Bésame

Capítulo 26


15 de noviembre de 2019

Toco el timbre y comienzo a jugar con mis dedos de manera nerviosa. Respiro profundamente varias veces para calmar mis nervios que están a flor de piel.

No puedo creer que estoy haciendo esto. No puedo creer que pronto conoceré a la familia de Adam.

La puerta se abre y enseguida nuestros ojos se conectan. Le doy una dulce sonrisa mientras escaneo su cuerpo por completo; su cabello esta húmedo y separado en gruesas hebras que van en todas direcciones, su abdomen está desnudo permitiéndome tener una gran vista de su fornido abdomen, unos pantalones negros cuelgan de su cadera. Mi sonrisa incrementa al ver sus pies descalzos.

—¿Terminaste de violarme con la mirada? —Pregunta con tono pícaro.

Mis mejillas se encienden al ver sido atrapada con, en este caso, los ojos en la masa.

Una sonrisa de ternura comienza a tirar de sus labios, me sujeta de las manos para luego acercarme a él y apresar mis labios con los suyos. Suspiro cuando sus labios se posicionan sobre los míos y lo siento sonreír en medio del beso.

Su brazo se cierra en mi cintura y me arrastra con él hasta quedar dentro de su casa, cierra la puerta como puede.

Me separo de él en busca de oxígeno y lo veo hacer un puchero.

—¿Por qué te alejas?.

Una risita se me escapa al ver que se está comportando como un niño.

—Perdóname pero necesito respirar, al igual que tú.

Acerca nuevamente su rostro al mío para rozar nuestros labios, provocando cosquillas en mi estómago.

—Yo solo te necesito a ti. Eres vital en mi vida.

Sonrío antes de besarlo por unos segundos haciendo que se vuelva a quejar. Recorro con la vista todo el lugar pero no veo a nadie, mucho menos escucho voces, todo esta en silencio.

—Mi madre aún no ha llegado, si eso es lo que te preocupa.

Todos mis nervios se desaparecen como por arte de magia y dejo salir el aire que no sabía que estaba reteniendo. El haber aceptado la invitación a cenar de Adam en su casa hace dos días atrás, me había tenido nerviosa todo este tiempo.

El hecho de conocer a la mujer que le dio la vida era un gran paso pero lo que me logra estremecer de miedo es el hecho de que quizás yo no le agrade o me crea lo suficientemente buena para su hijo. Sí, en definitiva ese es mi miedo; que ella me odie.

Colo mis brazos por debajo de los de Adam, logrando rodear su abdomen y recuesto mi cabeza en la curvatura de su cuello. Cierro mis ojos y disfruto de su abrazo.

Amo estar así con él, es como lugar seguro. Sus brazos son grandes murallas que me protegen del mundo y su pecho el lugar donde puedo descansar sin preocupación alguna.

—No estés nerviosa. Tú no lo recuerdas pero ya se conocen y ella te adora.

Saco mi cabeza de su escondite y lo miro directo a los ojos.

—¿En serio?.

—Claro que sí —Sonríe y luego vuelve a besarme.

Mi cuerpo se relaja ante la presión de sus labios contra los míos, y esta vez no me separo, con mucho gusto dejo que me bese. Posa su mano en mi nuca y me atrae más a él para profundizar el beso, siento su lengua barrer mi labio inferior y luego le da un leve mordida que me saca un jadeo.

—Ahora ya sabemos porque Adam no respondía las llamadas.

Me sobresalto y empujo a Adam lejos de mí. Alzó mi vista y en el umbral de la puerta principal hay dos personas que nos observan con diversión. Mi vista se posa en el castaño de ojos grandes, alto y con musculatura, solo me basta un segundo para darme cuenta que es el chico que estaba con Adam en la escuela hace un mes y el mismo que me ayudó en el incidente de la piscina. Mis ojos pasan a la otra persona y siento una punzada en el estómago al ver a la rubia piernas de pollo ¿Qué hace ella aquí?.

—¿Cómo es qué tienes llave de mi casa? —Pregunta Adam y yo sigo observando a la rubia.

—Tú madre viene con nosotros —Y como si él mundo quisiera asegurar sus palabras una señora entra detrás de él.

Sus cabellos son negros, sus ojos cafés y pequeños, nariz ancha, labios delgados  y varios centímetros más baja que yo. Miró a Adam y luego a esa mujer, no sé parecen en nada.

—Compraré comida china, el tiempo se me fue y...—Se queda en silencio cuando me ve— pero si es Olivia Harper. ¡Estás tan grande!—Se acerca para abrazarme y yo me quedo estática—. Es bueno verte, linda, no has cambiado mucho—Me suelta y me sonríe.

—Es un gusto verla —sonrío tímida.

Su mirada se posa en su hijo y enseguida su ceño se frunce, se acerca hasta él y entonces pisa su pie haciendo gemir a Adam de dolor.

—Te he dicho varias veces que no quiero verte descalzo, ve a tu cuarto y termina de vestirte —Lo regaña y empieza a empujarlo por el pasillo, desapareciendo de nuestra vista.

Me quedo en silencio una vez que he quedado sola con los dos adolescentes. El castaño cierra la puerta y luego se acerca hasta quedar escasos centímetros de mí.

—Estoy seguro que no nos recuerdas—Me escanea unos momentos y luego sigue hablando—. Soy Walter y ella es Chloe—La rubia se acerca y enreda su brazo derecho alrededor del chico—, cuando éramos pequeños nosotros solíamos ser amigos.

Y sólo eso me basta para reconocerlos gracias a los vídeos que grababa. Ambos han cambiado bastante aunque aún conservan rasgos de esos pequeños niños.

—Es un gusto volver a hablar con ustedes —Es todo lo que puedo decir.
 


 

💋💋💋💋
 


 

La cena paso entre risas, recuerdos y algunas anécdotas de cuando éramos pequeños y le jugábamos bromas a los vecinos. Toda la conversación fluyó de manera natural, lo cual me gustó, no fue una cena en silencio sepulcral como en mi casa.
 


 

Walter había insistido en ir al parque más cercano para poder practicar jugar algún deporte, la señora Clark se negó pero insistió en que nosotros fuéramos.
 


 

Por esa simple razón ahora me encuentro sentada sobre el césped observando como Chloe, Adam y Walter juegan béisbol, el deporte que tanto aborrezco.
 



Nefelibata

Editado: 27.09.2020

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