian tomó mi mano y nos paramos del asiento.

—¿Qué quieres? —dijo Ian frío.

—Quería conocer a la novia de mi hijo, pero ya vi cómo se divierte sin él ¿Qué pensará Daniel de ti? —dijo el papá de Daniel sonriente.

—No se —dije bajando la cabeza.

—Hagamos un trato.

—Ella no va a hacer nada —dijo Ian.

—Entonces Daniel se va a enterar de lo que hacen ustedes dos a sus espaldas.

No quería que Daniel de enterara de que me besé con Ian porque sé cómo se pondría y eso terminaría muy mal para Daniel, Ian y yo., así que mi única opción era aceptar su trato o mínimo escucharlo.

—¿Qué trato? —dije yo.

Ian se me quedó viendo sorprendido por lo que dije, su expresión era de enojo y de sorprendido, pero no me importó nada de eso.

—Tal vez podamos repetir lo del baño y llegar más lejos —dijo Edward acercándose a mi.

—Ella no se va a relacionar contigo y si le dices algo a Daniel no creo que te crea después de lo que le hiciste a ella, así que no te arriesgues —dijo Ian.

—Vamos a ver a quién le cree.

—Ian —susurré yo.

Ian acarició mi mano y me dijo en el oído que me tranquilizara que todo estaría bien, pero me siento muy asustada por este señor y por su hijo.

En ese momento se estacionó el auto de Daniel, no quería estar presente cuando el viera que los tres estábamos aquí y explotaría.

En ese momento el papá de Daniel le gritó a Daniel y nos vio con el ceño fruncido, se acercó a nosotros, mientras más se acercaba a nosotros, yo agarraba la mano de Ian con más fuerza.

—¿Qué pasa aquí y tú qué haces aquí? —dijo señalando a Edward.

—Hijo, vine a verte y me encontré con una sorpresa que...

—No me importa lo que haces aquí, vete de mi casa ahora —interrumpió Daniel, yo me solté de la mano de Ian y él me miró extraño.

—Pero hijo...

—¡Qué te vayas! —interrumpió nuevamente Daniel.

El papá de Daniel hizo un gesto y se fue en su auto negro. Daniel dirigió la mirada hacia nosotros, a Ian lo miró con un poco de odio y a mí como de preocupación, pero se que él no se preocupa por nadie y menos por mi, así que no sé cómo me estaría viendo. Daniel se acercó a mí y me jaló de la mano hacia la casa, abrió la puerta con sus llaves, subimos las escaleras y nos dirigimos hacia su cuarto, abrió la puerta y la cerró como siempre con seguro para que nadie pudiera entrar, eso era lo que me daba miedo.

—¿Te hizo daño o algo? —me sorprendió su pregunta.

Daniel se acercó a mí y me tomó de la cintura, yo puse mis manos en su pecho para mantener la distancia.

—Sophie.

Negué con la cabeza.

—¿Me puedes contestar bien? —dijo Daniel alterado.

—No, no me pasó nada si es lo que quieres saber señor.

—No me digas así —dijo enojado.

—Perdone señor —dije tratándome de separar, pero era imposible.

—¿Qué hacías con Ian?

Sabía que me iba a preguntar eso, tenía que hacerlo, sabía que yo no le intereso solo me quería para acostarse conmigo porque se enteró que no he estado con nadie y no quiere que nadie más me toque estoy segura de eso.

—Estábamos cenando ¿Si? Siempre llegas muy tarde y no quiero estar esperándote porque me quedo con hambre —dije yo.



Violett

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En el texto hay: romace, comprada

Editado: 01.09.2018

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