Amor por contrato

Cuarenta y uno

 

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ANNA

Hoy era navidad. La música navideña se escuchaba desde el jardín, el reflejo de las luces se filtra por las ventanas y Sky intenta cantar una de las canciones que se escuchan.

Termino de colocarle el lazo color rosa en su cabello y sonrío satisfecha con el resultado. Sky era una niña preciosa, su cabello café ondulado constrastaba a la perfección con su piel blanca y sus curiosos ojos color avellana. El parecido con John se acentuaba cada vez más con el tiempo, y no me cabía duda de que dentro de poco sería el vivo retrato de su padre.

Saco mi celular para poder tomar una fotografía, la pequeña sonríe en cuanto hago una seña para que mire a la cámara y en pocos segundos tengo su imagen capturada.

—Oh, pero que guapa saliste —Hablo con una sonrisa mientras le enseño la foto a Sky — ¿Verdad que eres guapa?

—Shi —Responde con una sonrisa que enseña todos sus dientes.

Sonrío tiernamente para después tomarla entre mis brazos. Era hora de bajar.

—Vamos abajo princesa, tu papi debe de estar esperándonos —Camino con Sky entre mis brazos hacia la salida de su habitación, cuando nos encontramos en el pasillo, me dirijo hacia la habitación de Kate en donde ella se está arreglando para avisarle que bajaré.

—De acuerdo —Responde ella sin abrir la puerta —Dile a John que en un rato bajo.

Tras darle una respuesta afirmativa, coloco a Sky en el suelo para después ambas dirigirnos hacia las escaleras rumbo al encuentro con su padre.

John se encuentra sentado en el sillón de la sala en una postura que revela que se está aburriendo.

—Esta princesa ya está lista —Hablo. John levanta la vista y en pocos segundos una sonrisa radiante se posa en sus labios. Camina los pocos pasos que nos separan y abre los brazos para recibir a Sky.

—Pero que hermosa estás —Responde, Sky corre hacia los brazos de su padre quien la recibe gustoso —Gracias por la ayuda —Habla ahora dirigiéndose a mí.

—No es nada —Respondo encogiéndome de hombros —Kate bajará en unos momentos —Informo.

Él asiente y tras dedicarle una sonrisa como respuesta me encamino fuera de la casa. La brisa me golpea el rostro y hace que mi cabello se revuelva ligeramente. Paso mis manos para acomodarlo mientras intento localizar a Will con la mirada.

Ambos habíamos decidido pasar las fiestas con John, es decir, siempre la pasábamos en casa de nuestros padres, siempre a excepción de esta. Queríamos pasarla a lado de las personas que también eran importantes para nosotros.

—Estás preciosa —Siento unas manos rodear mi cintura, sonrío como una tonta en cuanto Will deja un beso en mi mejilla.

Lo que había escogido para esta noche no era nada del otro mundo, era un vestido de color rojo vino, algo ajustado solamente en la parte del pecho y lo demás era totalmente suelto.

Will se coloca frente a mí con su habitual sonrisa y plasma un beso sobre mis labios.

—Tú tampoco estás tan mal —Respondo con aire burlón. Eso hace que él eleve una de sus cejas.

La verdad es que Will se veía bien con cada cosa que se ponía, hoy en particular, llevaba puesto un traje de color gris, su cabello se encontraba algo despeinado y se había afeitado, todo en conjunto hacía que se viera perfecto.

— ¿Esa es tú última palabra? —Cuestiona. Suelto una risa antes de negar.

—Era una broma, tú estás precioso igual —Mi comentario hace que sonría.

No decimos nada más, Will deja un casto beso sobre mis labios nuevamente y toma mi mano para encaminarnos hacia una de las tantas mesas que se encuentran desocupadas.

La velada trascurre tranquila, la música le da un ambiente relajado y cálido al lugar, las luces que se encuentran sobre nosotros junto con los faros con forma de muñecos de nieve y renos dan la iluminación ideal para que el ambiente se torne algo romántico. Todo estaba de maravilla.

John y Kate se encuentran cerca de nosotros, no se han soltado en todo lo que va de la noche e irradian amor a cantidades tremendas.

En la mesa que ocupábamos se habían sentado también Dann, Chloe, y Sky se encontraba en brazos de ésta última.

— ¿Estás segura que no quieres ir a casa de tus padres? —Me cuestiona Will, niego. — ¿Segura? Si nos vamos ahora llegaremos rozando la media noche. Justo para el brindis.

—Estoy segura, he pasado todas las navidades desde que tengo memoria con ellos, esta vez quiero pasarlas aquí ¿Tú quieres ir con tu familia? —Inquiero. —Si es así no hay ningún problema.

—Para nada —Responde. —Si quieres quedarte aquí, entonces me quedo contigo. Ya tendré tiempo de saludar a mis padres mañana.

Asiento con una sonrisa en el rostro. El tiempo parece volar con demasiada rapidez ya que en menos tiempo del esperado las campanas que anuncian la media noche se hacen sonar.

— ¡Feliz navidad! —Los gritos de los presentes no se hacen esperar. Cada uno se incorpora y en pocos segundos el sonido de las copas chocando contra otras llena el ambiente.

—Feliz navidad preciosa —Habla Will cerca de mi oído. Lo miro con una sonrisa antes de tomar su corbata y jalarlo hasta que nuestros rostros se rozan.

—Feliz navidad amor —Respondo antes de plasmar mis labios sobre los suyos.

WILLIAM

Anna suelta un quejido en cuanto entramos a la casa, se quita los zapatos en un movimiento brusco y los pobres acaban en algún lugar de la sala.

—Estoy muerta —Habla mientras deja los regalos que sostenía entre sus manos sobre la mesa. Suelto una ligera risa al ver su estado y me gano una mirada de reproche de su parte.

Ella comienza a subir los escalones para poder llegar a nuestra habitación, antes de que pueda dar el siguiente paso la tomo en brazos haciendo que ella suelte un grito de sorpresa.

—Oh Dios Will, vamos a caer —Dice ella mientras se aferra a mi cuerpo.

—No vamos a caer preciosa, tengo unos brazos muy fuertes. —La escucho reír y no dice nada más.



Marizacntk

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En el texto hay: boda, contrato, amor

Editado: 28.08.2020

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