Anomos: Sombras del espacio

4- Un hombre arruinado

Romu

4576 a.d

No, esto no podía estar pasando, ya me escuchara mi padre cuando esta basura acabe, apuesto que entre mi hermano y Gaikiri lograremos destrozar sus idioteces, pero cuando vi a Gaikiri ir al lado de Rowin sostener su mano y sonreír feliz, mi corazón se rompió en mil pedazo, en especial cuando vi a mi hermano respondiendo con la misma felicidad, esa no es la expresión de dos seres obligados, es la de dos seres que se adoran y aman.

Me gire a la joven Bashar y encontré su mirada.

- ¿eres como tu tío? – Ella no entendió – ¿puedes saber sus intenciones?

- ¡oh eso!, no sus intenciones, pero no es necesario una marca para ver que ellos se aman – repentinamente sentí que ya no respiraba y salí corriendo hasta llegar al jardín, el primer lugar donde traje a Gaikiri y nos convertimos en amigos.

- ¿príncipe? – me gire y encontré a la joven Bashar con cara de preocupación y un poco de pena – ¿tú la amas? – no negué nada no así falta tampoco afirmación – tienes suerte joven príncipe – la fulmine con la mirada – no me malinterpretes, pero vengo de un mundo donde todos se leen la mente, no te casas porque quieres a alguien, lo haces porque el futuro lo dijo o son compatibles para procrear una nueva generación poderosa, mi gente no piensa en amor, amistas o cualquier tipo de emoción, solo se conoce el honor, poder y estatus.

- sigo sin entender que tiene que ver tu estilo de vida con mi suerte – ella se sentó a mi lado en el suelo.

- conoces el amor, puede que no tengas a la chica, pero lo conoces y sufres es más de lo que yo o cualquiera en mi mundo tendrá nunca – me sentí un poco mal por la mujer.

- ¿tú tienes a alguien a quien amas? – ella me miro sorprendida – por la manera que describes a tu mundo, es como si no te gustara ser parte de él porque no puedes tener a quien quieres

- ¡Rayos! Príncipe tu eres mejor Bashar que yo – se quejó, pero en burla – contestando tus dudas, me gusta mi hogar solo ha estado perdiendo su dirección los últimos años, además en lo de querer a alguien, no, no tengo sentimientos por nadie, solo me preocupo de hacer mi trabajo, cuidar a mi tío que es la única familia que me está quedando.

- ¿no es extraño ser la sobrina del hombre al que le cuidas la espalda? – ella suspiro.

- al principio lo fue, pero ya me acostumbre y ahora es mi excusa para estar con él y que nada malo le pase.

- debes ser una excelente guerrera para trabajar como guarda espalda – ella se rio.

- excelente queda cortó, puede verme pequeña y frágil, pero es un error que muchos suelen cometer – no lo dudaba ni por un instante – vas a estar bien.

- lo dices por mi corazón roto – ella asintió.

- el tiempo cura todo, no digo que lo olvides pero va a mejorar – ella suspiro y me entrego un pequeño libro que caía en la palma de mi mano, delgado y forrado en cuero, con hojas blancas y escrito en su lengua – sé que no conoces mi lengua nativa, pero algo me dice que eres lo suficientemente inteligente para aprender y leer este libro.

- ¿qué es?

- el libro de la diosa Lin, es quien creo nuestro mundo, dentro están las sabias palabras que dejo a sus hijos, pero ya nadie cree en ella y se olvidaron de la verdadera razón para la que fuimos creados.

- ¿para qué fueron creados? – ella al fin sonrió.

- lo sabrás cuando lo leas, además sus palabras me dan consuelo en mis horas más difíciles, tal vez te ayude a ti ahora – se puso de pie y camino a la salida – mi marca es la premonición y acabo de ver un futuro muy lejano donde nos volveremos a encontrar.

- ¿el dolor se abra ido para entonces?

- no lo sé, pero sé que el Romu que se presentara ante mi será fuerte – se fue y me dejo en el jardín, no me sentía fuerte y dudo que un día me llegue a sentir merecedor de algo.

No soy nada más que el patético príncipe que todos odian y que claramente no se merece a la mujer de la que se enamoró.

- Romu – alce la mirada para encontrar a Gaikiri arrastrando a mi hermano por la mano, ambos estaba radiantes de felicidad – sabía que te encontraría aquí – me levante del suelo y como siempre fingí que todo estaba bien.

- ¿qué paso?, alguna buena noticia de la que quieran contarme – mi hermano rió como idiota y puso su mano en mi hombro.

- la mejor de todas, pero no te hagas el tonto sé que ya lo sabes y ahora ya puedo respirar tranquilo – Gaikiri se aferró a su brazo.

- lamento haberte preocupado, pero quería que fuera sorpresa y por suerte no me costó tanto convencer a tu padre – su amor es real y ahora me hace sentir como un idiota por no haber notado que había algo entre ambos.

- aun así quiero una explicación ¿desde cuando mi hermano y mi amiga se ven a mi espalda?

- lo siento Romu – se disculpó Gaikiri y sujeto mi mano – queríamos decirte, pero no conocíamos lo que nos deparaba el futuro asique preferimos callar hasta tener certeza que no habría daño.

- ¿por esto estabas tan preocupado cuando papa te contó lo de la prometida? – le pregunte a Rowin que asintió.

- me aterro la idea de que me apartaran de Gaikiri, te juro que estuve a punto de salir corriendo antes de que padre anunciara el compromiso – lo atraje y abrace.

- tienes lo que amas hermano asique agradece a los dioses que respondieron a tu petición.

- seguiré pidiendo por ti – lo agradecí, pero los dioses no responderán, porque él se llevó lo que amo.

- ¡Rowin! ¡Gaikiri! – grito el gobernador Troy desde la entrada del jardín – rápido aún hay muchos invitados que desean hablar con ustedes – me aleje de mi hermano y luego puse una mano sobre el hombro de mi amiga.

- felicidades a ambos, ahora vayan a dejar siego a los invitados con su radiante felicidad.

- ¿no vienes? – dijo Rowin.

- paso, será tu cumpleaños, pero ya sabes que no soporto las fiestas – el asintió y ambos se fueron.



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En el texto hay: familia, amor, amistad

Editado: 24.07.2020

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