Cartas para San Valentín

Primera Respuesta a “la segunda carta”

[...] Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.[...]

Fragmento del poema: Puedo escribir los versos más tristes esta noche…

Pablo Neruda.

 

Primera Respuesta a “la segunda carta”

(Escrito por: alsl)

 

Enero de 1681, Sumperk, República Checa

 

Amado, Ceslav:

 

Disculpa mi desprolijidad, debo redactar esta carta detrás de tu escrito, usando una tinta improvisada con poco de carbón. La pluma que tengo me facilita el trabajo, justo cuando leía tus bellas palabras, esta cayó sobre el pergamino, fue la señal que necesitaba, debía responder tu carta.

Perdóname mis digresiones, amado mío, tú ya me conoces. Sabes lo mucho que hablo. Ahora soy un gran manojo de nervios. Creo que no habría tinta suficiente en el mundo ni papiro tan extenso, como para contener todas las cosas que tengo para decirte.

Realmente no me encuentro bien, lamento mucho todo lo que ha pasado. Aún recuerdo la primera vez que te vi, yo deambulaba por el bosque, cuando de repente oí esa bella melodía.

 Ahora soy yo quien la canta. Todas las noches nuestro hijo la escucha, le hablo de ti. Le cuento como es su padre, como lo conocí, como me enamore del, hasta le cuento sobre aquel día, donde me salvaste de ese sátiro.

Se que eres un alma gentil, que solo quiso escapar de su cruel destino, ese destino marcado por la sangre. Se que no es tu culpa, es la mía, fui muy descuidada

Que cruel nuestro destino, recuerdo que cuando me torturaban yo pedía clemencia, maldecía a aquella mano que portaba ese látigo, no sabía que eras tú.

 Luego cuando veía la comida, los ungüentos, lo supe, lo sentí dentro de mí, cual revelación de dios, mi verdugo era mi amado, mi Ceslav, aquel chico que un día encontré en el bosque y me ayudó a encontrar mi hogar.

 Oh, mi amor, mi verdugo, me lamento y lloro, por no poder decirte que no te odio, te entiendo, me proteges, siempre me has protegido. Pero no lamento haberte conocido, tu eres la luz que ilumina hasta lo más profundo de mi ser. Aun en este calabozo veo la luz, siento tu dolor.

Amado mío, ya no te lamentes, te amo, te perdono, pero no me pidas que me aleje de ti. Te lo dije aquella vez y lo reitero ¿Como esperas que me aleje si mi corazón te pertenece?

Estar lejos de ti, saber que jamás podre volver a verte, escucharte, sentirte, ese sería el peor de los castigos, ni el peor de los infiernos se compara con el dolor de no tenerte.

Preferiría morir, entregarme a tus manos y caer ante tus pies, preferirá esperar en la eternidad que vivir un día más sin ti.

Nunca vuelvas a sugerir que viva sin ti, nunca lo pienses, nunca lo sueñes, jamás me alejare de ti, tu mi amado, mi verdugo. Jamás huiré de nuestro amor.

Mi querido, mi amigo, no sé cómo decirte esto, pero yo también he mentido, no eres el único que quería huir de su destino, de su sangre, oh mi amado mi verdugo, como puedo decirte la verdad, ni siquiera puedo escribirla.

Mis recuerdos son nítidos, claros como el día, esa vez cuando supe que eras verdugo, lloré, quise correr, eras el castigador de los pecadores, tenía miedo, pero tú me abrazaste, con tanta fuerza te aferraste a mi cintura, entendí que tu amor era puro, que tu corazón latía por mí y el mío por ti. Yo también era mentirosa, yo había pecado.

Mis manos tiemblan, no obedecen, saben que, si te digo la verdad, tal vez, no me perdones. Te mentí, no podía decirte, si lo hacía, sabía que tu obligación sería advertir al pueblo, castigarme.

Por favor amor mío, si realmente no estás dispuesto a saber la verdad, si no estás dispuesto a perdonar, entonces deja de leer, quema este escrito y olvídame, mejor aún, mátame.

Pero si estás dispuesto a perdonar, si realmente me aceptaras, entonces lee hasta el final y haz exactamente lo que te diré.

Ese día, el día en el que te vi por primera vez, no discutí con mi madre por estar en el bosque jugando. Ella no se enojó por yo no tener hábitos de señorita, por no ser una habida bordadora. Ese día yo tenía mi iniciación, algo que realmente no quería, mi madre me obligó tuve que ir al cobertizo sacrificar un animal, por eso mis ropas estaban sucias, luego de ello trémula de pavor corrí al bosque.

Si, así es, tal y como lo lees, por décadas mi familia ha practicado la magia oscura, mi madre es una bruja, yo tu Marie, soy una bruja.

Ese día quería huir, quería entregarme a las manos de dios, rogaba y suplicaba el perdón de mis pecados y el de mi sangre.

En ese entonces te vi, te escuché, mis plegarias habían sido oídas, eras tú mi salvación, mi ángel, mi amigo. Amado mío, tu siempre me proteges, me cuidas.

Cuando supe lo de mi embarazo, una alegría inmensa se apoderó de cada parte de mi ser, un hijo tuyo, dentro de mí, era lo más hermoso que me podía pasar. Sin embargo, sabía que tú no me propondrías matrimonio, querías protegerme de tu mundo cruel. yo por mi parte quería mantenerte lejos de la crueldad de mi gente.



Aras Atedrielle

Editado: 20.04.2019

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