Amor Prohibido

-11- Todo-

María.

- Tranquila cariño- me dijo la enfermera Amazona con una sonrisa- no esta fracturada, solo esta un poco fuera de lugar- la fuerte mujer me sujeto mi muñeca y de un movimiento, la colocó en su lugar.

Yo chillé mordiendo a Ted quién estaba totalmente materializado, él solo me palmeaba la cabeza.

La enfermera me vendo la muñeca y me explicó que debía meter en agua caliente la mano y luego en agua fría, luego vendarla solo de día y en la noche, dejar que oxigene.

Yo asentí atenta a sus palabras, le agradecí y me despedí cuando me recomendó un analgésico contra el dolor.

Ted y yo nos disponíamos a salir de la habitación, cuándo escuchamos las voces de los vampiros.

- ¿Dios santo pero es que no piensan dejarte respirar?

- Debería de darles una orden de alejamiento- comente molesta.

- Debemos irnos.

- Pero no quiero verlos ni en cuadros, debe de haber otra salida.

- Sí la ventana- dijo él a modo de broma y yo lo miré- ¿No pensaras...?

- Aja- dije levantandome para abrir el ventanal.

-¿Quieres morir?

- Relajate, se parkour.

- No- me detuvo Ted- tú no sabes parkour, María, sabes tragaur.

Le enseñe mi dedo medio e ignore sus palabras, no debe ser tan difícil, además estábamos en un piso dos.

Me subí al marco y Ted trataba de bajarme, tanta fue la insistencia en jalarme hacia adentro, que sin querer perdí el pie y caí de la ventana de espaldas.

-¡MARÍA!- Gritó Ted.

Yo solo gritaba con los ojos cerrados esperando el golpe, pero no pasó, no sentí nada pero aún así seguía en mis gritos tarzanicos sin abrir los ojos.

- ¡Oye, deja de gritar!- me ordenó una voz de chico bastante suave.

Me calle abriendo los ojos. No lo había visto en mi vida, sus ojos eran color amatista y el cabello lo tenía de un azul muy claro, dónde dos pares de cuernos adornaban su cabeza. El chico demonio me miró con fijeza,  pues había caído en sus brazos.

(o tal vez él me había atrapado)

-¿Estás bien?- me preguntó y yo asentí como niña pequeña sintiendome estúpida.

-¡Lisandro! ¡Gracias al cielo que la atrapaste!- exclamó Ted aliviado con una cara de casi entrar en colapso.

¿Lisandro? detalle bien al chico ¡Y oh santa cachuha!...¡Era él, el Lisandro del  que Ted me hablo con ojitos de cordero enamorado, el demonio de la fiesta!

- Gracias- me baje de sus  brazos  y Ted me abrazo materialzandose.

-¡No vuelvas a tirarte de una ventana nunca! ¡Nunca María!- En realidad, él me hizo perder el equilibrio, pero no iba a ponerme en rollo acusatorio, pues la "Brillante idea" había sido mea culpa.

-¿Querías matarte?

- No, quería huir...- Escuche a Simon llamandome como loco, por su cara, creo que también me vio caer- de él...adiós.

Y como si el diablo me persiguiese, comencé a correr hacia el estacionamiento, cruce como una bala los autos hasta llegar al puesto especial de bicis.

Al llegar me monte y pedalee como loca, pero sin éxito, pues Simon trotaba a mi lado...¡Sí, trotaba el muy capullo!

- María, por favor detente. Debemos hablar.

Lo ignore pedaleando mas fuerte, hasta llegar a la entrada de las residencias. Maldito circuito cerrado.

- Idénti...

- María Virginia Collins, humana casa #68-  interrumpí al ciclope atropelladamente.

- Simon Alexander Diatlov, vampiro pura sangre, Mansion vampyr #7

Simin Ilixindir diitliv, Vimpiri piri singri... Bah. Remedé a Simon en mi cabeza con enojo.

El ciclope nos dejo entrar y yo avance a todo pedal hacia mi casa.

- María, porfavor...odio verte enojada conmigo.

Frene en seco y lo encare.

- Adhemar tenía razón, volver  a buscarme fue un error- cite con mis palabras su hiriente comentario.

El batió su cabello frustrado.

- ¡Ya sé, lo siento maldita sea! Ese día tenía demasiados sentimientos encontrados...todo pasó muy rápido... Yo...



ANAILEC

Editado: 23.09.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar