Aprender a perdonar

CAPÍTULO 2

CAPÍTULO 2

Como el cumpleaños del amigo de Thomas es a las tres de la tarde primero quise pasarme por la oficina, ya que hoy apenas es jueves y es día laboral, voy a estar llegando a casa a las doce del medio día para comer con mi hijo y después reposar para luego cambiarnos e irnos al cumpleaños de Carlo, Thomas estaba súper emocionado en la mañana diciendo que no esperaba el día que llegue su cumpleaños para tener su propia fiesta.

Entro a la empresa y muchos de mis empleados me dan los buenos días, otros me saludan cordialmente. Camino a las escaleras y las subo con tranquilidad, este edificio es de dos pisos así que no hay problemas en subir las pocas escaleras, es de dos pisos pero el lugar es muy amplio para mayor comodidad de mis trabajadores. Llego a la segunda planta que es en donde está mi oficina, encuentro a Inés súper irritada hablando por teléfono con alguien, la saludo con la mano y sigo mi camino hacia mi oficina, entro y voy directo hacia mi escritorio para encender la computadora, mientras tanto escucho que tocan la puerta.

—Adelante— digo e Inés entra a la oficina todavía con el ceño fruncido.

—Buenas días— se sienta en una de ellas sillas que se encuentran delante de mi escritorio.

—Buenos días Inés— le sonrío— aunque al parecer no son tan buenos para ti.

—Esta es la clienta más irritante con la que me ha tocado hablar— dice— quiero que celebren mi cumpleaños, y que todo convine con las joyas que mi papi me comprará, quiero que esto sea de este, que esto sea de otro— cambia su voz a una chillona—sabrá Dios quién es el papi— suelto una carcajada.

—Cálmate— le digo cuando logro recuperar mi compostura— si vuelve a llamar pásamela a mi o en todo caso concierta un cita conmigo yo trataré con ella.

—Enserio harías eso por mí— me mira ilusionada. Dramática.

—Si, ahora vuelve a trabajar— le digo poniendo la contraseña a mi computadora.

—¡Gracias, gracias, gracias!— dice para después salir la oficina.

Mi empresa hace todo tipo de decoraciones, hay una parte que se especializa en decoraciones para fiestas y eventos, otras en decoración de interiores en esa parte estoy yo por que eso es lo que me gusta.

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Después de pasar la mañana metida en mi computador, a las once y media de la mañana tomo mis cosas y salgo de mi lugar de trabajo, cuando paso por la oficina de Inés me despido con un ademán que ella responde con una sonrisa. Cuando estoy en el estacionamiento busco mi auto y subo en él para ir al colegio de Thomas que no me toma más de quince minutos, bajo del auto y veo a algunas madres esperando a que despachen a sus hijos, no soy la típica madre que congenia con todas las madres de donde está su hijo, aunque no lo digan hay muchas que me juzga con la mirada por ser madre soltera lo sé desde el primer día que traje a Thomas a clases hace ocho meses, solo me llevo con algunas.

—Hola Maddie— sonrío al escuchar la voz de Isabella saludándome, ella también es madre soltera y es un amor de persona.

—Hola Isa— la saludo dándole un corto abrazo—¿Cómo estás?

—Bien, ¿tú cómo vas?— pregunta.

Cuando voy a responder escucho en timbre anunciando la salida de los niños, segundos después vemos cómo una gran cantidad de niños sale corriendo al encuentro con sus padres, veo a Thomas y a Cecilia la hija de Isabella venir hacia nosotras.

—¡Mami!— gritan al unísono haciéndome sonreír.

Me pongo de cuclillas para recibir a Thomas que viene directo a mis brazos.

—¿Cómo estás mi amor?— pregunto dándole un beso en la coronilla.

—Bien mami— responde aún abrazado a mi— te hice un dibujo, te lo mostraré cuando estemos en la casa mamá.

—Está bien mi amor— beso su regordeta mejilla— despídete de Cecilia.

—Adiós Ceci— se acerca y besa su mejilla en un beso tronado haciendo que Cecilia se sonroje.

—Adiós Thommy— dice la niña tímidamente.

—Nos vemos después Isabella— le doy un corto abrazo y comienzo a caminar hacia el auto con Thomas de la mano.


 


 

 



Lisa Dolly

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En el texto hay: tristeza, abandono, romance

Editado: 01.08.2020

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