Auro

CAPÍTULO XXI

Me encontraba atrapada en el salón de clases sin saber qué hacer. Por un lado estaba Auro esperándome para escapar por la ventana y por el otro estaba Matthew intentando entrar por la puerta. Me sentía acorralada, tal como la débil presa que Auro siempre dijo que era. Lo peor de todo era que no sabía cuáles eran realmente las intenciones de ninguno de los dos. Lo que había escuchado unos minutos antes en el campo me había impresionado demasiado como para ignorarlo. Además, al ver a Auro tan lleno de odio no pude evitar desconfiar de él también.


 

—Decídete antes de que el idiota rompa la puerta o nos alcance por la ventana —me apresuró Auro.


 

—No... No iré con ninguno de los dos.


 

Intenté alejarme de Auro, pero era estúpido el solo intentarlo debido a que estábamos encerrados en el mismo lugar y yo no tenía escapatoria. Caminé de nuevo en dirección a la puerta en un intento de guardar distancia con Auro, hasta que

de pronto escuchamos como Matthew entraba al salón con desesperación. Al parecer había logrado forzar la cerradura de la puerta mientras yo me debatía sobre qué hacer. Entré en un ataque de nervios y me paralicé por completo, quedando a medio camino de la puerta y totalmente indefensa ante Matthew.


 

—Zoe —me dijo y después tomó ambas de mis muñecas con sus manos, mientras acercaba su rostro al mío—, si llegas a hablar algo de lo que escuchaste te juro que las cosas se pondrán muy mal y vas a desear no habernos conocido nunca. No tienes ni la menor idea de en qué acabas de meterte por escuchar demás.


 

—Lo suficiente para saber que están vinculados a Akim —respondí en un intento de mostrarme valiente, después volteé a ver a Auro—. Los dos. Y en serio lo lamento por ti Auro, pero el agente Coleman va a saber todo esto.


 

Matthew inmediatamente al escucharme tomó con más fuerza mis muñecas y me pegó a su cuerpo bruscamente para comenzar a gritar en mi cara.


 

—No vas a hablar ni una sola maldita palabra, Zoe... —su voz se vió interrumpida de repente, cuando Auro lo separó de mí con un empujón y después se colocó delante mío para impedir que Matthew siguiera atacándome.


 

—Cierra la boca.


 

—Anda, Auro defiendela para ganarte su confianza y después llevártela a la cama. Es lo que haces con todas, ¿no es así? Te aprovechas de tu imagen de "chico malo" del colegio pero en realidad no matas ni a una mosca.


 

Auro se acercó a él y lo tomó de nuevo por el cuello de su camisa, empujándolo con enojo hacia la pared del salón. Yo cerré mis ojos con fuerza rogando internamente que no comenzaran a golpearse en frente de mí. Yo era tan sensible con todo lo relacionado a la violencia, los golpes y la sangre que definitivamente no soportaría ver como se golpean a muerte. Además, las cosas que salían de las bocas de ambos eran muy hirientes.


 

—¿Que no mato ni a una mosca? ¿Qué tal si comienzo contigo, eh? Estás colmando mi paciencia, Matthew y créeme que no voy a resistirme más estas inmensas ganas de partirte la cara.


 

—Papá lo sabrá y toda su gente se irá sobre ti.


 

La escuela cada vez estaba más vacía, no había ni una sola persona en el pasillo, por lo que nadie ahí podía darse cuenta de lo que estaba pasando. Me harté de la situación y con lágrimas en mis ojos corrí hacia la puerta intentando escapar, sin embargo, Matthew la cerró con fuerza y obstruyó mi paso con su cuerpo.


 

—No vas a irte, Zoe, ya estás dentro de esto. Así que sí, sí somos unos mafiosos, sí estamos relacionados con Akim, sí somos hermanos y probablemente también somos los peores tipos con los que vas a toparte en toda tu inocente vida. Ahora que lo sabes no puedo dejarte ir.


 

Podía notar a Matthew acercándose peligrosamente a mí a través de mis ojos llorosos. Era una completa pesadilla, escuchar que después de todo, las suposiciones y rumores eran ciertas. No me sorprendía de Matthew en absoluto, pero de Auro, eso era doloroso. Sentía como mi corazón se arrugaba tratando de asimilar que el chico que ante mi vista era perfecto, terminó siendo el fuego del que tanto me advertían que me quemaría. Dolía mucho por alguna razón. Tal vez me había hecho muchas ilusiones con él, pensando estúpidamente que solo era un chico que pretendía lucir frío, pero que en realidad, por dentro era cálido.


 

Alcé la mirada y me topé con sus malditos ojos celestes hipnotizantes observándome con lástima. Su rostro seguía serio y sin expresión, pero su mirada lo decía todo. Era una mirada de lamento, como si quisiera disculparse conmigo pero su orgullo no se lo permitía y además, no haría nada al respecto.


 

—Por favor —les supliqué entre lágrimas—, no diré nada de lo que vi ni de lo que escuché, solo déjenme ir. Prometo que al cruzar la puerta me olvidaré de ustedes, no volveré a buscarlos, no volveré a hablarles, ni siquiera volveré a mirarlos. Solo dejenme irme ya. Lo único que intentaba era disculparme con Auro y tratar de explicarle que las cosas con el agente no eran cómo las estaba pensando.


 

Auro bajó la mirada hacia el suelo. Esos ojos llenos de lamento seguían ahí. Se acercó lentamente a la puerta y la abrió invitándome a salir sin mirarme a la cara. Matthew intentó impedirlo, pero Auro puso una de sus manos en el pecho de él para evitar que siguiera avanzando.


 

Salí por la puerta limpiando mis lágrimas y respiré aliviada una vez que ya estaba afuera. Aún así, el dolor en mi pecho seguía ahí.


 

—Zoe —me llamó Auro tratando de alcanzarme—, hay un par de cosas que necesitas saber.


 



Gabe Merin

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En el texto hay: misterio, mafia, badboy

Editado: 18.12.2020

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