Aquel amor que casi me llegó a matar.

35

—Oh cariño no—solté una de las risas más falsas del mundo—Soy una colega de Jonathan, pero tuvo que salir de emergencia.

Con el poco tiempo que tenía enfrié mis pensamientos y lo único que sabia era que tenia que sacar partido de esta situación.  

—Oh disculpa—hablo la mujer de nuevo—¿Podríamos dejar estos papeles con usted? y se le podría decir que es de suma importancia que los firme.

—Claro que sí, lo que sea por ayudarlo en estos momentos tan duros—respondí tratando de que aquella mujer me diera más información.

—Completamente de acuerdo señorita—dio un pequeño suspiro—Dar un hijo en adopción nunca será fácil.

Sentí como un balde de agua fría cayó encima de mí ¿Adopción? Jamás me imagine algo de eso, lo peor es que el me juro que ese hijo no era de él, y ciegamente mi corazón le creyó una vez más.

Aunque la culpa fue mía por creerle al mismo hombre que dijo que me amaba, pero me dejo plantada el di de bodas.

—Así es, es una situación algo grave—hubo una pequeña pausa—Pero lo que sea mejor para la criatura.

—Coincido completamente con usted—me sonrió.

La mujer se fue sin embargo me pidió una y mil veces mas que era de suma importancia de que Jonathan firmara esos papeles de inmediato de igual forma yo le pedí que dijera que simplemente recibí los papeles para no incomodar a los padres den bebe, ella accedió rápidamente.

Ya sola trata de procesar toda la información que había obtenido.

—Es un hijo de puta—hable—¡Realmente es un hijo de puta!

Me senté en el sofá y me daba unos pequeños golpes en la cabeza tratando de encontrarle sentido

—Te hare caer imbécil—corrí hacia las escaleras—Te hare caer.

Entre de nuevo a la habitación donde tenia todas mis partencias guardadas, revisé cada cajón, cada repisa, cada parte del armario hasta que lo encontré.

—Aquí estas—tome aquel vestido lila de la fotografía—Tú serás un complemento para el gran día.

Acomode el pequeño desastre que cree debido a la búsqueda del vestido, tome mis cosas y deje la carpeta en la mesa y la mire fijamente.

Tengo que hacer algo con esa carpeta si no mi plan podría no resultar, si el se entera que ya se todo lo de la adopción esto no saldrá como yo deseo.

Lo llame y como era de esperarse me respondió la llamada a la primera.

—Hola Jonathan—di una pequeña risa—Perdón por llamarte.

—No te preocupes Kat, desearía poder haber despertado a tu lado, pero surgió una emergencia—dijo desde el otro lado del teléfono.

—Lo entendió solo quería decirte que ya me voy—hubo una pequeña pausa—Pero una mujer vino con unos documentos y me dijo que era de suma importancia que firmaras ya.

—¿Unos papeles?—note su nerviosismo--¿Dijo algo? ¿Solo los dejo y se fue?

“Ya se todo pedazo de imbécil y no sabes cómo deseo verlos caer” pensé.

—No, fue muy reservada, solo me los dejo y me pidió que dejara ese recado—responde a sus preguntas.

—No tengo idea de que se trate—me mentía de nuevo—Cuando llegue a casa lo revisare.

El me pidió, mas bien casi me rogo que me quedara, que no tardaría mucho más, que podíamos pasar la tarde juntos y que después el cocinaría para mi, pero le dije que también yo tenia unas situaciones que atender.

—Solo una cosa más—dije antes de colgar.

 —¿Qué pasa?—pregunto.

—Te amo—ahora era la que yo mentía, pero no hubo una respuesta inmediata—No tienes que decir lo mismo, se que aun estamos comenzando de nuevo.

—Kat yo—dio un suspiro—Jamás deje de amarte.

Solo reí al otro lado de la línea, le dije unas cursilerías más y colgué. “El paso dos de mi plan ya está listo” pensé mientras una enorme sonrisa se dibujaba en mi rostro.

 

 

 

 

 



Enrique Salazar

#138 en Joven Adulto

En el texto hay: drama, dolor y amor, decepción

Editado: 19.08.2020

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