Bésame

Capítulo 18

Tal vez fue su gesto tan sincero, quizás sus palabras que lograron que mí corazón se aceleré, o la fortaleza que me brindaron sus brazos cuando quise romperme, puede que haya sido el olor tan fresco que portaba. O simplemente fue él.

No sé que me sucedió, solo sé que en ese instante mí determinación se fue por la cañería y mí decisión de ir a aquel lugar pese a cualquier cosa, se fue a la basura.

Solo bastó sus palabras, sus brazos, solo bastó él para que cambiará de decisión.

Y lo odiaba.

En cierto modo odiaba que él haya logrado que aceptará, porque eso no era bueno ¿Qué significa?, ¿Por qué cada vez qué estoy cerca de él no puedo evitar mirarlo sin que me parezca una de las cosas más bellas que he visto?. Tal vez me lanzó un hechizo o es muy bueno en el arte de la manipulación.

No lo sé.

Solo sé que terminé aceptando y disculpándome con Steve por haberle echo perder el tiempo. Y realmente agradezco que no se haya molestado, porque en este momento, de alguna forma, él es una de las pocas cosas reales en mí vida. Algo que está cien por ciento sin mentiras.

Y justo ahora, por desgracias de la vida, me encuentro en los vestidores de mujeres, amarrando las agujetas de mis zapatos para salir a educación física, y no se porque, pero algo de mí me dice que esto no terminará nada bien.

—¡Más rápido, chicas!. No tengo todo el día.

Grita el profesor desde afuera.

Me levanto del banco y camino hasta salir a la cancha del exterior. El olor a grama fresca mezclado con la humedad de la tierra, se hacen presentes.

La cancha es amplia, a ambos costados hay graderías donde ya se encuentran sentados algunos estudiantes. Camino hasta ellos y me siento en la orilla, lejos de todos, porque para ellos aún soy la pobre chica que sufrió un accidente y se dedican a observar con lástima.

El profesor observa su reloj y suspira frustrado al ver que aún faltan varias chicas. Pese a la ausencia de la mayoría, comienza la clase.

Nos explica que hoy practicaremos béisbol para variar un poco de lo común. Nos explica las reglas básicas, nos cuenta su larga y aburrida historia para luego decirnos que practicaremos como batear de forma correcta sin matar a nadie en el intento.

Como si fuera difícil...

Manda a dos chicos a que vayan por los materiales. Tres minutos después vuelven con tres bates, un guante de cuero a y cuatro pelotas.

Con un aerosol blanco que saca de su cangurera, dibuja una equis en el suelo, mide dos metros y marca otra equis.

Nos indica que en una equis estará el bateador junto al receptor y en la otra el lanzador, también, por nuestra seguridad separa a los hombres de las mujeres.

Primero empiezan los chicos, el profesor les lanza las bolas y ellos batean como si lo hicieran siempre. Lo hacen ver realmente fácil.

Luego de varios lanzamientos perfectos, es el turno de las chicas. Primero va una rubia, quién logra batear perfectamente. Luego va a una castaña que batea antes de tiempo, haciendo que el receptor la atrapé.

Otra chica está apunto de batear, pero el profesor la detiene.

—Que venga Harper.

Las miradas se posan en mí y me siento incómoda al tener tanta atención. Miro al encargado que ahora me miren, y noto maldad en su mirada, como si me odiara y está fuera su perfecta oportunidad para tener su maldita venganza.

Con la cabeza gacha camino hasta él, la muchacha me entrega el bate y adoptó la posición que nos indico minutos antes.

Me paro de costado, brazos flexionados hasta la altura del pecho, inhalo bastante aire para calmar los nervios que se apoderan de mí. Asiento en señal de que ha estoy lista y el profesor le indica a la pelirroja que ya puede lanzar.

Ella se encoje de hombros y lanza la pelota, cuando veo que está cerca, con todas mis fuerzas bateo, pero el sonido de la madera chocando contra la cuerina del balón, no aparece.

Miro detrás de mí y veo que la receptora, tiene la pelota.

—Un intento más, Harper.

Indica el profesor y asiento. La pelirroja toma otra pelota y se prepara para arrojarla. Vuelvo a tomar mí antigua posición y me concentro lo más que puedo.

Ella lanza la pelota y vuelvo a batear, está vez si escucha un impacto pero también un grito de dolor.

Me giró y veo a la chica que era la receptora, en el piso retorciéndose de dolor mientras sostiene su nariz que ahora gotea sangre.

Está vez si le di a algo, pero fue a su nariz.

Rápidamente se acerca un chico a ella, la alza como si fueran una pareja de recién casados para llevarla a la enfermería.

—Lo siento mucho.

Grito pero no sé si ella me ha escuchado. Una fuerte risa se hace presente y veo como el profesor se retuerce de tanto reír.

—Harper, tan inútil como siempre —Dice entre risas.

Aunque no deseé admitirlo, de alguna forma su comentario a logrado afectarme. Agradezco a Dios que está sea mí última clases de hoy día y salgo corriendo de la cancha.

Entro a los vestidores y me cambio lo más rápido que puedo, ya no deseo estar aquí.

 

💋💋💋💋


 

Salgo al estacionamiento y comienzo a caminar directo a la parada de autobús. El día de hoy fue... ni siquiera sé como definirlo.
 


Realmente me alegra ya poder irme a mi casa, lejos de este lugar.

Esquivo al gentío de estudiantes y me abro paso. Siento unos cuantos empujones pero no me detengo, sigo caminando.

—¡Olivia!.

Me detengo al reconocer su voz. Giró sobre mis talones y la veo acercándose a trompicones, tratando de evitar que las hojas que trae, se les caigan. Algunos estudiantes la empujan pero lucha para no dejarse vencer y besar el piso.

Logra llegar frente a mí y con su mano derecha comienza a quitar los cabellos que cubren su rostro por todo el ajetreo.

—Pensé que no lograría alcanzarte—Me entrega las hojas y aún confundida las recibo—. Me dijeron los profesores que te entregará esto, son todos los trabajos que tienes que realizar y ahí se encuentran las fechas de presentación.



Nefelibata

Editado: 27.09.2020

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