Buenas Noches

Al Aire (15)

El fuego refulgente me abraza, me consume, ardemos sin estorbarnos.

Deseo que la escarcha de un cielo descarado congele mis pensamientos, y borre el instante en que pronunciaste —Ayuno intermitente—

Quizás es un término que en tu universo de plástico se oye con frecuencia, pero aquí no.

¿Te haces si quiera una idea de lo que le haces al mío? 

Nunca te pedí que escalaras la pendiente de mi mundo, jamás te dejaría transitar por el puente sin barandilla que cruzo a diario para verte…

Esto es demasiado…

Puedo oír tu castañeo, esa necesidad imperiosa de comer algo, la sinfonía de tus intestinos suplicando bocado.

No intentes ocultarlo… Por favor, no me lo escondas.

Cada vez que intentas transformar tu realidad para que no me afecte, lo hace, de verdad lo hace.

Deseo arrancarme cada hebra de mi cuero cabello de la desesperación.

Me lastima el verte suplicando un bocado, al contemplarte aspirar la delicia de los demás creyendo que lo haces bien, que triunfaste.

Cuando en realidad lo que estás haciendo es quitarme un latido, te llevas el sonido de mi voz en cada “No” innecesario.

Tu cuerpo es perfecto…

…Me arrastro por el suelo del observatorio…

Ya, por favor…

Para ya…

Detente…

Te lo suplico…

…Buenas noches…

 

 



Grecia

#3868 en Joven Adulto

En el texto hay: destino, cartas, amor

Editado: 30.07.2020

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