Anomos: Sombras del espacio

18 - Búsqueda de sangre

504 d.d

Romu

Molesto e irritado detuve a Maes y lo enfrente. Debido al estúpido casco no podía ver la expresión que Maes estuviera haciendo y deseaba conocer su reacción, después de todo, el cuerpo no miente. Solté el aire que tenía contenido en mis pulmones.

- Solo quiero conocerte y conocer mejor Anomos, el tipo de gente y organización con la que me estoy involucrando, porque por años he visto morir lo poco que sobrevivió de mi mundo, fui traicionado, literalmente disparado y apuñalado por seres que creí confiar y tantas cosas de las que ni te imaginas, asique discúlpame si soy desconfiado pese a que ustedes no me han mostrado nada más que amabilidad y una oportunidad de regresar a la galaxia, en lugar de volver al agujero del que me sacaste.

- vaya, eres explosivo cuando te enojas - se soltó de mi agarre.

- no tienes ni idea, solo quiero dejar en claro que me ganare su confianza, pero por ahora solo la tuya es lo que me preocupa no del resto de Anomos, asique no inicies un juego para ponerme a prueba porque no lo jugare.

- bien, entiendo tu punto, no volveré a hacerlo, pero el único problema que hay entre ambos es que los dos somos desconfiados, tú quieres conocerme y el lugar que te encuentras para evitar un mal momento y yo quiero saber quién eres para evitar que mi hijo y familia salgan heridos por alguna negligencia de mi parte.

Él se alejó y retomo su caminar, suspire aliviado al menos llegamos a un punto de acuerdo entre ambos.

Emprendí el rumbo para seguirlo, pero un disparo golpeo el casco de Maes a un lado y tambaleo por la fuerza del impacto.

- ¡mierda! - corrí y lo sujete de los hombros evitando que cayera al suelo, lo cubrí con mi cuerpo.

Busque entre las personas que corrían por refugio al que disparo y no fue difícil encontrarlo, se acercaba y nos apuntaba con su arma.

- ¡Maldito Eme! – grito el hombre de cabello rubio sujeto en un moño en su nuca y su cara distorsionada por la furia. Se acercó a paso rápido luciendo el típico equipo pirata, chaqueta de cuero escarlata, pantalones oscuros, con su máscara blanca sin expresión atada a su cadera.

Disparo una segunda vez. Me hice a un lado arrastrando a Maes que aún lo sostenía de los hombros y esquivamos el disparo. Tome mi arma oculta en la parte baja de mi espalda, entre el pantalón. Apunte y dispare al hombre para cubrir nuestra retirada, pero el hombre se movía rápido y esquivo los disparos.

Empuje a Maes para correr, poniendo la mayor distancia posible con el pirata.

- ¿Qué ocurre? – le grite, mientras corríamos en busca de Tarik

- Venganza – dijo Maes, al verlo note una grieta en su casco.

- ¿Estas herido? - Maes llevo su mano y toco la grieta.

- No – disparos pasaron por nuestro lado – ¡mierda! - Nos agachamos y los láser pasaron por sobre nuestras cabezas.

- ¿Lo mato? - pregunte.

- ¡Estás loco!, matar a Bardo seria cruzar la delgada línea de paz tensa que mantenemos con ellos.

Asique este hombre es el famoso Bardo de quien escucho hablar, líder de los piratas, al menos eso se dice, en mi época los Forrus eran igual que mi pueblo, una monarquía.

- ¡El trata de matarnos! - le grite cuando un disparo paso muy cerca de mi cuello.

- No, el solo quiere matarme a mí – apenas vimos la casa verde corrimos rápido y entramos.

- ¡Ma! – grito Tarik, quien se arrojó a los brazos de Maes. Lo sostuvo con fuerza.

- Viejo, vete por lo túneles - el viejo asintió y se perdió tras la desgastada cortina – ten – me paso a Tarik, en realidad casi arrojo a mi pecho, asustado sostuve a Tarik en mis brazos – cuida de él con tu vida, la nave viene a camino, yo cubriré la retirada.

Maes no dudaba a la hora de actuar con rapidez y dar órdenes como un líder. Sostuve a Tarik fuertemente entre mis brazos mientras Maes se acercaba a la entrada, sacaba su arma y abrió la puerta para ver si el camino estaba despejado.

- Déjamelo a mí, tu casco está roto, un disparo más seria peligroso - le dije

Me acerque a él a esperar su respuesta.

- Descuida, no volverán a pillarme con la guardia baja, además, ellos no pueden saber que Tarik es mi hijo.

- Bien – dije.

Supuse que hablaba sobre esconder a Tarik para que no fuera usado en su contra, todos sabemos que una debilidad es sinónimo de muerte en esta galaxia, pero algo me decía que había otro propósito oculto en sus acciones.

Salimos, yo abría el camino cubriendo a Tarik con mi cuerpo y Maes cubriendo nuestra espalda. Me detuve de golpe cuando otros dos piratas cerraron el paso. Maes se quejó cuando se percató de que nos serraban el paso.

- Que sorpresa, la peste resurge de la basura y acompañado, por lo que veo – dijo un pirata alto y musculoso, usando su máscara sin expresión.

- Vaya, es justo lo que iba a decir de ti – dijo Maes girando a mi lado para hacer frente a esta nueva amenaza.

- el niñito encontró la voz, ¿quién lo diría? – dijo el pirata

- quien diría que lamento no haberte despedazado cuando tuve la oportunidad.

Borak, el hijo de Bardo, el príncipe pirata. No había que ser un erudito para darse cuenta de que ambos se conocían y lo mucho que se odian.

- ya la perdiste, ahora es mi turno de que pagues por robarte a mi hermana – Maes disparo al pirata y dio en la máscara que salió volando de su sitio.

Oh rayos, no puede ser...los rasgos del hombre, son como cualquier pirata, cabello rubio y ojos claros, estos son azules y piel tostada, pero lo que llamo mi atención es que entendí a que se debía su rivalidad y entiendo porque Maes no quiere que estos hombres sepas de la existencia de Tarik.

- ¡Eres pura mierda! – grito el pirata furioso, sacándome de mis pensamientos.

Me prepare para sacar mi arma y disparar, pero una roca golpeo la cabeza de Borak, con un quejido se llevó la mano a una herida sangrante. Cayó una segunda piedra y luego la siguió una lluvia de escombros sobre ambos piratas, que no tuvieron otra opción que buscar refugio.



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En el texto hay: familia, amor, amistad

Editado: 24.07.2020

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