Besos en verano

Dos

Siempre me ha gustado las músicas relajantes, las que me transportan a un lugar lejano.

Una guitarra chocolate espera ser tocada, como una virgen a su novio.

No recuerdo, quien me obsequio esta alfombra, pero, tantas veces he estado desnuda hablando con diferentes hombres.

Mi habitación a veces me resulta muy poco femenina, como si fuera una usurpadora en el cuarto de otra.

Amo mis lámparas, esferas redondas de luz, que se proyectan como mi pensamiento en las paredes.

Ahí está, a la mitad el libro que me presto Marta, el de autoayuda.

Lo único que me ha resultado es el diario que me piden que haga como sugerencia de reflexión, era Sócrates el que pedía una vida de reflexión.

Es cierto, no he leído esa tonta revista, de moda. Espero poder trabajar en una revista antes de meterme de lleno en los negocios familiar.

El hombre perfecto existe, vaya, interesante título, me pregunto que a cuantos sapos debo besar para encontrar el mío.

De la revista, se observa un hotel a tres horas de viaje en auto, promete playa, acuario, cabañas.

Eso es lo que necesito, una vacación para recargar energías y volver renovada.

<<Gran costa oeste, hermoso mar, y actividades le espera venga pronto a visitarnos>>

Tomo el teléfono de mi mesa, a lado de mi cama y tal vez, una de mis amigas pueda acompañarme a ver las ofertas.

"Hola"

"Hola, amiga, cómo anda todo. Se nota que estas libre antes solo me llamabas una vez a la semana" respondió Susana.

"¿Qué harás hoy en la tarde? Te interesa acompañarme a comprar estadías en el hotel de la costa. " agregó.

"Claro, iré a tu casa"

"Vale"

Coloco el rosado teléfono sobre su apoyadero. Quieto.

Susana, parece ser la persona más libre que conozco. No llamare a Marta, debe estar trabajando duro.

El teléfono suena, y es él.

Otra vez, tal vez, Marta tenga razón y deba ponerles un fin a todas estas actitudes infantiles de su parte.

Mi ex era un idiota cuando, lo conocí, ahora lo sé. Le dije que si porque me resulto tímido, reservado, callado.

¡Tonta! Todo era hermoso, pensé en casarme, era muy ingenua. ¿Nadie recuerda su primer amor?

Ahor, lo único que recuerdo y vuelve a mí como una tortura autoinfligida, por mi suerte, astros, dioses y seres de toda religión.

Miro su espalda ancha, blanca sobre otra.

Recuerdo llevar fruta a su casa para desayunar ese día, como de costumbre, él se había ido de fiesta, pensé que tal vez, tenía hambre

pero, ya estaba alimentando su deseo. Otra.

Cinco años de noviazgo, de relación, tiempo, recuerdos.

En un solo momento. Lo sé no había amor, solo rutina, lo que sobraba entre él y yo era una relación muerta.

Idas al cine, caminatas, sexo, coito, copulación animal.

¿Cómo se atreve a llamar después de eso, a intentar volver conmigo?

Es como si mi jefe me llamara, y me dijera que me aumentara el sueldo.

El problema no es la hora extra, el sueldo, el sexo, el problema eres tú.



john rand

Editado: 14.09.2019

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