Aqua Ignis |werner & Mia|

Capítulo 17

Mia:

Mis ojos se sentían pesados y cuando por fin logré abrirlos la luz del día logró que los cerrara nuevamente, no sé dónde estoy ni que pasó, pero muerta por la intriga me obligo a despertar.

Luego de un leve mareo, intenté analizar todo, fijarme en cada detalle para saber en dónde estoy.

Es la capsula en la que llegamos a "Sorum"

— ¿Iam? —susurré inconscientemente.

¿Por qué carajos susurré su nombre?

Fue suficiente para que todo lo que pasó volviera como un huracán a mi memoria: el bosque, el demonio, el lobo negro, la mordida y yo desangrándome y viendo a Iam antes de desfallecerme por completo.

Me removí en la cama, pero el intenso dolor en mi pierna me lo impidió.

— Hey no. No te muevas —esa voz hizo que me quedara inmóvil.

¿Te invoque? —pregunté como si pudiera escucharme.

Por alguna razón levantó una de sus cejas antes de hablar.

— Vuelve a recostarte, puedes lastimarte. —su voz es suave, pero intenta ocultar su preocupación.

Lo observé mover varias cosas que sinceramente no sé que son.

— ¿Qué pasa? —bueno, puede que lo haya visto demasiado. Que no tenga una camiseta puesta no es mi culpa.

Exhibicionista.

Mi atrevimiento plantó una sonrisa en su rostro justo después de mis pensamientos. Estaba muy confundida, pero no dejaría que mis hormonas le hicieran creer que estaba ganando.

Como no le contesté y sabe que no lo haré continuó con lo que hacía y de un momento a otro empezó a quitarme la manta que traía encima y fue entonces cuando noté que solo tenía una camiseta puesta, más específicamente la camiseta que le faltaba, por suerte tenia mangas.

— ¡¿Qué haces?! —yo estoy casi desnuda y él trata de destaparme ante sus ojos. Esperen.— ¡¿Quién me cambio?!

— Tranquila, —levantó por unos segundos sus manos en señal de paz— solo quiero ver como siguen tus puntos —dijo mientras que en ningún momento quitaba sus ojos de los míos— ¿Qué pensabas? —arqueó una de sus cejas.

— N-a nada —¿Acabo de tartamudear?

Su sonrisa no hacía más que agrandarse cada vez más. Dejé que hiciera lo que tenía que hacer y traté de no seguir acabando con mi dignidad.

— Daniel insistió en cambiarte, no quería que nadie más que él lo hiciera. Acepté solo porque dijo que te molestaría que no fuera él, y como es tu hermano... —por un momento me dio la espalda. No quiero ni imaginarme la escena de mi hermano discutiendo sobre que él debía desvestirme— Te dolerá un poco, pero debo hacerlo. —avisó con una mueca mientras sacaba alcohol de un estuche.

Asentí.

Me hubiera avergonzado mucho si Iam llegaba a ver... mis cicatrices.

— Creí que habías traído doctores de tu manada. —Clave mis uñas en el colchón.

Créanme cuando digo que el alcohol quema tu piel.

— Sí, —suspiró al ver mi dolor reflejado en mi rostro— lo siento. A mí también me duele, pero supongo que no tanto como a ti.

Es un hombre lobo verdadero. Claro que no le duele tanto como a mí, yo... estoy rota.

— Entonces ¿Por qué no me está ayudando uno ahora mismo? —suelto un gruñido por el dolor provocando que se detenga— No te detengas, termina de una vez. —dije rápidamente.

Dudoso siguió acercando también unas gasas.

— No traje ninguna mujer. —Apuesto que en su mente esa justificación era demás de obvia— No iba a dejar que esos lobos te pusieran una sola mano encima, y sé que no te gusta que te toquen. —Su ceño se frunció notablemente cuando habló y el tono de su voz disminuyó bastante en la última frase, casi como un susurro— Le pedí a uno de ellos que me dijera que hacer. —Reí involuntariamente.— ¿Por qué te ríes? —una sonrisa torcida iluminó su rostro contagiándose de mi risa. Me detuve porque me reía muy fuerte— No te detengas, tienes una risa muy bonita. —mis ojos se clavaron en los suyos, lo dijo de una manera tan dulce... y sus ojos me miran de una manera tan bonita que no pude evitar sonreír.

Y de pronto de la nada luego de sonreírle a mi mente volvió aquel ultimo recuerdo de él logrando entrar a mis pensamientos y hablarme, establecer un link.

— ¿Te volviste médico para que no me tocaran? —Me burlé, aunque enserio se lo agradecía internamente.

Estas cosas no son comunes viniendo de él. Es el Alfa Black y supuestamente "no tiene sentimientos", por lo que no me sorprendió que sus mejillas se sonrojaran.

Cuando acabó con mi herida nuevamente traté de levantarme cuando él volteo a dejar todo en su lugar.

Mi pierna dolía mucho. Si tan solo pudiera transformarme no me costaría tanto caminar, como loba soy más fuerte.

Al primer paso mi pierna no respondió adecuadamente y terminó doblándose. Cerré los ojos para esperar el golpe, pero no llegó nunca porque Iam lo notó y me atrapó.

— Te dije que no te levantaras.

Ni si quiera sé como por mi mente paso el hecho de que el no notaría que me levanté.

— Puedo hacerlo —puede que lo haya dicho muy brusco.

Aun así, no me soltó.

Cuando estaba a punto de protestar sus ojos chocaron directamente con los míos. Aunque creo que fueron los míos los que chocaron directamente con los suyos y esa mirada me dejó notar su preocupación, aunque no entendía porque la sentía.

Vacilé un poco.

— ¿Qué es lo que tanto te preocupa? —susurré.

Hubo un pequeño silencio.

— Que me odies, y fue lo primero que conseguí. —me quede inmóvil por su repentina respuesta, provocando que él desviase un segundo su mirada hacia mis manos que lentamente se posaban en sus brazos.— No quiero perderte.

Pude sentir en un segundo como esa simple palabra logró atravesar esa gran muralla que me esforcé en construir a mi alrededor, ese muro que procuraría evitar que los demás volvieran a lastimarme.

— ¿Por qué lo dices?

No puedes perder algo que no es tuyo.



Solange

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En el texto hay: hombreslobo, amor, aquaignis

Editado: 14.01.2021

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