Buenas Noches

Al Aire (14)

¿Te has preguntado, porque incluso cuando amamos o deseamos en el silencio de la noche estar bien buscamos e hincamos a los problemas para que ellos nos invadan?

No podía cerrar mis parpados, estaba somnolienta, y al mismo tiempo mi horario permanecía alterado.

Su posición: Me exigía que corriera a tus brazos como cuando lo concreto cada vez que Morfeo me visita.

He perdido las fuerzas, hacerlo entrar en razón es tan difícil como intentar derribar un muro con tus propias manos.

Me volteo de lado y las lágrimas del espacio aun titilan sobre mi cabeza.

¿Por qué no me percate antes?

Me incorporo y por primera vez sin importarme como mi cabello se encontraba acudí al observatorio en puntilla de pie.

No estaba equivocada… Permanecías despierto. O al menos en completo descanso, no veo a las aves merodear por arriba de tu cabeza.

Lucero se aleja cerrando con cuidado de no delatarnos.

Me acerco y suave poso mi cuerpo al lado de tu tibia piel.

Chico problemas… Le balbuceas al cielo… Al vacío donde supones y aciertas estoy.

Cierro mis ojos, intento, pero fracaso. No puedo amar a un ser perfecto.   

Eres humanos, eres imperfecto, y eso te hace uno en un millón.

   —Uno en un millón— me aventuro a susurrártelo al oído.

(Se aleja del micrófono y sonríe)

Tus ojos se cierran de a poco, observo al tiempo custodiándote y lo soborno para que regrese por ti en unas horas.

Solo esta vez recibiré el castigo con los labios en un perfecto ángulo de 180° que enseña dientes.

“Congelado” susurro como hechizo.

Buenas noches.



Grecia

#3953 en Joven Adulto

En el texto hay: destino, cartas, amor

Editado: 30.07.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar