Bésame

Capítulo 6

Con el dorso de mí mano limpie el resto de agua mezclado con saliva que había quedado alrededor de toda mí boca. Tape la botella y la dejé a un lado.

— Oliv ¿Estás bien?— Si lo estoy, estoy bien pero bien impactada.

— ¡¿Por qué hiciste eso?! — Trato de no sonar alterada pero es imposible.

— Quería hacer algo distinto, algo que jamás haría. Además tú preguntaste si habíamos roto algunas reglas.

— ¡Exacto!. Quería que rompieran reglas, ¡No tú himen! — Grito exasperada, me lanzó sobre el pasto quedando recostada.

Me sentía una pésima amiga en estos momentos, jamás debí perderla de vista en la noche. Sophie era como un conejito en una jungla repleto de leones que anhelaban con clavarle los dientes, y yo era el jaguar que la protegía, lastimosamente este jaguar se distrajo por un momento y lograron enterrar los dientes en ella. No debo sentirme mal, no es mí culpa ¿Cierto?.

— Cuéntame exactamente cómo pasó este desastre — La escucho gruñir pero pesé a eso empieza su relato.

— Todo empezó cuando comenzaste a hacer una competencia con el chico de los lentes, tú solo tomabas y tomabas, y yo me aburrí. Comencé a explorar toda la fiesta hasta que me lo encontré, charlamos un poco, bebimos, reímos, nos besamos, una cosa llevo a la otra. La verdad no recuerdo casi nada, solo que desperté en un motel con un dolor horrible y luego salí corriendo a mí casa. No tenía el coraje de verlo a la cara después de eso.

Cubrí mis ojos con mí brazo. Eso había sido lo peor, y en parte si era mí culpa, la descuidé dos segundos y cometió una locura.

— ¿Qué tenías en la cabeza, Sophie? Hiciste una completa estupidez.

— Tú primera vez tampoco fue tan especial, ¿Por qué te molesta qué la mía fuera así?.

Levanté mí espalda quedando de nuevo sentada, la miré directo a los ojos — ¡Se suponía que tú primera vez tenía que ser mágica en honor a la mía!. Además, el chico era mí novio, no uno que conocí hace poco tiempo— Sophie entrecerró los ojos— ¡Está bien!, era un amigo pero lo conocía desde hace años. Sin mencionar que yo recuerdo todo a la perfección.

— ¿Cuál era el nombre del chico?

¡Mierda!. ¡Vamos, Olivia, piensa!.

— ¡Antonio!

—No.

Piensa, Olivia, piensa.

— Marcos.

— No.

— ¿Walter?

— No lo sé. Tú recuerdas todo a la perfección — Se encogió de hombros, se levantó y comenzó a caminar lejos de mí. Había ganado está conversación.

— ¡Sigo pensando que hiciste una locura! — Grité aunque ya estaba lejos sé que me escucho.

💋💋💋💋
 


 

Examiné con cuidado cada una de las máscaras. Al final me decidí por la de un hombre lobo.
 


 

— ¿Sigues castigada? — Asentí en señal de respuesta — ¿Por qué sigues aquí?, ¿No te preocupa que John le diga a tus padres?.
 


 

Meto la máscara a mí canasta y sigo mirando cada uno de las pinturas de cabello — ¿Recuerdas la última vez que vinimos aquí? — Ella afirma con un sonido nasal — Le jugué unas bromas a mis padres y dejé que toda la evidencia apuntará a John, debido a eso ahora estudia en un colegio parecido a un internado, pasa clases toda el día hasta las seis de la tarde.
 


 

Mí teléfono empieza a vibrar en mí pantalón, lo sacó de inmediato y veo que se trata de mí madre.
 


 

¿Dónde estás?— Habla apenas contesto.
 


 

— Depende.
 


 

— ¿Cómo qué depende?.
 


 

— ¿Estás en el trabajo?.
 


 

— Si, Olivia.
 


 

— Entonces estoy en la casa — La escucho suspirar pesadamente.
 


 

— Estoy de ida hacía allá, no saque llaves y llevo compras, por lo tanto quiero que estés atenta para que me abras la puerta. Llegó en quince minutos.
 


 

Cuelga la llamada y comienzo a ponerme nerviosa. Le doy la canasta a Sophie, guardo mí teléfono y antes de que ella pregunte que sucede habló — Tengo que irme. Comprá todo eso — Señaló la canasta que trae dos máscaras — Y dos maniquís, llévalos a mí casa en la noche, lo dejas en mí habitación — Y salgo corriendo antes de que logré articular una palabra.
 


 

Corro lo más rápido que mis piernas me lo permiten. Gracias a Dios la tienda está a dos cuadras de mí casa, por lo tanto mí recorrido no tarda más que doce minutos. Me detengo en la esquina de mí cuadra para tomar un poco de aire. Mis piernas duelen y no creo que me permitan dar un paso más.
 


 

Estoy apunto de volver a retomar mí camino pero veo el auto de mí madre pasar. ¡Mierda!. En este momento solo me queda una opción, miró hacía mí izquierda y veo la barda. Suspiró rendida, con ayuda de un árbol logró subir a la barda trasera. Una vez me estabilizó comienzo a caminar lo más rápido que mis piernas me permiten.
 


 

Por suerte la primera casa la paso tranquila debido a que nadie la habita, en la segunda, un perro chihuahua me ladra sin parar lo que me hace que me ponga un poco nerviosa y casi caigo. Solo me faltaba una casa, y lastimosamente en esta sí hubo gente.
 


 

— Que cosa más hermosa — Ignoró el comentario del viejo pervertido y sigo mí camino, sin duda fue un mal día para usar falda.
 


 

De un salto bajo de la barda y corro a la puerta trasera, por suerte siempre la dejo abierta. Me adentro rápidamente, sacó la llave de mí mochila, una vez las obtengo lanza  todo sobre el sofá y abro la puerta de manera rápida.
 


 

— Lo siento, estaba en el baño — Sonrió de manera inocente al ver la cara enojada de mí madre. 
 


 

💋💋💋💋


 

Ya he dejado todo en tu habitación.
 


 

Leo el mensaje de Sophie y sonrió. Dejo el celular sobre la mesa y sigo comiendo mientras observó a John. Sí supiera lo que le espera. Espero a que mí padre terminé de comer y me levanto a la velocidad de la luz. 
 



Nefelibata

Editado: 27.09.2020

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