Aqua Ignis |werner & Mia|

Capítulo 19

Narrador Omnisciente:

— ¡Apáguenlo ya!

Todo el campamento estaba prendido en llamas.

Werner esquivaba como podía todo lo que se atravesaba en su camino.

En el centro la encontró. La cápsula parecía casi hecha ceniza entre el humo, pero sus paredes aún no sucumbían. Black aún no entendía, nada de lo que había a su alrededor era inflamable, ni siquiera los mismo bosques. Todo era mágico.

Los chillidos del Grifo sobrevolando el campamento con su cazador lo sacaron de su trance.

Trató de abrir la puerta, pero esta quemaba. La primera vez que sentía al fuego quemar su piel.

Se echó para atrás en sorpresa, pero no podía detenerse. Debía llegar adentro, ella estaba allí en medio del fuego.

Había mucho ruido en el interior. Tanto que podía escucharse atreves de los gritos y bullicio del alrededor.

Lo intentó otra vez aguantando el dolor. Incluso Iam tomó su cuerpo. Pero nada lograba derribar aquella cápsula. Mataría a esas hadas.

— ¡Math! —rugió con todas su fuerzas.

El cazador volteó luego de acabar de aterrizar.

— Has que tu bestia la derribe. —Math frunció el ceño sin entender ¿Por qué no lo hacía el mismo?— ¡AHORA!

Sin esperar un segundo más, con una seña de su amo la bestia empezó a batir sus alas mientras corría hacia la cápsula para tirar la puerta. Justo al momento en que Black giró su cuerpo, el grifo pasó por frente suyo logrando su cometido.

Ella estaba allí arrodillada en el frío suelo a pesar de las llamas, mirando algún punto en la pared. Solo bastaba ignorar el desastre en la habitación para notar ese enorme hoyo en el techo.

El Alfa inmediatamente extendió sus grandes alas provocando una enorme sombra en la habitación que hizo que Mia dejara de mirar a la nada. Pronto Black provoco el viento suficiente para disipar el humo que asfixiaba en la capsula.

En un inesperado movimiento, su Luna se levantó del suelo y como si supiera que el rey estaba a sus espaldas corrió hasta él haciendo que la protegiera con sus alas tan negras que podrían confundirse como una consecuencia natural del fuego. Ella no pensó dos veces antes de correr hacia él Alfa, posiblemente porque sabía que con él estaba a salvo y ese era uno de los momentos en los que se sentía más vulnerable y patética.

Por algo que no creyó que sería para tanto provocó que su hermano volviera al pasado, un pasado que fingía haber dejado atrás, pero ella sabía que aun le dolía talvez más que a ella. Daniel siempre fue ese peso que equilibraba su balanza y jamás se había alejado tanto de él al punto de sentir ese vacío en el pecho, no recordaba la ultima vez que se sintió tan débil.

Mia sabia que su hermano estaba lejos, lo sabia por que lo sentía, o mejor dicho porque no lo sentía. No había conexión alguna entre ellos, se había roto.

— Tu pierna...

En ese momento la joven Aqua Ignis levantó la cabeza dándose cuenta de lo cuan cubierta estaba por las alas del mitad demonio que ni siquiera podía ver el techo de la capsula, estaba completamente impresionada, pero rápidamente bajó la mirada para encontrarse al lobo sosteniéndola de tal manera que no chocaban sus pies contra el piso ni su cuerpo estaba tan pegado con el del Rey, era obvio que Werner los había encerrado en sus alas y la había alejado de todo he incluso se había preocupado en un segundo porque no lo tocara más de lo que ella quería.

— Mia. —la llamó de nuevo.

Y al fin ella notó que la herida que no debían curar en su totalidad había desaparecido y fue su hermano quien lo hizo antes de desaparecer.

¿Cómo explicaría todo eso ahora? ¿Cómo recuperaría a Daniel?

— No-no lo sé. 

La miró ocultando su nerviosismo por creer que la perdería de nuevo y frustración por no poder entrar en su mente. Habían dado un paso atrás de nuevo.

— ¿Tu hermano?

Silencio.

— Alfa, está todo controlado.

— No se acerquen a la capsula. —su beta no contestó porque sabía que no era necesario y que Werner tampoco iba a escucharlo más.

— No lo sé.

El corazón de su Luna iba tan rápido que provocaba que él también sintiera lo que ella sentía. Así que lentamente se acercó, pero no fue necesario que lo siguiera haciendo porque ella misma se hundió en su cuello dándole el permiso de tocarla.

Solo bastaba ignorar el desastre en la habitación para notar ese enorme hoyo en el techo

 



Solange

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En el texto hay: hombreslobo, amor, aquaignis

Editado: 14.01.2021

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