Cartas al Destino.

Capitulo Trece | El preámbulo de una ilusión.

La cena estaba servida.

Todos estaban en la mesa esperando por un integrante que no planeaba bajar a comer.

Harriet seguía furiosa con su madre, con su hermana.

Es que la sangre le hervía por dentro. Su madre ni si quiera le dio chance a explicar la versión de los hechos y Charlize, a ella y nada más que a ella tenía muchas ganas de templarla de sus cabellos, ello hizo una jugada muy sucia al dejarla como la mala del cuento cuándo ella solo quiso defenderla.

No le importaba si estaba exagerando. En su interior ella solo estaba disfrazando el dolor con rabia, luchando contra el deseo de llorar por horas porque no le gustaba hacerlo. Harriet prefería simular una sonrisa todo el día que una lágrima corriese por sus mejillas por cosas tan sencillas.

Cosas que para empezar no deberían lastimarla pero lo hacían.

Una vez ella le dijo a Ezra que no sabía lidiar con el dolor y así era. Ella odiaba sentir dolor porque una vez llegaba no dejaba de escocer; por eso siempre que algo principalmente era hecho para lastimarla su mejor defensa era repicarle con sonrisas, respuestas sarcástica y una buena dosis de ignorar a quien quisiera dañarla.

Eso estaba haciendo.

Ignorar a su madre y a su hermana.

¿Que era estúpida por tomar esa actitud? ¡Tal vez!

¿Que era una mala agradecida y una falta de respeto por no prestar atención a las palabras de su madre? ¡Por supuesto!

¿Que era una rebelde idiota? ¡Obviamente sí!

Pero así era ella. Y no dejaría de serlo.

— ¿porque no vas a ver qué sucede? — sugirió Ezra con una dulce sonrisa a Adele mientras acariciaba su mano encima de la mesa.

Adele lo observó nerviosa. Ezra había despertado en ella una luz incandescente que no dejaba de brillar nunca, que no la abandonaba, un sentimiento que podría notarse a flor de piel y es que ni si quiera con Daniel se sintió tan enamorada y no quería perder lo que tenía con él y sentía que todo iba cuesta abajo, que la estabilidad que una vez él le ofreció estaba siendo amenazada y él podría solo cansarse de la actitud de sus hijos y la responsabilidad que tenerlos conllevaba.

La impetuosidad de Harriet era llevada a nuevos niveles conforme crecía y ella solo se volvía más tenaz, independiente y muy orgullosa sobre todo orgullosa; Charlize con su enfermedad, sus problemas de ansiedad y la mala actitud que estaba tomando; al menos Ezekiel no le daba ningún problema hasta el momento.

Temía perder lo qué tenía solo por representar muchos conflictos en la vida de su esposo, después de todo, sus hijos no eran los de él por más que él les otorgará su apellido.

Entonces solo suspiro mientras le sonreía a su amor —está un poco molesta. Seguramente bajara a cenar cuando no quede nadie en el comedor.

— ¿por qué está molesta? — preguntaron Ezra, Sharlenne y Ezekiel al mismo tiempo.

Charlize resoplo al ver la preocupación en todos por Harriet. Pero no dijo nada, se enfocó en su ensalada de frutas servida frente a ella sin tocar.

—Harriet se metió en una discusión en el colegio— respondió suavemente quitándole hierro al asunto —y por ello tanto ella como Charlie fueron reprendidas y quedaron con una mancha en su expediente estudiantil— explicó para todos —pero me encargaré de castigarla.

Ezekiel entonces miro de forma insistente a Charlie, eso no fue lo que había sucedido; todos hablaban de ello en el colegio y el declarado detalle de los hechos no se simplifica solamente con que Harriet se metió en una "Discusión".

Charlie nunca le devolvió la mirada.

—Mamá eso no fue lo que sucedió— defendió Ezekiel a su hermana.

Pero Adele estaba en pro de victimizar a su hija menor —Cariño no la defiendas, entiendo que te preocupa Harriet pero ella debe aprender que sus acciones tienen consecuencias.

—pero mamá...

—basta Ezekiel.

El mencionado se cruzó de brazos en silencio, desde que Charlize había enfermado su madre hacia lo imposible por complacerla y justificarle todo.

Si ella había actuado con su hermana como lo había hecho con él entendía la molestia de Harriet.

—Comamos entonces— concedió Adele con una sonrisa para su esposo.

Sharlenne por el contrario buscaba a Ezekiel con los ojos y cuando éste la miro y con su cabeza negó hacia su madre, ella pensó que Adele estaba cometiendo un error como madre al darle prioridad de palabra a unos más que a otros de sus hijos. Debía equilibrar la balanza. Porque si está se inclinaba más de un lado que de otro, podría sólo dejar de soportar el peso y colapsar.

Sus bebitos no crecieron lo suficiente para ella tener ese tipo de situaciones, cuándo partieron en aquel accidente junto a la esposa de Ezra ellos solo se disgustaban por quién tenía el juguete más bonito. Pero siempre supo equilibrar la balanza y que ambos comprendieran que las diferencias entre sus juguetes no hacían unos más grandiosos que otros.

Sharlenne comenzó a comerse su comida, terminaría e iría a la cocina a prepararle una bandeja con una cena ligera a Harriet y se la llevaría a su cuarto.



ZenCarolina

Editado: 04.12.2020

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